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30 septiembre 2009
Noticia de la mentira
Juan Muñoz: Last Conversation Piece (1994-1995), Hirshhorn Museum

Periodismo, política e historia comparten la atracción por la mentira como una de las materias primas de sus respectivos géneros. La fascinación de la mentira va más allá de su condición moral y está unida a su carácter escandaloso. Atrae a un público necesitado de proveedores de imaginación, aunque ésta no surte efecto hasta que consigue desmentir los hechos, des-hacerlos. El éxito de la mentira necesita de su repetición, que tiene pretensiones de mantra, de liberación del pensamiento que confunde a la mente y del tedio de lo real que abruma la vida de los hombres. Su constancia es como un rezo, una invocación a alguna divinidad inapelable que evite su contraste con los hechos.

Tramar historias con la mentira como tejido tiene la virtualidad de las artes, cuyas obras son un fracaso y resultan inverosímiles cuando se pliegan a los hechos. En La decadencia de la mentira, un tratado paradójico sobre el asunto, Oscar Wilde dice que “es un deber ineludible intentar la renovación del antiguo arte de la Mentira”. No se refiere a la mentira utilitaria que practican los padres en la educación de los hijos o los políticos en el manejo de las masas para domesticar ambas generaciones, sino a “la única forma de mentira que está absolutamente fuera de reproche, la de mentir por mentir, [cuya] manifestación más alta es la Mentira en el Arte”

La mentira política moderna no consiste en faltar a lo prometido o traicionar un pacto, prácticas cuya moralidad está más que amortizada, sino en fabricar una ilusión que supere a los hechos de la plana realidad, triste por mala reputación. Palabra y lealtad exigen demasiado tiempo para poder comprobar su vigencia y se convierten en lastres para una política cuyo éxito depende de la repetición de imágenes y mensajes instantáneos, por tanto efímeros y sustituibles por otros de su misma naturaleza. La doble representación en que consiste la política, la teatral y la formal delegación de poder de los electores, necesita un escenario donde la mentira sea un papel más de los actores y un recurso de la ficción.

Sólo en aquellos países de cultura protestante, donde mentir es pecado, la mentira política es religiosa y puede incapacitar a su autor por traicionar la conducta pública que de él se espera. La mentira pública coincide con el pecado en que no prescribe y ese carácter indeleble aumenta su leyenda. Ambos necesitan del perdón para redimirse, aunque no para ser olvidados. En cambio, se diferencia de él en que su contrario no es la verdad (la virtud) sino el hecho. Las mentiras iniciales de Clinton sobre su relación con Monica Lewinsky y de Ted Kennedy sobre el accidente de Chappaquiddick rompen el carácter ejemplar que se atribuye al personaje público pero a la vez desatan su leyenda humana. La ficción moral es sustituida por la ficción popular. En la mentira pública, descubierta por los medios y esperada con fervor por los espectadores, hay un poder laico y liberador del libreto del personaje pero su proceso de denuncia y redención por confesión es religioso. El objeto no es tanto restaurar el hecho como la vuelta al redil. El mismo mensajero que explota sus engaños, el periodismo, se encarga de recuperar y entronizar los sucesos, quedando en medio las historias inventadas como inútil intento de transgresión pero útil alimento del público.

La mentira se diferencia del delito en su vigencia y en su dificultad para ser codificada, quedando así exenta de la ley y de la medida del tiempo. Mentir sobre el pasado no tiene escapatoria pero hacerlo respecto al futuro desacredita al acusado, puesto que no admite prueba en contrario. Ésa es la utilidad de la acusación del senador Joe Wilson a Obama y por eso la hace en el momento más débil de su discurso sobre la reforma sanitaria ante el Congreso, cuando el presidente promete que los inmigrantes ilegales no tendrán asistencia sanitaria garantizada (que no provista) por el gobierno. El senador añade dos notas que aumentan el poder de la inculpación: califica su acto de "espontáneo", asociándolo a la sinceridad que se suele atribuir a la intuición, y su disculpa es personal, ante el presidente y no ante el Congreso, evitando el templo que podría acusarlo a él mismo de mentiroso. Wilson es un artesano de la mentira.

