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31 mayo 2010
L'Estatut
El 26 de noviembre de 2009 los doce diarios más importantes de Cataluña: La Vanguardia, El Periódico de Catalunya, Avui, El Punt, Segre, Diari de Tarragona, La Mañana, Diari de Girona, Regió 7, El Nou 9, Diari de Sabadell y Diari de Terrassa, en una iniciativa que puede calificarse de inédita en la historia de la prensa catalana y española, publicaron una editorial conjunta en defensa del “Estatut”.

Después de cuatro años de lenta deliberación y de continuos rumores sobre la inminencia de la sentencia, seguimos igual. El Tribunal Constitucional ha perdido todo su prestigio y credibilidad, la separación de poderes es motivo chanzas, y los ciudadanos de Cataluña instalados eternamente en el victimismo, ven confirmadas sus teorías sobre confabulaciones mesetarias que perjudican sus intereses.


La sentencia sobre la constitucionalidad del “Estatut”, promulgado el 20 de julio del 2006 por el jefe del Estado y previamente aprobado por el Parlamento catalán y por los ciudadanos de Cataluña en referéndum con un 73,9% de votos afirmativos y una participación del 49,4%, es ya un cachondeo, lisa y llanamente.

Esta pasada semana el increíble Montilla pidió en el Senado que el Tribunal Constitucional se declarara incompetente para resolver los recursos contra el “Estatut”. Como decía Francesc de Carreras en su artículo del sábado en La Vanguardia: “La justicia es lenta menos para las tonterías”. Lo penoso es que no fue una ocurrencia de Montilla, las solicitudes emanaron del Parlamento de Cataluña y del Gobierno de la Generalitat.


Pero ahora resulta que los once rectores de las universidades catalanas, los decanos y presidentes de los colegios profesionales (excepto el de abogados) y diversas entidades catalanas del calado del Ateneu Barcelonés o el Institut d’Estudis Catalans también se suman a la petición de denunciar la falta de legitimidad del TC para decidir sobre un Estatuto aprobado por el pueblo catalán. Y, cómo no, los sindicatos UGT, CC.OO y Unió de Pagesos también se apuntan a la patochada. ¿A ver si será verdad que le han echado alguna cosa al agua?

Yo, después de tanto tiempo, he cambiado de opinión y ahora deseo fervientemente que el TC emita una sentencia favorable al redactado del “Estatut” en todos sus artículos. Otra cosa sería dar munición a los que permanentemente se escudan en el ultraje a Cataluña por parte del Estado Español. Y, total, ¿qué más da? ¿Qué importa a estas alturas si Cataluña es una “nación” o una “nacionalidad”, si los catalanes tienen el derecho y el deber (manda cojones) de conocer el catalán, si tendremos un poder judicial propio, si recibiremos más pasta de Madrid, ...? Ya todo da igual. En el oasis tenemos ahora un caso Pretoria que da escalofríos por las enormes cantidades de dinero que se robaron y no pasa nada; el señor Millet, después de haber reconocido que se forró a cuenta del Palau de la Música, anda tan campante por la calle y todos callados como putas porque si el pájaro canta aquí pringa hasta el apuntador, y en este plan.


Ya da igual todo, es difícil ir a peor, que dejen que esta vez se estrellen solos y no les den argumentos para desviar la culpa de sus los males a los de siempre, sería un error tremendo.


Y pensar que el editorial conjunto se titulaba “La dignidad de Cataluña”.

(escrito por Barley)

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29 mayo 2010
En el casón de de la Ancha de San Bernardo (I)


[102] Escrito por: Blogger Carmelo - 16 de mayo de 2010 20:02:00 GMT+02:00

Los tecnócratas del Opus y algunos de Ezquerra.

Pero los extraños avatares de la profesión de los economistas académicos en España iba a permitir en nuestro país la aparición de varios de ellos favorables al mercado. Zumalacárregui sería un fiel seguidor del marginalismo, y con él discípulos como Manuel de Torres o José Castañeda. Joan Sardá, que había militado en ERC, iría de la mano de Alberto Ullastres al Servicio de Estudios del Banco de España. Precisamente la llegada de Ullastres como ministro de Comercio más la de Mariano Navarro Rubio en Hacienda iba a sumar las ideas y la capacidad política para poner en marcha el Plan de Estabilización…

Con las reservas en negativo, la industria ahogada y tensiones inflacionistas que comenzaban a mostrarse, el régimen comenzó a ver de cerca un posible desastre económico que le podría desestabilizar. Navarro se entrevistó con "Hispanicus" para explicarle la necesidad de aplicar un plan, que habían elaborado varios economistas españoles con la supervisión de una delegación de la OSCE que había venido a España, y Franco le espetó que "no debe fiarse de los extranjeros, Navarro. Siempre han estado contra España". Al hábil ministro le bastó con decirle a Franco que el colapso de las exportaciones retraería el bienestar y podría obligarle a volver a la cartilla de racionamiento. De mala gana, dio el visto bueno.

(Carmelo, este post me llevó de la mano al recuerdo)

Cuando llegué a los madriles para estudiar economía estaba tan mal informado que no sabía que la Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales no se ubicaba en la Ciudad Universitaria. A mediados de los cincuenta del lejano siglo pasado aún estaba en el viejo y destartalado casón de la Ancha de San Bernardo, con acceso tanto por esta castiza calle como por la de muy estrecha de Amaniel, en este caso a través de un enorme y desolado patio, como de colegio de curas pero aun más anodino. Poco antes de mi aterrizaje habían matado a un estudiante en los bulevares de Alberto Aguilera, cerca de la Glorieta de San Bernardo, después llamada de Ruiz Jiménez. Así que allá me fui. Me matriculé lleno de entusiasmo, ilusión, esperanza y algo de miedo ya que era la primera vez que estaba en la capital de aquel Reino sin Rey, singularidad digna de ser anotada. El No-rey que se comportaba como si lo fuera era simple y llanamente un dictador, un caudillo, al que llamaban generalísimo y decían que lo era por la gracia de Dios aunque tal vez lo fuera porque Dios es un gracioso.

Entre mis nuevos compañeros había nombres que estaban llamados a ser famosos. Recuerdo así, a bote pronto al asturiano José Ramón Álvarez Rendueles, tal vez el que más lejos llegó, pues fue gobernador del Banco de España durante el aznarato, presidente del banco Guipuzcoano y de la Fundación Prícipe de Asturias. Rendueles era de la derecha civilizada y tratable. Había otros alumnos como Blas Calzada Terrados, afable y cojo, que fue presidente del SEU de la facultad cuando yo fui secretario del citado sindicato, único y obligatorio. Muchos años trabajaría en el Servicio de Estudios del Banco de España y después, hace relativamente poco, presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Santiago Roldán, conocido en los ambientes como “El Curri”, ya entonces militante en el clandestino PCE de Jorge Semprún, sevillano como yo, perteneció al colectivo de analistas políticos y económicos durante muchos años que se llamaba algo así como “Juan López Muñoz”, era un tipo simpático, jovial y un poquito tarambana. El Curri llegó a ser, contra todo pronóstico, nada menos que catedrático de economía en la UAB, lo que era sin duda extraordinariamente meritorio ya que jamás asistió a clase un solo día y hasta es dudoso que hincara los codos para estudiar durante más de media hora. Las asignaturas de la carrera las aprobó sirviéndose de mis apuntes personales que tantas veces le presté. El Curri estuvo a punto de ser Comisario de la Expo’92 gracias a su estrecha amistad con nuestro común paisano el presidente Glez., conocido como Isidoro en los años setenta. De menos relieve pero también detentadores de puestos de alto nivel fueron el granadino José Montes Fernández, el gaditano Andrés Fernández Díaz y el sevillano Benito Martínez Echevarría, los tres, curiosamente, casi se turnaron como directores generales del INE durante los gobiernos de Suárez. En el INE trabajaron numerosos compañeros de mi promoción, tantos que sería largo y prolijo citar, aunque no dejaré de hacerlo en el caso de Sofía Berzosa, de Caridad Nieto y de Bernardo Pena Trapero, este último de varias promociones anteriores a la mía y uno de los más excelentes estadísticos de este país. Por otros motivos debo citar también a los hermanos Romero de Solís, hijos de un aristócrata sevillano, el marqués de las Marismas del Guadalquivir, si mal no recuerdo, el mayor de los cuales, militante del PCE, fue condenado por el TOP y a la sazón estaba cumpliendo condena en Carabanchel. Llegaba a la Facultad escoltado por unos tipos malencarados que lo custodiaban mientras se examinaba. El pequeño, Ignacio, fue catedrático de sociología en la Universidad de Sevilla, un puesto que trocó con el sociólogo madrileño, Juan Maestre Alfonso, quien gracias a sus contactos en Ferraz (su mujer era una muy conspicua militanta del PSOE en tiempos de Felipe Glez) consiguió entrar en el CSIC y, en un tiempo record, escalar hasta el más alto y excelso nivel investigador, a pesar de que la investigación era un traje que le venía un pelín ancho. Lo suyo era escribir para la revista Triunfo y publicar libritos sobre el Che, tan de moda entonces. Ignacio Romero de Solís pasó así al CSIC en comisión de servicio para dedicarse a la sociología no sé si de los toros o del flamenco, y Maestre se encargó, igualmente en comisión de servicios, de la cátedra de Sevilla propiedad de Romero. Ignacio estuvo emparejado con la entonces fotógrafa de moda, la lista y avispada Ouka Lele. En aquellos tiempos todavía eran posibles estos cambalaches, obviamente heredados del más puro franquismo.