(A estas bajuras huelga decir que lo anterior no tiene muchos visos de ser cierto)

(Escrito por Bartleby)

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29 septiembre 2009
Portazgos, gabelas y millones
Hace mucho tiempo, en Rotterdam, mantuve una acalorada discusión con un rendido admirador de Piet Heyn y de Martens Tromp. El tugurio se llamaba Locus Publicus y debe andar por la zona de copas de los universitarios de la ciudad portuaria por excelencia. Por aquel entonces lo de las becas Erasmus era algo incipiente y a mí, desde luego, no me había alcanzado. Las razones por las que yo andaba por allí no son al caso, aunque la ocasión fue provechosa. Lo cierto es que, identificado como español, la conversación con un nativo que me había sido presentado recientemente como héroe que empleaba su tiempo libre en evitar suicidios (que no sé si es algo para lo que haya mucho trabajo en los Paises Bajos), derivó en los consabidos tópicos. Que si el Tribunal de la Sangre (qué cesión al Taciturno obviar siempre el nombre verdadero), que si Amberes, que si Alba, que si el Demonio negro del Sur. Mantenía el calvinista que la prosperidad de su república y la bonhomía de sus gentes se fundaba en el denodado esfuerzo de la Guerra de los Ochenta años (que así se conocen por allí a los sucesos de Flandes) por liberarse del sometimiento a los españoles y su cerrada fe católica. Establecida su premisa todo fluía sin solución de continuidad: credo sólido y verdadero, libertad de conciencia, capitalismo, curiosidad, exploraciones, acumulación de dineros y un destacado lugar bajo en el concierto de las naciones civilizadas, de las que, era consustancial a su argumentación, la bárbara España quedaba excluida, entonces y ahora, supongo que por extensión y por esa inequívoca tendencia a atribuir una improbable inmutabilidad de caracteres a las naciones y a sus gentes. Aunque el flujo y reflujo de los batidos de cebada y trigo que trasegábamos hacía sin duda pastosa nuestra dicción, le manifesté sin ambages que sí, que mucha guerra de liberación, pero que 80 años son muchos para pretender que el esfuerzo fuera unívoco y sostenido, que el comercio entre ambos estados nunca se interrumpió y que sí, que muy mal el tribunal de Tumultos y los nuevos obispados, pero que lo que de verdad sostenía el caso de las provincias rebeldes contra su legítimo Señor era la subida de impuestos. Añadí después algún comentario hiriente sobre las guerras anglo-holandesas y el siglo XVIII y la subsiguiente República Bátava, pero el tipo permaneció inconmovible en sus convicciones. Faltaría más.

A lo que voy, que les reconozco la mejor salud y ventura a las gentes que se saben sacudir el yugo de publicanos de cualquier época que andan hurgando en sus peculios indebidamente. Que en estos reinos no comerciamos con ninguna metrópoli que nos sojuzgue, pero que bien podríamos arrojar el té o cualquier otra mercadería por la borda, o por la ventana o al suelo si es menester, porque de lo contrario los espabilados que ocupan la administración del Estado, ya central, municipal o de la cosa autonómica, van a recuperar la mejor querencia por el expolio fiscal y arrojar a la mayoría a las cloacas de la economía submarina.




(Escrito por Phil Blakeway)

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28 septiembre 2009
Broncano y Descartes (*)
Hace unas pocas semanas leí de casualidad en LV unos comentarios de Fernando Broncano sobre el desarraigo humano causado por ser ciborgs. Uno, que tiene cierta desconfianza innata hacia los de Letras metidos a científicos, no deja de sorprenderse y compartir comentarios como éste:
, nos pasamos la vida soñando con un mundo que ya no existe: lo natural. De hecho, las paredes que pretenden ser rústicas tienen más tecnología que las de ladrillo. Al ciborg se le ha arrancado de la naturaleza, ya no puede volver a ella, sólo puede vivirla a través de los documentales o del turismo. Su melancolía es fruto del desarraigo.
Coincido con él en que la naturaleza no ha de ser más que un hermoso parque natural sostenido por la tecnología. He renegado de su dependencia. Soy un simio evolucionado, con una parte importante de mi hardware cableado a este origen, pero el lentísimo goteo del tiempo me ha permitido disponer de un armazón cognitivo e intelectual que me permite –si quiero y me dejan- moldear mi futuro.

Soy un heredero ignoto del ADN de toda la raza humana previa, pero no me siento vinculado a ello. Me desarraigo de mi origen. Sé leer este ADN, lo estoy aprendiendo a escribir ahora. Voy a probar qué pasa con un idioma nuevo. Mi memoria ya no es sólo íntima; está también en la red.

Nuestra nueva simbología cultural es visual y en trazos de dos segundos, directa al cerebro, pum, pum, pum, pum…la imagen satura nuestras emociones y el bum bum bum debe crecer logarítmicamente en intensidad para mantener la atención. Es el reino matrix. La realidad tera-intensificada informáticamente nos envuelve en 3D. La tecnología, esa desconocida, nos proporciona mundos virtuales multidireccionales y comunican directamente a las personas y grupos entre sí y con los condones prohibidos del Vaticano o los delirios de las mil huríes. La economía es instantánea, como la avaricia e internet. El poder de las sociedades es el conocimiento. La brecha cibernética. Entender contra creer.

La imaginación es el único camino para evitar la melancolía del pasado que no volverá jamás. Soy un éxter. Imagino más posibilidades y no me cierro a ellas. Sé que nuestra humanidad es contradictoriamente violenta y totalitaria y asombrosamente solidaria, heroica a ratos. Salimos de los dogmas eternos; las identidades se superponen como estados cuánticos (ah! qué bella la física cuántica, cuánto placer inaccesible para el poeta…), identidades líquidas llaman al desarraigo en que habitamos los ciborgs que intentamos un nuevo mundo.

Somos la sonrisa de Murray en Lost in Traslation, ¿por dios, dónde estoy y qué hago ahora?
¿y, …a quién le importa…?

________________________
(*) Decía Descartes que un filósofo debe leer de todo, principalmente ciencia, durante, digamos, diez o doce horas, y luego, unos minutos al día, algo de metafísica.


(by Bose-Einstein)

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27 septiembre 2009
Los Nini
Entrevista con XXX, inspirador del movimiento Nini

Nos entrevistamos en un bar/cafetería cerca de la Vía Augusta de Barcelona. Me ha pedido hacerlo en este lugar porque no quiere dar la impresión de ser un movimiento clandestino. De momento me dice que son pocos, pero lo suficientemente convencidos como para llevar adelante su proyecto. Me encuentro a una persona joven, de unos 40 años. No viste vulgarmente, pero tampoco destaca por llevar marcas. Austero y práctico, como quiere ser un Nini.

La primera pregunta es obvia ¿Nini? ¿Por qué?

Utilizo esa denominación, que no es nueva pues en otros momentos se ha utilizado para referirse a personajes, como contracción de “Ni español ni catalán”. Además es fácil de recordar por los niños.


Entonces ¿qué son?


La verdad es que nacimos españoles, se nos hizo catalanes, y ahora no somos ni una cosa ni la otra. Podría manifestarlo de manera más cruel y real, pero digamos que España nos ha olvidado y Cataluña nos ignora.


¿Pero ahora mismo tienen encaje en el Estado español?


Vivimos en él, trabajamos en él y pagamos impuestos en él; pero no pintamos nada en él.


¿Tienen derecho al voto? ¡Elegir a sus representantes!


¡Sólo faltaría que ahora nos lo negaran! No se engañe, el nuestro es el voto más inútil de España. Da igual que votemos derecha o izquierda, siempre se nos fastidia. Somos una moneda de cambio, una suerte de sacrificio humano, somos los “polacos” de España. Tal vez cuando en Cataluña se habla de polacos, nos estamos refiriendo a nosotros.


Sin embargo a la hora de las elecciones son una minoría. La gran mayoría se considera español o catalán.


El ser humano es gregario por naturaleza. Desde pequeños se nos enseña a vivir en grupo, en sociedad. Es muy duro para una persona no ser nada de su entorno. Entonces se refuerza la identidad aunque sea artificiosa. Hasta los extracomunitarios tienen una referencia. Nosotros ni eso.


¿Victimismo?


No, realidad. Se nos ha hecho partícipes de querellas entre clanes de la Península Ibérica, y se nos ha obligado a posicionarnos. Ambas partes nos han utilizado, y cuando ya no somos útiles nos lanzan al cubo de la basura. El Nini se da cuenta, quiere denunciarlo y básicamente lo que pide es independencia. Pero total, de España y Cataluña.


Cataluña no es independiente....


Pero lo será, y los Ninis no seremos cabezas de puente de la reacción española.


Pero Cataluña los considera catalanes.

Nos trae sin cuidado lo que nos consideren. Nos han utilizado y despreciado, cuando tengan su estadito que no cuenten con nosotros.


Y España, españoles...


Lo mismo, se pueden quedar con lo que quede de su nación para ellos. Nosotros ya tenemos la nuestra.


¿La nación Nini?


Pues sí, una nación sin territorio, pero sí con personas que son lo importantes. El territorio se puede comprar; a las personas no.


¿No es extravagante?


Los modelos de Estado Nación con las nuevas tecnologías son absurdos. Los Estados del pasado son verdaderas reliquias, que todavía funciona como puede funcionar una máquina de vapor. Ahora lo importante son las personas, no las etiquetas.


¿No es Nini una etiqueta?


Más bien es una definición


¿Cree en la democracia el Nini?


Cree, pero no porque se le haya aplicado. Cree porque la democracia es mejor sistema inventado.


¿No es el Nini nacionalista?


Eso sería una paradoja. En la práctica carecemos nación. Puede ser inevitable crear un sentimiento Nini, pero sólo espero que sea coyuntural. La nación Nini es abierta a todo aquel que siendo español y catalán no se sienta ni una cosa ni la otra


Uff... difícil
.