Pero debo centrarme en el casón de la Ancha. Cuando yo llegué, Alberto Losada acababa de licenciarse con premio extraordinario y Carmen Prieto Castro, hija de un famoso catedrático de Derecho, la que luego contrajo matrimonio con Ramón Tamames, se paseaba levantando ladrillos con sus zapatos de aguja y malmatando corazones al pasar por los tenebrosos pasillos del casón como si lo hiciera por una pasarela de modas. Carmen estudiaba Políticas. Era conocida como La Bomba y fue el amor imposible de casi todos los estudiantes de Económicas. El decano de la Facultad era entonces el pintoresco y simpático asturiano de Grado Valentín Andrés Álvarez, el mismo que según José Ortega y Gasset estaba siempre dejando de ser una cosa para ser otra diferente. Don Valentín, casado con una rica hacendada de su Asturias, dueña de un palacio renacentista en Doriga, había ganado cuando joven un concurso de tangos, escrito una obra de teatro que tituló con el sonoro nombre de Tararí y conseguido ser catedrático de Economía una vez que asentó la cabeza de bohemio y los pies de bailarín. A él debemos la primera tabla insumo – producto (input – output) de la economía española con referencia al año 1954, con la que se cuantificaron por primera vez las operaciones de compraventa entre productores españoles y se estimó el Producto Interior Bruto y otras macromagnitudes. En la Facultad, además del decanato, don Valentín era catedrático de Teoría Económica 1.

Salvador de Lissarrague impartía unas lecciones de sociología tan herméticas que nadie lograba aclararse. Entonces los que iban de entendidos hablaban de behaviorismo, no de conductismo, seguramente porque así podían presumir de ser muy entendidos. Para ayudar a los que no entendían sus lecciones orales propuso consultar unos apuntes suyos, fusilados de libros en alemán que él mismo tradujo al español. El problema es que los apuntes también resultaban incomprensibles por su afán de respetar la sintaxis y el vocabulario de los originales. Todos terminamos sin saber ni papa de sociología cuando aprobamos la asignatura, pero gracias a su ayudante, un gallego ceceante y menudo que se llamaba Mariñas y que organizó un seminario sobre qué es el hombre que a mí al menos me dejó viva la aspiración a encontrar alguna vez una respuesta medianamente válida a tan trascendente pregunta. No debo dejar de anotar que Lissarrague presumía de haber sido discípulo de Ortega y Gasset aunque para nuestra desgracia no ponía en práctica aquel famoso dicho del maestro, el de que la claridad es la cortesía del filósofo. Acredito que Lissarrague era harto descortés con sus torturados oyentes. Aun recuerdo su figura, sentado en la mesa del estrado de cuyo borde no sobresalía más que con la cabeza y los brazos, que estiraba y posaba encima de ella con las mangas de la camisa rebasando tanto de las mangas de la chaqueta que no éramos a determinar si es que las mangas de esta eran muy cortas o las de aquella excesivamente largas.

En primero tuve la suerte de disfrutar de dos profesores de excelencia. José Luís Sampedro explicaba Estructura e Instituciones Económicas de España y Alberto Ullastres Calvo, Historia de la Economía Española. Sampedro ya había publicado Congreso en Estocolmo, su primera novela. Al enterarme de que uno de mis profesores era escritor compré su libro y le pedí que me lo dedicara. Nunca olvidaré lo que escribió “A F., a quien también la economía deja un rato libre para la literatura”. Años más tarde publicó El río que nos lleva y mucho antes pequeñas obras de teatro como la que tituló Un sitio para vivir, en la que ya mostraba un ecologismo incipiente. Un grupo de alumnos devotos de su sabiduría y su talante mantuvimos con él durante varios años una animada tertulia las tardes de los viernes en la cafetería Orbel de la calle Almagro, a la que asistían Blas Calzada y otros compañeros de menor relieve hoy. Sampedro era ya un convencido liberal y nosotros le lanzábamos dardos envenenados desde nuestra entonces indecisa y flamante postura filomarxista. Quise mucho a Sampedro entonces, pero hoy no lo soporto por mor de sus agrias riñas a todos los que no son como él quiere que sean. Ullastres era todo un gentleman inglés, distante, pulcramente vestido, de baja estatura, magro, cetrino y de perfil afilado. Impartía unas lecciones bien estructuradas, muy documentadas y de diáfana claridad; o sea que él si eran de una extremada cortesía. Nadie ignoraba que ya entonces era un destacado numerario del Opus Dei.

(Escrito por Desdeluego)

[1] Cito a Alberto Losada porque ejerció como profesor particular de economía del príncipe Juan Carlos. Su nombre lo sugirió Enrique Fuentes Quintana, a quien Franco acudió para que hiciera lo que J. L. Sanpedro rechazó: ir a El Escorial porque, decía, si el príncipe quiere que yo le explique economía que venga al casón de San Bernardo como hacen los españoles que quieren estudiar esta materia.

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[0] Editado por Desdeluego a las 9:00:00 | Todos los comentarios 97 comentarios // Año IV
27 mayo 2010
 
[0] Editado por Garven a las 8:00:00 | Todos los comentarios 395 comentarios // Año IV
26 mayo 2010
COSAS DE LA VIDA
Raúl. González Blanco, un jugador irrepetible. No creo que su vida deportiva haya terminado. Los grandes futbolistas poseen en sus botas memoria suficiente para mantener la clase por encima de la edad. Estoy absolutamente convencido de que todavía va a deparar grandes momentos de gloria a sus representantes.

Basura voladora. El Consorcio de la Mina (barrio de San Adrián del Besós) ha iniciado una campaña para concienciar a los vecinos de los peligros de arrojar las bolsas de basura y otros desperdicios por las ventanas. Las brigadas municipales de limpieza ya han retirado numerosas bolsas de basura de entre las ramas de los árboles de la calle Estrelles. Agentes cívicos realizaron acciones de puerta a puerta (¿no sería mejor de ventana a ventana?), repartieron dípticos y colocaron carteles en las escaleras. Yo no creo que se trate de un problema de civismo sino de que la gente se ha vuelto asaz señorita y prefiere hacer las cosas sin desplazarse del domicilio. Vaya.

Traducción. Soy partidario del servicio de traducción (previsto para el Senado) a las lenguas oficiales de Galicia, Cataluña y Euskadi si se les añade también unos traductores físicos que se les adhieran cual escoltas y les ayuden en todo momento (mientras sean senadores)  para que no tengan que cambiar de lengua con nadie. Porque está muy bien que se les traduzca en el trabajo, pero ¿qué pasa fuera de él?, ¿vamos a permitir que se humillen y se rebajen al engorroso, molesto e incluso a veces degradante uso del castellano? No y mil doscientas trece veces no. Si ya no es por el dinero. Es por su dignidad como personas. Si pudiendo entenderse en la lengua común de todos los españoles prefieren ser traducidos, hágase, pero no a medias.