Nunca dije que la empresa fuera fácil


Pero ¿Qué reivindican?


Una nación Nini, donde los Nini nos encontremos bien, y que España y Cataluña nos dejen en paz y vivir en paz.


¿Para qué?


Para crear un nuevo Estado democrático. Un espacio jurídico para que no volvamos a ser instrumentalizados.


Eso es inconstitucional
.

¡Menuda novedad! Se ha demostrado que ir en contra de la Constitución Española está hasta bien visto.


¿Sedición?


Tendremos nuestra nación por medios no violentos. Nuevas formas de desobediencia civil. Seremos molestos porque no hay nada más molesto que uno que desiste de naciones enfrentadas. Al final nos dejaran tener nuestra nación.


¿Y para qué?


Lo he dicho, para poder vivir mejor. En democracia, y respetando a nuestros vecinos.


Con una Constitución...


¿Para qué? Con los Convenios Internacionales tenemos suficiente.


¿Y su parlamento? ¿Y su administración?


Yo abogo por un sistema unicameral. En cuanto a la administración, buscaremos modelos en los sistemas más avanzados. Administraciones fiduciarias de los impuestos de los ciudadanos, no burocracias al servicio de ideologías o grupos de presión.


¿De izquierdas o derechas?


Lo que elijan los Nini, en las votaciones Nini


¿Y renunciarán a formar parte de la UE?


Hay naciones como Islandia que tienen el mismo status que los países de la UE. Si medio millón de islandeses pueden, no habría problema en que 3 millones de Nini lo hiciéramos.


¿3 millones?


Más o menos, somos 3 millones. Emboscados o manifiestos. Es cuestión de tiempo. Muchos se mantienen como catalanes o españoles, porque no conocía la alternativa Nini.


¿Para cuando un partido Nini?


Es un movimiento de personas. No de políticos. Será inevitable que hayan ideologías y partidos. Es más, el pluralismo es democracia. Pero no cometeremos los mismos errores que los españoles o los catalanes. Por ejemplo, habrá ayuda para que los niños aprendan en la lengua materna, sea el español, el catalán o ambas. La única limitación que pondría es que ser Nini es irreversible, nunca volveremos a ser españoles ni catalanes.


Pese a que quiero hablar más me convoca a una nueva reunión. Dice ser un hombre muy ocupado. Cuando voy a pagar me dicen en la barra que el aperitivo y la tapa (muy español) ha sido pagada por el Sr. XXX. Pero sólo la suya (muy catalán).


(Escrito por Cateto de Pacifistán)

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[0] Editado por Mercutio a las 9:00:00 | Todos los comentarios 125 comentarios // Año IV
26 septiembre 2009
Pareidolias galegas







(Fotografías de Gra Viñas, traído por Mercutio)

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[0] Editado por Mercutio a las 9:00:00 | Todos los comentarios 54 comentarios // Año IV
25 septiembre 2009
Habla, memoria (ideas para una sociedad hipermnesica)
Habla, memoria (ideas para una sociedad hipermnesica)


Me dijo: Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Y también: Mis sueños son como la vigilia de ustedes. Y también, hacia el alba: Mi memoria, señor, es como vaciadero de basuras.

Cristiano Ronaldo se acerca a la grada a celebrarlo. En la imagen de portada se le ve en primer plano y tras él, en la grada, a medio centenar de espectadores que tratan de atrapar el momento con sus cámaras y móviles en vez de celebrar el gol. Una escena similar se repite en las páginas interiores, donde un barbado Brad Pitt visita Asturias.

Es un tiro en corto. En cinco años, si no ya, podemos disponer de una pequeña maquina provista de un tomavistas gran angular, un par de terabytes, gps, micrófono y un software que indexe todo lo que percibimos hora a hora, día a día y lo comprima mediante logaritmos. Todo lo que pasa minuto a minuto se podrá revisar. El goce neurótico del amante que trata de descifrar el significado último de palabras y gestos del amado, del amigo desdeñoso o del acuerdo comercial truncado.

¿Y si damos un paso más?. Los trapos sucios se limpian en casa. Un montón de cosas las guardamos para nosotros pero poco a poco vamos abriendo esas parcelas sólo para los nuestros. Twiter, facebook, las tardes de tele 5, el desahogo en el Nickjounal. ¿Y entonces por que no? ¿Por qué no dar el paso y volcar esa memoria, esos recuerdos, esas carpetas, en la red?

¿Y si lo editamos? ¿Y si dejamos de decir y dejaron de decir? ¿Y si ganamos aquella oposición, aquella final? ¿Y si valiéndonos de fármacos, de operaciones "estéticas" en el cerebro sustituimos unos recuerdos por otros?