Garzón. Nada más tomar posesión de su despacho en el TPI preguntó: "¿Dónde están los fotógrafos?".


Dale la vuelta. Bueno es saberlo.

Mono. Tic nervioso… relajado.

Estrés. Cualquier sitio es bueno para darle de comer al perro. Incluso dentro de un vagón de metro en marcha.
http://www.youtube.com/watch?v=hb2rXeNkfQE

(Escrito por Goslum)

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[0] Editado por Mandarin Goose a las 8:00:00 | Todos los comentarios 187 comentarios // Año IV
25 mayo 2010
Adiós, guapísima

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[0] Editado por Schultz a las 8:00:00 | Todos los comentarios 194 comentarios // Año IV
24 mayo 2010
Rojiblanco



Media hora después la afición del Atleti seguía allí.



La final de Copa del Rey se perdió en el minuto 3. Durante el resto del partido y desde el minuto siguiente el Sevilla se dedicó a no jugar y no dejar jugar. Un tal Mejuto mostró la amarilla al portero sevillista por perder tiempo en el minuto ¡86!. Este árbitro que gracias al paso del tiempo no volverá a arbitrar más quizás no se percató que el buen portero del Sevilla y peor persona llevaba 83 minutos haciendo una sóla cosa: perder tiempo.



Por otro lado es un tema manido, pero el periodismo cada vez se acerca más a la ciencia ficción. Es impresionante que en LA VANGUARDIA afirmasen al día siguiente que "Barcelona acogió una hermosa noche de fútbol, puro, abierto, sin que importase nada más". O que el EL MUNDO DEPORTIVO "equidiste" a las dos aficiones, afirmando en crónica de Jesús Hernández que al final del todo los sevillistas corearon el nombre del Atleti. Afirma:"Un recuerdo siempre cariñoso hacia los derrotados". Les aseguro que lo que gritaron fue "Atleti cabrón saluda al campeón". Hay cariños que matan.



Porque el hecho es que en el 99% de las finales los jugadores derrotados se queda por educación en el campo hasta que el ganador recibe la copa y la afición perdedora ni siquiera espera a ese momento, con lo que la entrega de los títulos se suele producir con el estadio semivacío. Este no fue el caso del miércoles. Mientras la afición de Nervión celebraba el título, la afición del Atlético ganó la guerra de los decibelios y los cánticos, llegando a exasperar a los sevillistas al punto de que nos gritaran lo de los grandes cabritos. Debe ser duro ganar la Copa y que la afición rival no abandone el estadio, ignore a los campeones, ahogue su fiesta y se dedique una larga media hora a cantar como posesos y a apoyar a su equipo. Los jugadores atléticos de hecho tuvieron que quedarse en el piso hasta que los aficionados rojiblancos quisieron y es que por eso somos del Atleti.






(Escrito por pangloss)

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[0] Editado por Garven a las 8:00:00 | Todos los comentarios 315 comentarios // Año IV
22 mayo 2010
Colgando del cable
Andaba yo pensando qué tipo de artículo escribir para satisfacer las repetidas peticiones de Mandarin Goose cuando el "sonido" de la carroña llegó a mis oídos. Numerosos coches de bomberos, de policía y ambulancias se dirigían hacia mi calle a toda velocidad. Desde una de mis ventanas me puse a escrutar a ver que pasaba, y entonces lo vi.

Un pobre (o mejor dicho, afortunado) currito estaba colgando a unos 30 metros de altura sobre el asfalto, sujeto al edificio cuyo tejado había estado reparando gracias a lo que en términos de prevención de riesgos laborales se conoce como "línea de vida": un cable y un arnés que sujeta al trabajador en situación de riesgo a un punto fijo para que no termine despachurrado contra el suelo si se cae. En una grotesca imitación de los gorriones y palomas que cruzan los cielos de mi barrio, el pobre currito movía brazos y piernas intentando mantenerse estable

Rápidamente los bomberos se pusieron en posición. Mientras la policía cortaba la avenida, los bomberos utilizaban un coche equipado con una canastilla y una grúa extensible para llegar hasta la altura del trabajador. Enseguida llegaron a su altura y le recogieron. Este trabajador, a pesar del mal rato, había logrado salvar su vida, y gracias al cumplimiento de las medidas de Prevención de Riesgos Laborales, lo que pudo ser un grave accidente laboral que pudo terminar como mínimo con un muerto quedó simplemente en un gran susto y en un incidente al parecer sin víctimas.

Si transponemos la situación que acabo de referir a nuestra situación económica actual, también nos encontramos colgando del cable. Pero a diferencia del trabajador, que se puso el cable antes de subirse al tejado por si acaso se resbalaba y se caía, nuestro estimado gobierno se ha dedicado a ir pegando brincos económicos por los tejados.

Comprendo que las noticias sobre la economía son muy difíciles de digerir. Normalmente no sale Belén Esteban (salvo cuando se habla del reloj que le regaló el de Ubrique a su hija y que usa ella) o el futbol (salvo cuando se habla de la cuantía de los fichajes), pero el pasado día siete todos los españoles estábamos quebrados, colgando de la versión "económica" de un cable similar al del currito del que hablamos en el principio del artículo.

El mecanismo de financiación a través de deuda pública se basa, en realidad, en perpetuar la deuda en la medida de lo posible: Cuando nos toca devolver la pasta que nos han prestado convencemos a aquellos a los que debemos que nos renueven el préstamo. Así, en vez de devolver el dinero, en realidad lo que hacemos es devolver papelitos nuevos a cambio de papelitos viejos.

Pero el pasado día siete la cosa fue distinta. Mientras el gobierno español saca anuncios televisivos indicando lo buena que es la deuda española con el careto de Abraham Lincoln, que como todos sabemos era de Cienpozuelos y luego emigró a los USA, los inversores internacionales se negaban a comprar la deuda española, por miedo a los impagos.

En términos de deuda pública, los inversores prestan dinero al estado recibiendo a cabo una contraprestación que podemos dividir en dos partes: La prima de interés (que les compensa por haberle prestado ese dinero al estado) y la prima de riesgo, que les compensa por el riesgo que puede suponer un posible impago de la deuda por parte del gobierno. Normalmente, en Europa utilizamos el "Bund" alemán como patrón comparativo de los demás bonos, al ser el que ha mantenido un comportamiento mas estable. Pues bien, durante algún tiempo, el bono español se aceptaba en los mercados internacionales con la misma prima de interés y la misma prima de riesgo que el bono alemán, es decir, bajísimas, porque se tomaba como un valor seguro. Pero el pasado día siete de mayo nadie quería bonos españoles, ni siquiera ofreciendo un 18%.

Es en ese momento cuando comienzan a saltar las alarmas por las cancillerías del mundo desarrollado. Si España cae, puede montarse un terremoto económico mundial que ríase usted del Crack del 29, de las jornadas negras del 87 o incluso de la quiebra de Lehman Brothers. Así que como un resorte, al grito de "sujétale que se cae", los grandes países del mundo corrieron a sujetar a nuestro país, personificado en su presidente: El hombre que colgaba del cable era el hombre que no hace mucho decía que habíamos superado a Italia como potencia industrial y pronto estaríamos por encima de Francia. Era el hombre que prometía el pleno empleo porque había motivos para creer. El hombre cuyo lacayo lameculos colocado en el ministerio de Hacienda se reía de las malas previsiones económicas de las que hablaba un excelente empresario. Era el hombre que gastaba y gastaba sin darse cuenta que lo que tenía que hacer era ahorrar porque venían las vacas flacas. Pero la gran diferencia entre este hombre y cualquier otro es que mientras otro hombre se puede dejar su dinero o el de su familia en las tragaperras del bar, Zapatero se está jugando el nuestro. El de todos los españoles. Y con esas dos tardes de clases de economía que ha recibido, todos podemos comprobar que ha pasado: Hasta el cuello de deuda pública, hasta el cuello de impuestos y ahora, por último, anuncia medidas contra las rentas más altas que, gracias a las normativas de la zona euro como la libertad de movimiento de capitales, si han querido se han podido llevar ya toda la pasta. Y dado que los pobres no tienen dinero para pagar y los ricos ya se lo han llevado, seremos nosotros, la clase media, como siempre, los que paguemos los platos rotos por una gentuza cuya incapacidad en la gestión económica de lo público y su gran capacidad para la gestión privada de su patrimonio es tan manifiesta que roza lo pornográfico.

España necesita un gobierno que no mienta. Rubalcaba dixit. Y mientras tanto, nosotros colgamos del cable, pero sin que vengan los bomberos...

(Escrito por Ben Grimm, firma invitada)

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[0] Editado por Mandarin Goose a las 9:00:00 | Todos los comentarios 110 comentarios // Año IV
21 mayo 2010
Un póster nuevo




Conversación internáutica con Pat a media tarde. Tú en Londres y yo aquí. Es hora de pub, de modo que sincronizamos pintas. Yo de nacional y tú de national.

-Cameron, the new age.
-La enésima new age. Por eso nunca debió emplearse el vocablo 'moderno' en conjugación presente. Entonces lo 'nuevo' está gastado antes de empezar.
-¿Y cómo se respira 'el cambio'?
- Primero se ha respirado con nervios en el país y con indiferencia en Londres, que será la parte más afectada por 'el impass'. Después, la prolongación y la incertidumbre han enervado a los financieros y ha interesado a la masa. Cada uno por su bolsa.
-Durante la campaña quizás fueron los medios quienes intentaron inyectar emoción a la cosa. Restar la sensación de que el pescado estaba vendido.
-Mira, hubo un problema. Cameron no es nuevo. Lleva demasiados años, a pesar de ser sus primeras elecciones. Cinco años difuminan el factor renovador, el aire fresco se calienta. ¿Cuánto llevaba Zapatero cuando ganó en España?
-Cuatro años, creo. Dos de 'colaboracionista' con el Gobierno y dos aprestigeando.
-Quizás Zapatero no sea una buena unidad de medida. Volviendo a nuestro tema, los medios tenían razón: el pescado no estaba vendido, había un filo, y de ahí las negociaciones. Y es inusual en UK. Esto sí ha resultado novedoso, literalmente.
-¿Cameron es blairista o thatcherista? Arton Gash siempre le ha identificado en el primer recinto, el pragmático.
-Arton Gash es más conocido en España que aquí. Cameron es cameronista.
-Y un valiente, ¿no? No imagino un partido español con tal cúmulo de medidas impopulares anunciadas de antemano.
-De hecho ha marcado tendencia, los demás partidos han incorporado medidas impopulares en sus campañas. Esto ha favorecido el proceso de pacto.
-Entonces va a ser un prime minister con una marca impopular.
-Puede, desde luego que no un populista. Aquí se marca una distancia con Blair.
-¿Es Clegg un populista?
-Au countraire. Aquí hay pocos predicamentos más impopulares que el europeísmo y la integración inmigrante, que por otro lado son absolutamente coherentes, y se supone que irrenunciables, con el ADN de su partido. Aquí está la pared con los conservadores, será interesante ver cómo unos rebajan y otros consienten sus posiciones de campaña.
-Interesante, una coyuntura política trufada de "impopularismo".
-Sí, quizás debiera emerger un Partido Impopular.
-En las antípodas del BNP.
-¿No sale nada de eso en España?
-Si no hay tercera alternativa que cuaje en el centro, difícilmente una cuarta en un extremo.
-Le vendría bien al PP: un partido extremo con cierta pujanza te ayuda a ganar el centro.
-Que es donde se decide todo.
-Of course, en Reino Unido ha ganado el centro, se ha creado el centro.
-Y una coalición entre un partido de toda la vida y otro que proviene de coaliciones.
-Sí, es como las empresas y los bancos.
-Pero mal escenario para los labour.
-Tendrán un tentador enganche argumental en esas medidas impopulares que se avecinan. No tengo muy claro que esa fuera una estrategia adecuada. Como tantas otras veces en tantos otros partidos, se impone una refundación interna.
-La refundación del nuevo laborismo.
-Pues sí. Por otro lado, seguro que Cameron encuentra estrategias para desviar la atención de sus "medidas difíciles".
-Para empezar sobreviene un Mundial, no es mal espectáculo de distracción.
-A lo Orwell.


El personaje que encarna Tom Waits en La Ley del Silencio (Rumble Fish, 1980, adaptación de la novela de S.E. Hinton a cargo de Francis Ford Coppola) medía su existencia en veranos, los highlights. Yo podría ensayar un resumen por mundiales.

Mi constancia primera es vigorosa porque pertenece al Mundial de España, aquella penetración. Empezando por los media. Pósters a todo color de todas las selecciones en los findesemanales de Diario 16. Y una historia de los mundiales tebeada por Romeu en El País. El álbum de cromos en todas las escuelas, en mi región con la particularidad de que el de la selección de Nueva Zelanda era imposible. Dos mascotas con sus correspondientes series, Naranjito y Sport Billy. De la competición en sí diferentes butacas: el debut contra Honduras en casa, la derrota contra Alemania en la de mi mejor amigo; la equipación roja de Inglaterra (mi segunda selección) contra Francia; el Italia-Brasil-Venas de Falcao en un club de playa, entrando y saliendo de la sala de TV (aún no alienado); y muy el vívido Alemania-Francia de semis: difícil no aficionarse después de aquello. Pero los mundiales suelen coincidir con la feria de mi ciudad y a esa edad, en ese estadio, el domingo era jornada fuerte. En consecuencia, no vi la final.
Canción: Hoy no me puedo levantar, Mecano.

1986 fue año de cambio de ciclo. Y es llamativo que uno tenga recuerdo preciso de las noches electorales del 82 y del 89 pero no guarde constancia memorística de la de ese año. Final de EGB y afición futbolera ya consolidada: mucho de club y aún más de selección en virtud del 12-1 y la euro francesa. Recuerdos: en pantalla gigante de visibilidad borrosa el no-gol de Míchel a Brasil; la madrugada del 5-1 y la primera visión de aficionados con banderas y motos; contra Bélgica, la primera decepción magnífica (el ranking lo completan una derrota del Madrid de basket contra la Cibona de Petrovic y la noche de Eindhoven: la edad); la rabia de la derrota inglesa contra Argentina (sí, yo maldije a Maradona); el rápido reciclado en hincha de Argentina (así son los mundiales para quienes vemos a los nuestros ir cayendo) y, esta vez sí, la gran final en directo. Grandísima. Eran tiempos de billares, advenimiento de uno de los grandes veranos de la Historia, primeras marcas, primeros morreos. En definitiva, todo lo que importa. Parezco Cuartango. Sonorizado por Lepper Messiah de Metallica.

Santiago Segurola acredita Italia 90 como el mundial más infame. Es mi favorito y mi canción sería Freedom 90 de George Michael. Renqueante de unos puntos en la planta del pie (heridas de fiesta), recuerdo el primer partido de Argentina, viernes (creo) antes de salir. Luego el 0-0 con Uruguay para irse haciendo el cuerpo. Feria cada noche. Dos amigos que en breve serían futbolistas y eran/son muy del Barça discuten a diario sobre si el referente es Míchel o Martín Vázquez. Heridas de por vida de la chica que estuvo a huevo y poca atención sentimental a las que sí se hicieron. Por fin Holanda en un mundial. Esta vez España cae aún antes e Inglaterra se adueña mi patrimonio hincha. Equipazo y partidazo contra Holanda. Y contra Camerún. Pero Alemania siempre tiene más fortuna. Las lágrimas de Gazza, acaso el preludio de los inminentes boom mediáticos. Zapatos náuticos y entusiasmado con Argentina y su guerrillerismo de capitán pirata. Y con Italia y sus partidos a la carta, nueve de la noche, todos en Roma menos uno, que como destinaría la literatura clásica fue el de su perdición. Roberto Baggio, Zenga, Serena, Schillachi. Pero en la final (donde el zurdo Andreas Brehme optimizó la suerte del penalti lanzando con la derecha) tengo que reconocer que me quedé dormido; demasiada Feria.