Recursos: google, youtube, wikipedia, facebook, antiepilépticos, intel, un neurólogo poco escrupuloso de Ucrania.
Papel: "Cómo funciona la mente" Steven Pinker, Oliver Sacks, Philip K. Dick.
Y muchas cosas más que no recuerdo pero que están a un golpe de google.

Nota final: El cerebro humano puede almacenar información que "llenaría unos veinte millones de volúmenes, como en las mayores bibliotecas del mundo"(Cosmos, por Carl Sagan,1980,p.278

¿Y? Eso cabe ya en un bolsillo.



(Escrito por Chef)

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[0] Editado por Bartleby a las 8:00:00 | Todos los comentarios 188 comentarios // Año IV
24 septiembre 2009
Autorretrato de Roxana, marca Acme
(Alec Soth, Kristin, St. Paul, Minnesota)
Nos reconocemos en cada ser humano, sea el que sea, y estamos condenados a ser cada uno de esos seres humanos, mientras existamos. Somos todas esas existencias y existentes reunidos, y nos buscamos a nosotros mismos, pero sin embargo no nos encontramos, por insistentemente que nos esforcemos. Hemos soñado con franqueza y claridad, pero ha sido sólo un sueño. A menudo hemos renunciado y comenzado otra vez, y todavía renunciaremos y comenzaremos otra vez a menudo. Pero todo da igual. [...] A veces levantamos la cabeza y creemos que tenemos que decir la verdad o la aparente verdad, y la volvemos a bajar. Eso es todo. (Thomas Bernhard, El sótano)
Lo malo de ser yo es que tiendo a reconocerme en los más nefastos de mis semejantes, tal vez para experimentar la secreta delicia de saberme peor de lo que parezco. Yo soy yo y lo peor de los demás. Y me reconozco sólo en ese rastro fugaz que dejan la insinceridad y la insatisfacción. Como un austrohúngaro cualquiera, me he pasado la vida (mi dulce, fácil e inconsciente vida) bajando la cabeza y esperando la ruina del mundo que me rodeaba. A veces he anhelado con absurda vehemencia el naufragio aniquilador. Como el protagonista del cuentito de Kafka, he experimentado también el deseo de ser un piel roja, más concretamente de la tribu de los chiricahuas, aunque tampoco me hubiera importado ser Ava Gardner o vivir en una estancia holandesa, dentro de un cuadrito de Vermeer. Qué delicia también cuando siento el deseo de ser cualquiera, de no ser más que estela y esplendor, o nada y olvido, el deseo de quedarme en un lugar para siempre, ahora que sé que no hay lugar alguno donde quedarse ni llanura infinita que nos acoja, el deseo de ser arena del único mar posible o sombra y pájaro que se desvanece en un cielo sin nubes.

Creo que hay esperanza, pero no es para nosotros. Y si mi autorretrato no les gusta, no me importa, tengo otros.

(Escrito por Roxana)

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[0] Editado por Bartleby a las 8:00:00 | Todos los comentarios 156 comentarios // Año IV
23 septiembre 2009
Ruinas del humanismo
(Robert Polidori, Auditorium in school #5, Pripyat, 2001, serie sobre Chernobyl)

Fue la televisión, a partir de 1946, el mayordomo que remató al humanismo mediante un tiro de gracia, puesto que éste ya vivía una época de gracia, la concedida por el aura mágica del libro: una prórroga de su incapacidad para transgredir su sentido antropocéntrico de la naturaleza del hombre, precisamente preguntándose por su esencia. Entendiendo el humanismo como un factorial del hombre como animal racional, en el que n es ilimitado pero compuesto sólo de números naturales. Su verdugo empezó siendo la radio, desde 1918 y con la I Guerra Mundial como primer escenario de escombros, pero la voz no tenía suficiente fuerza: le faltaba la imagen, que sustituiría al lenguaje escrito como medio de emancipación del hombre pero también de domesticación de masas y organización de sociedades. El humanismo burgués era un proyecto emancipador idealista y dirigido a través de la escuela, domesticador por tanto. Su fe en el libro es, sin embargo, herencia del mundo antiguo. La II Guerra Mundial pondría fin a la función en un teatro en ruinas sobre el que ilustres humanistas como Zweig y Márai celebrarían el oficio de difuntos. En su caso y en su favor, con toda la dignidad de sus trayectorias literarias y personales y con la coherencia de sus suicidios, puntualísimo, casi premonitorio, el de Zweig.
[...] Después me marché y sentí vergüenza frente a aquella anciana y buena señora que, de una manera ingenua y sin embargo verdaderamente humana, había sido fiel a la memoria del difunto. Pues ella, aquella mujer sin estudios, al menos había conservado el libro para acordarse mejor de él. Yo, en cambio, me había olvidado de Mendel el de los libros durante años. Precisamente yo, que debía saber que los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido. (Mendel el de los libros, Stefan Zweig)
El forense de la defunción del humanismo fue Heidegger, que supo ver su limitación como subordinado del lenguaje: “Si el hombre debe alcanzar un día la vecindad del ser, es preciso primero que aprenda a existir en lo que no tiene nombre” (Carta sobre el humanismo). Sobre las ruinas de dos guerras mundiales y dos genocidios europeos, escribe la Carta en 1946, publicada un año más tarde. Ésta surge de la pregunta que le hace su joven admirador, Jean Beaufret: ¿Cómo volver a dotar de sentido al término humanismo? En su respuesta, Heidegger no cede a la propuesta de resurrección, imputando a la pregunta la intención de conservar el término: “Me pregunto si es necesario. ¿La desgracia que implican etiquetas de este tipo no es todavía lo suficientemente manifiesta?” Desgracia que atribuye al origen y efecto publicitario del tipo de término (–ismo) y, por tanto, a su poder neutralizador del pensar sobre la substancia del hombre, ya que el lenguaje envuelve dicha esencia y la publicidad es su modo de difusión masivo. Heidegger amplia el tiro y se dirige contra los planteamientos de Sartre en ¿Es el existencialismo un humanismo?, cuya primera versión se publica poco antes, en 1945.