Hay una canción de Nacho Vegas que refiere una aventura en Conil con mar, sol y perdiendo el control. Empática con mi recuerdo del desenlace de USA 94, aunque yo en Barbate. De hecho uno se perdió la final de consolidación y la finalísima y las semis. Fuera de registro. Las primeras semanas sí tuvieron seguimiento. Etapa ya universitaria, un compañero se dedicó a coleccionar las latas de Coca-Cola que abanderaban a las selecciones participantes. Su Nueva Zelanda fue Suecia, la de Brolin, que creo llegó a semifinales. Con España pasión disminuida por culpa de Clemente aunque en su día uno hizo 17 horas de cola para acudir al España-Dinamarca clasificatorio. Novia oficial en mi ciudad, infidelizada fuera. Último examen a mitad de campeonato y regreso para coger la Feria. Éxtasis un sábado (creo) en que le metemos 3 a Suiza. Luego el codazo y tal. Ahí termina todo. Inglaterra no concurrió. Ni Francia. Del finde referido un amanecer pensativo y alucinógeno sobre un punzante lecho de hojas de pinsapar. Sin duda todo lo que importa. Sour Times de Portishead.

Pues el 98 también me transitó diferentes geografías, más dispares. Arranca en Londres, donde conocí a Pat -yo servía vino y él lo bebía- y el Madrid acaba de reconquistar Europa. A pesar de Clemente uno se envuelve de patriotismo en las afueras. Y comprueba que allí están envueltos de la misma paranoia: todos los ingleses están convencidos de que ganarán el mundial. Oyéndoles uno enarca la ceja con el mismo ángulo que cuando ellos escuchan nuestras aspiraciones. El debut a mediodía es un desencanto astorgano porque la borrachera es colosal y nuevamente al entorno acaba chupándosela el fútbol. En las calles hay kilométricas vallas nikeanas de Ronaldo o Roberto Carlos. Y es bello compaginar con otros. Un camarero sudafricano entusiasmado con su challenge a los franceses; el Salsa, facción brasileira de la noche, tropicalmente efervescente tras un 4-1 a la Chile de Bam Bam y Salas. Y entonces uno vuelve y vuelve a caer en Feria pero con menos juvenalia y preocupaciones de verdad (aunque ninguna fue falsa: igual de cierta era la del 82 por el cromo neozelandés). Vi la caída española en las islas pero me libré del desencanto nacional por la de Inglaterra y de nuevo contra Argentina: el gol de Owen y Michael Robinson en la radio: "estos ingleses son héroes". Luego uno se alinea con Francia y le sale bien. Es el horizonte definitivo del ingreso en el mercado laboral pero también otro umbral veraniego de soltería y tarifeñismo. Poco especial ya, si no fuera por los artificios. Los corazones ya no molan, están con la calculadora. Y en medio de todo, la Sirena, mi gol favorito de los mundiales: http://www.youtube.com/watch?v=exlBHTyB1R0 Imposible no aficionarse. If They Move, Kill 'Em, de Primal Scream.


Yo fui muy raulista y sin duda 2002 debía ser nuestro mundial. Pero se lesionó y todo fue al carajo. El camino nunca se presentó tan sencillo. Ah sí, debo referir algún cambio vital relevante. Principiando por enlace matrimonial y primer chiquillo. Es un mundial offline, de horarios infames y acceso restringido. Las apuestas anticipan dos favoritos y ambos dos caen en la primera fase. Una lástima para Segurola, muy fan de Bielsa y su almacén de vídeos. Debió fliparlo este hombre con Rebobine por Favor (Be Kind Rewind, Michel Gondry): ése día se dice que puso un detector de metales en su umbral casero. Un rollo todo: en un bar viendo cómo Brasil mata a Inglaterra en octavos con gol desde su casa de un tal Ronaldinho (¿otra vez, Seaman?). En el piso, una mañana, llega una comitiva de amigos y parientas procedentes de la Feria. Es el España-Corea. Antes vinieron (¿un domingo?) al sufrimiento contra Irlanda. El partido es pre-resaca, pero estamos acostumbrados. Debía ser el mundial de Raúl, pero Raúl no está. Luego ganan Ronaldo y Rivaldo, pero parecía serie B. Escuchando Jesus Etc, claro.



En Rumble Fish Coppola sintetiza un estatus reciente y quizás añorado con una pintada en un muro: 'Motorcicle Boy Rules'. Duele porque es como un chorro de alcohol en la herida pleniabierta de una grandeza juvenil que dejó sangre eterna. Permanece el testimonio y contrasta con el tatuaje vital de Mickey Rourke. Como descubrir un decolorado póster electoral de Tony Blair en un muro suburbial. En mi imaginario juvenil futbolístico la leyenda rezaría 'Germany rules'. Como madridista, mi cartel de alegrones y decepciones históricas es mimético a mi generación: las europeas, el PSV y tal. Pero destacaría dos blasones: un 3-2 en un Munich nevado, que iba 3-0 en la primera parte y se solventó al final con goles de Butragueño y Hugo; y el 2-0, también al Bayern, en cuartos de la Champions de 2002, probablemente el mejor partido de Figo como madridista. Son blasones por esa consciencia del gigantismo alemán, seguro que principiado en aquella semi contra Francia del 82. 2006 fue el Mundial de Alemania y los partidos parecían a la carta para Alemania. Sin fe en España y sin concurrencia inglesa, uno se alineó con ellos y disfrutó de aquellos partidos de clásica apisonadora física, trallazos desde fuera del área y poderío aéreo en las áreas. Aparte de eso, poco seguimiento del campeonato porque las alienaciones son otras. Uno se quedó de rodríguez precisamente el domingo de la final, donde Zinedine Zidane dignificó la suerte del penalti con uno panenka que besó el larguero, y que se vio en casa con aditamentos y recuerdos. Ay Zidane, qué final: Consolation Prizes de Phoenix.





Ahora jugaremos con Chile y Capello lleva a los ingleses. Uno siempre fue delbosquista. Be kind, do not rewind. Mi hijo mayor tiene nueve años y admiración por David Villa. Quizás veamos algún partido en el Bar Salas y ambos coincidimos en que una fenomenal canción de verano será Crash Years, de los New Pornographers. El cabreo cuando perdamos es un mecanismo ya rayado; la alegría, pues, representaría un cartel nuevo. Al cabo.

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[0] Editado por Schultz a las 8:00:00 | Todos los comentarios 101 comentarios // Año IV
20 mayo 2010
Pulse aquí y escuche
(ya está todo dado a entender. Si, no obstante, tenía ganas de leer hoy una buena entrada, puede volver a la de ayer y leer a Horrach)


De mejicanos









Y cierta pedantesca frigidez francesa

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[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:00:00 | Todos los comentarios 155 comentarios // Año IV
19 mayo 2010
La agonía de Lars Vilks. Con Mahoma hemos topado

Tanto multiculturalismo, tanto respeto a la diferencia y al otro, para acabar llegando a esto. El problema de partida de la mentalidad multicultural es que invierte el error del etnocentrismo manteniendo su intrínseca dualidad maniquea (es decir, cambia el sentido de la culpabilidad pero sin tocar el mecanismo dualista de oposición), de modo que entiende que sólo los blancos occidentales son o pueden ser racistas, cuando resulta que en el mundo real el racismo es algo absolutamente democrático en el sentido de que está bien repartido. Incluso, únicamente es en las democracias occidentales donde se educa en la crítica al racismo y a la intolerancia, reflejándose dicha condena en la propia ley. En cambio, a diferencia del racismo, esta educación antirracista, como puede verse en este video terrorífico, no parece que se dé en todas las culturas, porque condenar a muerte a un hombre por hacer dibujitos del jodido Mahoma es algo que realmente marca un límite que no deberíamos ignorar. Luego dirán que no todos son iguales ni están cortados por el mismo patrón de esta furiosa intolerancia que puede empeñecer al propio nazismo o al estalinismo. Puede ser, pero las excepciones me parece que son más escasas (o más silenciosas) de lo deseable. Porque, ¿han visto ustedes, pongamos por caso, alguna manifestación integrada por musulmanes reivindicando el derecho de Lars Vilks a dibujar lo que le venga en gana? Es más: ¿han visto ustedes muchas manifestaciones de no-musulmanes en defensa del condenado a muerte Vilks? La paradoja es sangrante: Occidente, debido a sus raíces judeocristianas, es la cultura de las víctimas (Jesús, el fundador de nuestra historia y también de nuestra mentalidad, es la Supervíctima). En nuestro mundo la figura de la víctima ostenta una consideración insólita por central. Sin embargo, el problema es que en demasiadas ocasiones tenemos problemas a la hora de identificarlas, siendo una circunstancia bastante normal que se identifique como víctima a aquel que no lo es en absoluto, o viceversa.

Vilks ha sido condenado y no creo que tarden mucho en asesinarlo (últimamente se han ido acelerando los ataques: en el video de arriba la agresión que sufrió en plena universidad de Uppsala. Días después le pegaron fuego a su casa). Como a Theo Van Gogh, tiroteado-apuñalado-degollado mientras circulaba en bicicleta por el centro de Amsterdam. Pero, tarden o no en liquidarlo, su vida ya ha sido destruida. Como la del pensador francés Robert Redeker (de cuyo caso ya hablé en este mismo Nickjournal: He oído hablar de tu padre en Al Jazira. El caso Redeker) que lleva años sobreviviendo como un apestado, escondido en algún lugar de Francia, entre el más absoluto silencio de los bienpensantes y las insidiosas acusaciones de los miserables (me refiero a que no pocos apóstoles de la izquierda llegan al extremo de culpabilizar a Vilks y Redeker por 'provocar'). Por no hablar de Kurt Westergaard, de Ayaan Hirsi Ali, de Salman Rushdie, o los creadores de South Park. La lista cada día es más amplia, y ya conocen aquellas palabras de Martin Niemöller (aunque más célebres en la boca mimética de Bertolt Brecht) sobre la soledad final del que cede continuadamente ante el totalitarismo. 

(escrito por Horrach)

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[0] Editado por Johannes A. von Horrach a las 8:00:00 | Todos los comentarios 215 comentarios // Año IV
18 mayo 2010
El ocaso del psicópata

(GLOSAS SOBRE EL TÉRMINO EN LA WIKIPEDIA.

Y QUIEN QUIERA VER AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO QUE LO VEA,

YO LO VEO, QUE LE VAMOS A HACER)




FUSILANDO LA WIKIPEDIA

Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimientos, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las utilizan para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal, pero si hacen algo en beneficio de alguien o de alguna causa aparentemente altruista es sólo por egoísmo, para su único y exclusivo beneficio.

La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir que el quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa es uno de los pilares de la estructura psicopática.

Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes. Sin embargo, estas personas sí tienen nociones sobre la mayoría de los usos sociales, por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas.

Además, los psicópatas tienen como característica el tener necesidades especiales y formas atípicas de satisfacerlas, que en general implican cierta ritualización. El acto psicopático hacia el otro se configura mediante la necesidad del psicópata y su código propio, que desde su punto de vista lo exime del displacer interno.

El problema de las necesidades de los psicópatas es que al no ser compartidas por el grupo, no pueden ser comprendidas ni generar empatía, por situarse fuera de las leyes de la costumbre y del bien común, aunque estas necesidades son sentidas con fuerza e impelen a la acción para el psicópata.

Además los psicópatas tienen un marcado egocentrismo, una característica que pueden tener personas sanas pero que es instrísica a este desorden. Esto implica que el psicópata trabaja siempre para sí mismo por lo que cuando da, es que está manipulando o esperando recuperar esa inversión en el futuro.

Otra nota común es la sobrevaloración de su persona, lo que los lleva a una cierta megalomanía y a una hipervaloración de su capacidad de conseguir ciertas cosas y la empatía utilitaria, que consiste en una habilidad para captar la necesidad del otro y utilizar esta información para su propio beneficio, lo que constituye una mirada en el interior del otro para saber sus debilidades y obrar sobre ellas para manipular.

Una personalidad psicopática no se restringe al asesino en serie, tal y como sugiere el estereotipo más extendido en nuestra sociedad acerca del psicópata. Un psicópata puede ser una persona simpática y de expresiones sensatas que, sin embargo, no duda en cometer un delito cuando le conviene y, como se ha explicado, lo hace sin sentir remordimientos por ello. La mayor parte de los psicópatas no cometen delitos, pero no dudan en mentir, manipular, engañar y hacer daño para conseguir sus objetivos, sin sentir por ello remordimiento alguno.

Es importante saber que la psicopatía es incorregible, aunque se pueden utilizar fármacos antipsicóticos para reducir su impulsividad y rehabilitación conductual con una alta disciplina, pero las terapias de rehabilitación habituales no sólo son ineficaces, sino peligrosas. Dada su incapacidad para empatizar, y que la empatización hacia sus víctimas es el pilar principal de todo proceso de rehabilitación social por el que pasan los delincuentes, la rehabilitación de los psicópatas se está basando en el egoísmo del propio sujeto, fomentando una conducta que le reporte beneficios y evite penas.

Características clínicas de la psicopatía

El trastorno psicopático produce una conducta anormalmente agresiva y gravemente irresponsable, que según el doctor Hervey Cleckley determinan una serie de características clínicas, descritas en su libro The Mask of Sanity: An Attempt to Clarify Some Issues About the So-Called Psychopathic Personality, que incluyen:

· Encanto superficial e inteligencia

· Ausencia de delirios u otros signos de pensamiento no racional

· Ausencia de nerviosismo o manifestaciones psiconeuróticas

· Escasa fiabilidad

· Falsedad o falta de sinceridad

· Falta de remordimiento y vergüenza

· Conducta antisocial sin un motivo que la justifique

· Juicio deficiente y dificultad para aprender de la experiencia

· Egocentrismo patológico e incapacidad para amar

· Pobreza generalizada en las principales relaciones afectivas

· Pérdida específica de intuición

· Insensibilidad en las relaciones interpersonales generales

· Conducta extravagante y desagradable bajo los efectos del alcohol y, a veces, sin él

· Amenazas de suicidio raramente consumadas

· Vida sexual impersonal, frívola y poco estable

· Incapacidad para seguir cualquier plan de vida

Para el doctor Robert Hare, investigador sobre psicología criminal, los criterios que definen a la personalidad psicopática pueden evaluarse mediante una lista de 20 características denominadas Psychopathy Checklist (PCL). Estas descripciones tuvieron como base el trabajo de Cleckley para definir la psicopatía a través de una serie de síntomas interpersonales, afectivos y conductuales. Los síntomas que exhiben los psicópatas son, según Hare:

· Gran capacidad verbal y un encanto superficial

· Autoestima exagerada

· Constante necesidad de obtener estímulos y tendencia al aburrimiento

· Tendencia a mentir de forma patológica

· Comportamiento malicioso y manipulador

· Falta de culpa o de cualquier tipo de remordimiento

· Afectividad frívola , con una respuesta emocional superficial

· Falta de empatía, crueldad e insensibilidad

· Estilo de vida parasitario

· Falta de control sobre la conducta

· Vida sexual promiscua

· Historial de problemas de conducta desde la niñez

· Falta de metas realistas a largo plazo

· Actitud impulsiva

· Comportamiento irresponsable

· Incapacidad patológica para aceptar responsabildiad sobre sus propios actos

· Historial de muchos matrimonios de corta duración

· Tendencia hacia la delincuencia juvenil

· Revocación de la libertad condicional

· Versatilidad para la acción criminal

Robert Hare estima que un 1% de la población es psicópata. Otras estimaciones incluso llegarían al 6%.