A su vez, el reconocimiento y la respuesta a Heidegger vienen de la mano de Sloterdijk, quien define el humanismo en su Normas para el Parque Humano como “telecomunicación fundadora de amistades que se realiza en el medio del lenguaje escrito. Eso que desde la época de Cicerón venimos denominando humanitas es (…) una de las consecuencias de la alfabetización. (…) En el núcleo del humanismo así entendido descubrimos una fantasía sectaria o de club: el sueño de una solidaridad predestinada entre aquellos pocos elegidos que saben leer”

Hoy, mientras sucede en la clandestinidad el debate filosófico (tan secreto que corre el peligro de deslizarse hacia la cábala), el combate entre los restos del humanismo y su ruptura por una ontología que reclama interrogarse por la esencia del hombre, los nuevos y corteses bárbaros se imponen a gritos en medio de la confusión. Protagonizan tanto el circo como las gradas y la antigua posición del césar, campando por nuestros respetos y blandiendo agresivamente viejos valores humanistas como la paz con el descaro y la arrogancia de quien se sabe juez, parte y tribunal de apelación. Va siendo un mientras tanto largo, marxiano en el sentido de histórico, pero desesperanzado de esa revolución que iniciaron Wittgenstein y Heidegger. Puesto que de fabricar vasallos va, el concierto de La Habana avasalla: logra tanto la comunión de masas como se apropia del símbolo –la Plaza de la Revolución- y se organiza desde el negocio del poder, la alianza entre dinero (un sector de Miami) y dictadura, con el apoyo de algunos disidentes, lo que estrecha el margen. Frente a la paz de los bárbaros que asola una de las mejores músicas que lleva tiempo haciéndose, la cubana, cabe oponer la única cura de paz posible, la del pensar y la liberación de viejos dominios del poder de esos mercenarios. Dado el panorama, se echa de menos al ilustre humanismo.



(Escrito por Bartleby)

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22 septiembre 2009
Entrevista de Goslum a un talibán
Después de más de cinco meses de trámites en los que he tenido que viajar polvoriento por lugares no hollados antes por las Nike de un ser humano, dormir sobre ejemplares pirata de “La atalaya”, ver diez capítulos de “Los Serrano” doblados al afgano y comer cosas que harían vomitar a Ferran Adrià, por fin consigo reunirme con un talibán para entrevistarlo vivo. La cita tiene lugar en una cueva sin ventilación asistida, oscura y húmeda como la vagina de Brianna Banks. Sobre una de las paredes observo varios pósters: de Cristiano Ronaldo, Usain Bolt y Florentino Pérez. Me han ordenado que permanezca en cuclillas y orientado hacia la Meca hasta que aparezca el personaje. Llega por fin. Aspecto fiero, barba e higiene de hace tres años. Bajo los ojos en señal de sumisión, pero en realidad mi intención es comprobar si se nota en mi entrepierna el pipí que acabo de derramar. Apenas.

TALIBÁN: ¡Descanse, ar!

GOSLUM: Gracias.


T.: ¿Está cómodo?, ¿necesita algo?, ¿un pañal, quizá?


G.: No, gracias. Lo de abajo es sudor abdominal… ¿puedo saber su nombre?


T.: Habdetele Tuby, pero pocos se atreven a llamarme así.


G.: Lo entiendo. ¿Señor talibán, le parece?


T.: Guay.


G.: Ustedes luchan en lugares poblados y usan a los civiles como escudo. Cuando las tropas internacionales atacan y mueren inocentes, la población culpa a los extranjeros...


T.: El pueblo nos adora y nos lo perdona todo.


G.: Así que reconoce la estrategia…


T.: Claro. Nosotros no somos de esos que tiran la piedra y esconden la mano. No en vano presumimos de organizar las mejores lapidaciones del Islam.


G.: ¿Qué requisitos se exige para participar en una lapidación?


T.: Ser mayor de 5 años y no tener enfermedades venéreas.


G.: ¿Es cierto lo que me comentó un general español sobre un partido de fútbol…?


T.: Sí, les propusimos a los españoles jugar un partido para relajar el ambiente.


G.: ¿Y qué pasó?


T.: En cuanto les dijimos que nosotros poníamos la granada se rajaron. Ganaremos esta guerra.


G.: Dice un dicho pastún: “Todas las mujeres son despreciables, incluida tu madre y tu hermana”. ¿Lo comparte?


T.: … Y mi cuñada Habiba. Claro que lo comparto. Las mujeres son seres inferiores. ¿Quién sino llevaría puesto ese traje gilipollas con el que apenas pueden dar dos pasos sin tropezar? ¡Puta moda!


G.: ¿Tiene esposa?


T.: Sí. Me ha dado dos hijas despreciables y un varón sano y fuerte. Ya le estoy enseñando a despreciar a su madre y a sus hermanas. De momento, les escupe todas las mañanas después de levantarse.


G.: ¿Su lucha es contra los extranjeros o contra los infieles?


T.: Estuvimos de marcha militar por España hace siglos. Y casi conseguimos islamilobotomizarla. Un antepasado mío fundó una ciudad que entonces se llamó Zahara de los Pastunes, ¿le suena?


G.: No me va a sonar…


T.: Pero ahora la lucha es global. Contra todo el Occidente infiel incluida Antequera.


G.: ¿Reciben ayuda de Pakistán?


T.: Claro, sino ¿pakistán los amigos?


G.: Dígame, señor talibán, ¿cómo se preparan para el combate? Por ejemplo, ¿qué desayunan?


T.: Nosotros no desayunamos, eso es de maricones. Comemos una vez al día. A la hora del Angelus. Cecina de buitre leonado, arroz, nueces y leche desnatada. De postre, las nueces que sobran.


G.: ¿A cuántos hombres ha matado?


T.: A unos doscientos armados, a unos quinientos desarmados y a unos mil desnudos.


G.: ¿Es cierto que ustedes disponen de gobernadores, jefes de policía y jueces?


T.: Recorremos el territorio con famoso ya “Taliban Ripper Tour”. Juicios, sentencias y ejecuciones exprés. Lapidamos adúlteras para evitar que alguien con más tiempo les localice el clítoris. También combinamos la cirugía con la justicia: cortamos manos y “pie de atleta” de ladrones. Y sin recargo.


G.: Una labor encomiable.


T.: Y podríamos hacer mucho más por nuestro pueblo si no tuviéramos que perder el tiempo luchando contra extranjeros.


G.: Por cierto, se rumorea que acaban ustedes de ejecutar a su ministro de Economía por irregularidades.


T.: Es cierto. Hace dos días que ejecutamos al Imán Broders.


G.: ¿Me han dicho que usted es especialista en preparar a los suicidas?


T.: Sí, solemos abastecernos de jóvenes a los que previamente se lo hemos quitado todo: familia, dinero, trabajo…


G.: ¿Y eso…?


T.: Para que no tengan nada que perder.


G.: Joder, qué perspicacia amén de astucia. ¿Y es cierto que les prometen cien vírgenes cuando lleguen al paraíso?


T.: Las vírgenes las acabaron los suicidas palestinos el siglo pasado. Ahora se tienen que conformar con un par de guarrillas por persona.


G.: ¡No me diga!


T.: Y ahora, si me perdona, tengo clase de yoga dentro de una hora.


G.: Pues muchas gracias, señor talibán por su tiempo.


T.: De nada. Y dígales a sus compatriotas que se marchen de Afganistán cuanto antes.


G.: Lo haré.


T.: … y no hace falta que se lleven las herramientas, materiales de construcción ni los suministros.

(Escrito por Goslum)

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21 septiembre 2009
Hereu

Hereu, la que nos ha caído encima. Chico, vuelve uno de vacaciones tan tranquilo y se encuentra con que las putas han tomado las Ramblas y, encima, de arriba abajo, de Plaza Catalunya a las Atarazanas, que no es moco de pavo.