Tipos de relaciones que establecen los Psicópatas

A pesar de que los psicópatas no conciben al resto como personas sí establecen relaciones y vínculos, que suelen ser de tres tipos:

· Asociativos, que se producen cuando un psicópata entra en contacto con otro para obtener un objetivo común. Dado que ambos integrantes del vínculo son narcicistas y ególatras el apego sólo está justificado por el utilitarismo de tener un propósito común.

· Tangenciales, que ocurre cuando el psicópata encuentra una víctima ocasional en un encuentro puntual, donde utiliza sus tácticas coercitivas de forma temporal.

· Complementarios, que determinan una relación de doble vía, que habitualmente ocurre con un neurótico.

Psicopatía y la seducción

La seducción es la base que permite el acto sicopático y se produce mediante una transferencia bidireccional donde la propuesta del psicópata encuentra eco en las apetencias del otro, dado que una característica fundamental de la personalidad psicopática es la habilidad para captar las necesidades del otro. Este mecanismo se articula cuando el psicópata convence al otro de que él le es infinitamente necesario para suplir necesidades irracionales que éste no puede detallar.

En la seducción el psicópata necesita que el otro esté de acuerdo, para lo cual usa la persuasión y el encanto, por lo que es bidireccional, hay un consentimiento por parte de la otra persona, a diferencia de lo que ocurre en las relaciones tangenciales donde el psicópata actúa unidireccionalmente mediante la violencia, que constituye una agresión desde una posición de poder. Aquella bidireccionalidad pudiera ser debida a que la mayoría de psicópatas son conscientes de las consecuencias judiciales de sus actos, sin la existencia de las cuales podrían actuar con total libertad.

Psicopatía en la historia

El tema de la psicopatía estuvo presente en la historia desde la Antigüedad, aunque la conceptualización es más reciente, pero ya en Babilonia parece la preocupación por las personalidades anormales, que se separan conductualmente del resto pero no que cabían en las categorías de cuerdo o loco.

En 1809 el francés Philippe Pinel describió el concepto de "Locura sin delirio" para designar un patrón de conducta caracterizado por la falta de remordimientos y la ausencia completa de restricciones.

Pinel describió a pacientes que realizaban actos arriesgados e impulsivos, a pesar de ser racionales y de conservar intactas sus habilidades cognitivas.

En 1835 J.C. Pritchard define la "locura moral" una forma de perturbación mental en que no parece haber una lesión en funcionamiento intelectual y cuya patología se manifiesta en el ámbito de los sentimientos, el temperamento o los hábitos.

Este psiquiatra inglés explica que en casos de esta naturaleza los principios morales o activos de la mente están extrañamente pervertivos o dañados, no hay un poder de autogobierno y el individuo es incapaz de conducirse con decencia y propiedad en los diferentes aspectos de la vida.

El psiquiatra polaco Andrew M. Lobaczewski ha estudiado cómo los psicopatas influyen en el avance de la injusticia social y sobre cómo se abren paso hacia el poder cuya culminación política es lo que ha venido a denominar patocracia. Lobaczewski es el inventor de la ponerología, el estudio interdisciplinario de las causas de períodos de injusticia social, donde el psicópata es un factor clave.

"La patocracia es una enfermedad de grandes movimientos sociales seguidos por sociedades enteras, así como naciones e imperios. Durante el transcurso de la historia de la humanidad, ha afectado a movimientos sociales, políticos y religiosos, al igual que a las ideologías que la acompañan… Y los ha convertido en caricaturas de ellos mismos… Esto ocurrió como resultado de… la participación de agentes patológicos en un proceso patodinámico similar. Esto explica porqué todas las patocracias del mundo son, o han sido, tan similares en sus propiedades esenciales."

Andrew M. Lobaczewski en su libro Ponerología Política: Una Ciencia de La Naturaleza del Mal ajustada a Propósitos Políticos

Ética y psicopatía

Teorizar sobre una ética psicópata resulta problemático y polémico, ya que para buena parte de las tradiciones filosóficas la base de toda moral es la empatía. ¿El psicópata es un sujeto moral? El psicópata no es capaz de distinguir entre lo "bueno" y lo "malo", simplemente actúa conforme a sus intereses. La moral, según ciertas tradiciones, se establece cuando entra en juego el individuo en sociedad, pero al estar el psicópata incapacitado para empatizar, las sociabilización resulta radicalmente distinta para él que para el resto de los individuos con una capacidad empática funcional. Para el psicópata las personas son medios y no fines, por lo que, bajo su percepción, al convivir en sociedad en realidad entra en relación con objetos y no con sujetos. Bajo una óptica utilitarista o un individualismo a ultranza la ética psicópata estaría determinada por el interés propio por sobre todas las cosas, pero aún bajo estas perspectivas se requeriría un mínimo reconocimiento del otro (al menos como oponente) que el psicópata, al objetivar sus relaciones, no se permite hacer. No hay en el psicópata lugar para "el otro", ensimismado como se encuentra en su propia individualidad. No obstante, la psiquiatría nos enseña que el psicópata sí es conciente de sus actos y por tanto suele atribuírsele responsabilidad sobre ellos. El problema moral es complicado aquí: el psicópata no distingue lo "bueno" y lo "malo" para sí, pero conoce los códigos morales de la sociedad, sabe lo que para otros es malo y bueno, aunque ello no le sirva más que para influir, manipular, chantajear y crear una imagen propia y opinión pública sobre su él a su conveniencia. En su conciencia no hay culpa ni responsabilidad. No obstante, parece que en términos legales el problema es más claro, ya que bajo las normas (al menos en las occidentales) no se juzga la conciencia sino los actos, de tal manera que para el psicópata legalmente sí hay culpa y responsabilidad, aún cuando en su fuero interno el no sea capaz de sentirlos. Es culpable porque infringió la ley, es responsable porque la ley lo establece y por ello debe purgar la pena como cualquier otro sujeto del derecho.




Y COMO CONCLUSION, CREO QUE VOLVERÁ A GANAR PORQUE A LA GENTE LE GUSTAN LOS PSICÓPATAS. LA NORMALIDAD ABURRE.

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17 mayo 2010
¿Pero hubo alguna vez...?
Hace unos años, para nosotros los americanos eran esto:



Ahora, que según dicen nos hemos modernizado, son esto:



Después de lo que llevamos vivido en estos meses, ¿seguirá así el Gobierno?:



Por suerte somos un pueblo aguerrido, con la rebeldía a flor de piel, como tantos han cantado al enfrentarse al orden constituido:



En resumen: que por más que nos quieran hacer creer lo contrario, hemos cambiado muy poco, apenas nada.

(escrito por Garven)

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15 mayo 2010
Jacques Henri Lartigue



Corran y vuelen, la mejor exposición que vieran los siglos se exhibe en el Caixaforum de Barcelona. Los diarios insisten en hablar de Lartigue como el fotógrafo de la felicidad. ¿Es exactamente felicidad lo que recogen sus fotografías?. A nosotros nos basta con la alegría de vivir que es contagiosa, sin ensimismarse. Jean Jacques Lartigue trató de ser pintor pero de él nos quedan cientos, cientos de miles de instantes captados en placas de vidrio o más tarde en película. Son instantes de intimidad, de jugar o ver bailar, patinar, volar. De captar a la familia, a los amigos, a las bellas amigas o por lo que es más conocido, por detener un mundo que se mueve veloz.
¿Es necesario ir? ¿No me puedo quedar en casa con el computer y verlo en el tft?. Pues no, porque sólo corren media, una docena, de fotos suyas y los que gestionan el asunto parecen interesados en no quemar su producto. Y nos es lo mismo ver buenas copias, a buen tamaño, en papel baritado, que ver reproducciones en libros o en la infame calidad online.
+ info: en prensa, iki y canales habituales.








(escrito por Chef)

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14 mayo 2010
Del cero al infinito
Sed …


Una sed rabiosa me obligó a vencer la postración en la que me encontraba desde hacía días, tal vez meses, quizás años, no sé. Era la hora incierta de la madrugada y sólo oía el misterioso crepitar nocturno de los viejos muebles del aposento mezclado con el silencio envolvente. Con un innecesario sentido del pudor me puse los viejos y sucios calzoncillos para salir de la alcoba. El largo pasillo, que la acumulación de muebles hacía aun más estrecho, se abrió ante mis ojos tortuoso, enneblinado, vacilante. Harto trabajo me costó adelantar un pie para atravesar la puerta. Con ello cambió el mundo. Del habitual, mi alcoba, un confortable útero materno, pasé a otro menos conocido, frío y hostil. Tenía un firme que no era firme o a mí así me lo parecía. Confesaré que era un mundo ignoto y aterrador, lleno de densas brumas. El acicate de la sed era acuciante y sin saber cómo inicié la travesía, una aventura para la que ya no quedaban otros arrestos que los que aportaban una impelente necesidad biológica. Combatí la adversidad del medio apoyándome en cuatro puntos, arrastrando pos pies por el suelo y las manos por las paredes. Los ojos mejor cerrados porque abiertos dejaban pasar una luz turbia y lechosa que me hacía ver obstáculos donde podía no haberlos.



De esta guisa logré llegar a la cocina. Di con la nevera, un mamut antediluviano con una gruesa y pesada puerta, casi por milagro. Deslumbrado por la débil luz interior que salió cuando la abrí logré palpar la botella del agua fría que necesitaba para apagar la sed. Renuncié a buscar un vaso y bebí a gollete. También renuncié a encontrar el grifo para reponer el agua y dejar el botellón lleno. Supe sin embargo que Lola se daría cuenta y que refunfuñaría a la mañana siguiente en voz alta al pasar por mi puerta para que la oyera. Qué más da, me dije, que refunfuñe, ya me tiene acostumbrado a sus enfados y riñas vengan o no a cuento. Es una vieja autoritaria, una mujer apergaminada y agria que ni parir pudo. Hasta el marido murió pronto para no tener que aguantarla más. Machorra, pensé como otras veces, una machorra, eso es lo que siempre ha sido. Pues que se joda la Lola, coño, y que me deje en paz de una puta vez.



Arrullado con estos pensamientos logré enfilar el pasillo en sentido contrario de la misma forma que a la ida. Antes de llegar a mi puerta creí ver que alguien avanzaba con decisión hacia mí. Por si era una alucinación abrí cuanto pude los ojos. El negro bulto seguía avanzando, estaba ya muy próximo. Fue entonces cuando uno de mis cuatro apoyos cedió y caí al suelo blandamente. El bulto se acercó, me agarró por los brazos y me puso en una postura algo más presentable, sentado en el suelo y de espaldas a la pared. La luz del pasillo se encendió de repente y me hirió en las pupilas sin piedad. Por el olor supe que era Lola, estoy seguro de que era ella, pero no musitó. Ni siquiera me riñó como esperaba. Me levantó con cierta delicadeza inédita en ella y me llevó hasta mi alcoba. Me arropó con las cobijas, dijo algo que no entendí, apagó las luces y se marchó sigilosamente.



La fontanería intestinal inició pronto su trabajo trasegando el agua injerida y por ella supe durante algún tiempo que estaba vivo. El espacio de la alcoba se hizo inmenso. Poco a poco. Tan inmenso como puede que sea eso que llamamos el universo, o el cosmos, porque tomó la forma de una bóveda infinita, tan alta como el firmamento y tan oscura como él en noches cerradas. La cama, y yo con ella, experimentó un proceso opuesto y nos hicimos infinitamente pequeños, insignificantes. Cuanto más enorme se hacía el espacio de la habitación, más pequeños nos hacíamos la cama y yo en ella, hasta hacerse un punto insignificante y sin referencias en el espacio combado. A pesar de mi pequeñez mi mente era capaz de ocupar todo aquel espacio inmenso, inconmensurable, y se adaptaba sin esfuerzo alguno a sus inexistentes o invisibles límites. La reducción progresiva de mi cuerpo encamado llegó a tal extremo que las tripas no pudieron seguir jugando con el agua. El espacio envolvente y mi mente se confundieron, se iniciaron una y la misma cosa, pero, al mismo tiempo, podía ver mi cama conmigo dentro. Tan pronto veía el espacio envolvente desde mi insignificancia como mi insignificancia desde el espacio envolvente.



Fue así como dejé de ser un juguete del tiempo para ser el tiempo mismo, perfectamente adaptado al espacio infinito.





… saciada



Siempre temí que la última noticia que recibiría de ti fuera la que al final ha sido: tu muerte casi como un indigente. Recién me llamó M. para decirme: a C. lo han encontrado muerto en una cochambrosa casa de huéspedes. Lo curioso es que tú también sabías que podía ser así. Lo temías y hasta tal vez lo buscabas, pero no te creía con las fuerzas suficientes como para conseguirlo. Hasta para dejarse morir en una triste pensión de barrio hay que ser muy valiente y tú, como sabías muy bien, nunca lo fuiste.

Voy a serte sincero, C., amigo. Siempre temí que lo peor que podía ocurrirte era que tu vida se arrastrara durante años deshilachándose hasta el último hilo, dando ese espectáculo deprimente y desesperante de ese prójimo que siempre esperas, y temes, que te pida la caridad de que le des un rato de charla para poder seguir tirando sin ganas de tirar.

Dudaba de ti, como te digo. Temía que no tuvieras los huevos de atreverte a cumplir con la obligación que te habías impuesto; porque cerillera de un bar de putas es un destino para el que se necesita tener un par y tú, como tanto blasonabas en broma, eras ciclán.


El forense ha tenido que destrozarte aún más de lo que ya estabas para decir lo que hasta los más lerdos sabíamos, que has muerto con el hígado hecho añicos. Ha omitido, sin embargo, tal vez por pudor, decir en su burocrático y frío certificado de defunción que el corazón lo tenías como el hígado. A los científicos nada les dice que un cadáver haya sido encontrado con rigor mortis avanzado en una pobre pensión perdida y sin nombre de la ciudad donde nació el occiso hace algo más de medio siglo.


Quienes te conocimos preferimos quedarnos con un diagnóstico tal vez menos valioso administrativamente hablando pero infinitamente más exacto. Nosotros tus amigos sabemos que has muerto víctima de un síndrome agudo de soledad, esa hija de la gran chingada precursora de tu muerte, esa soledad total que no hay hombre en la tierra que sea capaz de soportarla porque, para conseguirlo, también hay que tener un par completo, y tú, como siempre dijiste, sólo tenías la mitad. Ha sido el tuyo medio siglo de implacable soledad que bien pudo parecerte un siglo entero. Esa gran Dama, la Soledad, la fuiste alimentando y fabricando tú mismo, y con tus propias torpes manos, fuiste tú el que le dio forma día a día, con el frío sudor de tu frente. Y aunque no ignorabas que te estabas aniquilando sin pausa pero con prisa, seguías retándola día a día, esperando que alguno de ellos consiguieras rematar la faena.


Ahora la soledad ha concluido su obra en este mundo y te has ido a la soledad telúrica del otro, si es que hay otro. Has encontrado, pues, lo que buscabas. Ya se acabó, C. Estarás bien orgulloso de tu proeza. Has conseguido, además, lo que siempre anhelabas, llevar la delantera, siempre y una vez más, a todos los que te conocíamos. Siempre fuiste un niño con hambre insaciable de afecto. Tu error fue buscarlo a través de la notoriedad. Será al menos tu último orgullo, un orgullo póstumo. El rostro de tu cadáver lo está blasonando a los cuatro vientos por medio de una apabullante seriedad. Con ella pareces dejarnos el silencioso mensaje de que nada hay, en efecto, más serio que la muerte. De nuevo hay que admitirte, amigo, que, como tantas veces, también hoy llevas toda la razón.



(En la villa y corte de Madrid a los 28 días de septiembre del año 1983 d. C., el de la inhumación de tu cadáver en el cementerio civil, tal como querías)


(escrito por Desdeluego)


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[0] Editado por Garven a las 8:00:00 | Todos los comentarios 183 comentarios // Año IV