Ya no se conforman las muy ídem con esconderse en los laberínticos callejones del Chino sino que van las tías y, ¡hala!, a mamarla frente al Liceo o a ponerse a cuatro patas en la fuente de la Plaza Real.

De hecho, estimado Hereu, esto ya lo sabíamos todos pero, claro, van los becarios estos de El País que se quedan de guardia en agosto y los muy capullos, para hacer méritos, se lían a hacer fotos y encima se las publican, ¡la madre que los parió!

Pero el que avisa no es traidor, Hereu, y La Vanguardia ya publicó hace unos meses que las Ramblas de noche eran peligrosas y no invitaban al paseo. No sólo por las putas, claro. Es que se ve, Hereu, que también hay traficantes, yonquis y peleas a punta de navaja. No hiciste caso, tu capacidad de “no estar” es prodigiosa. Al final, como siempre, el marrón se lo llevó el tonto oficial del gobierno catalán, es decir, Saura.

Entre nosotros, Hereu, a mí Saura me da un poco de pena, el pobre se lleva todas las hostias tanto si tiene razón como si no. Que los Mossos se pasan de la raya y le dan unas patadas de más a un presunto ratero, leche que le sueltan a Saura; que en las Fiestas de Gracia la gente se divierte quemando contenedores y juega a los encierros con la policía, la culpa también de Saura.

¡Coño Hereu!, que tú también estás para algo, no jodamos. Que es que vas y dices que no tienes competencias, que inmigración depende de Madrid y no hay coordinación con la Policiía Nacional, y éstos, a su vez, tampoco están coordinados con los Mossos, ni los Mossos con la Guardia Urbana, que depende de ti. ¿Que la Guardia Urbana ya tiene demasiado trabajo poniendo multas a los ciudadanos honrados, qué pasan de complicarse la vida en los botellones y se ponen de perfil cuando la cosa se pone fea? Pues sí, Hereu, es de dominio público, pero hombre, algo tendremos que hacer, ¿no?

¿Sabes qué pasa, Hereu?, que hay gente (no es tu caso, ya lo sé, solo hay que verte) que son feos de cojones, o viciosos o retrasados o lo que sea y que si no es pagando pues como que no follan. Y estamos de acuerdo en que si a estos pobres degenerados no se les da una salida para aliviarse es posible que se tomen la “injusticia” por su mano y se dediquen a violar, a toquetear, a abusar, etc. y esto no lo deseamos los ciudadanos de bien, ¿no?

Sí, ya, esto ya lo sabes, pero lo que te cabrea, y lo entiendo, es que salgan a la luz (en este caso de las farolas) toda esta pandilla de desgraciados y sus amantes ocasionales follando en público sin temor de Dios, espantando a los transeúntes de bien, a las viejas y al turismo de élite, que es el que siempre pides para Barcelona. Aquí hay que joderse, Hereu, pero asúmelo que es mejor: los turistas de pasta no vienen demasiado a Barcelona, desengáñate, por aquí se mueven mejor los que buscan sexo barato, hachís barato y cerveza barata. Y también las locas que vienen a celebrar despedidas de soltera con las bragas en la mano y disfrazadas de pantera rosa.

¿Sabes, Hereu, que los turistas de pasta llegan por mar, en los grandes cruceros, y son previamente avisados de que no hay nada que ver en las Ramblas ni en el Raval en general, y que les envían directamente al Corte Inglés, a la Sagrada Familia y a las tiendas de Paseo de Gracia?

Y luego vas, Hereu, hijo, y pides a Madrid una ley de carácter estatal para erradicar la prostitución. No está claro si se trata de la prostitución callejera, la de prostíbulo, la de pisos particulares o las de carretera, da igual, pero tú, Hereu, en tu línea: que alguien haga algo y que te dejen en paz, que si hay hostias para eso tenemos a Saura. Pero me parece que esta vez te han tocado la cresta, chaval.

¿Sabías, Hereu, que tu ex jefe Clos, uno de los mayores tontos del universo (incluso llegó a ministro), cerró un puticlub que tenía muy cerquita de su casa porque sus vecinos no le “ajuntaban”? Coño, que estamos hablando de Clos, que no es un necio cualquiera, que este tío tiene pedigrí. Si él pudo ....

Mira Hereu, los dos sabemos que no se trata de explotación de chicas, ni de chantajes a extranjeras, ni de proxenetas, ni siquiera de higiene, de lo que se trata es de que no se vea ¡coño! A los yonquis se les echó de Can Tunis y ahora andan desperdigados por la ciudad. Más o menos son los mismos pero dispersados no llaman tanto la atención y encima puedes presumir que en Barcelona no hay supermercados de la droga, lo que hay son “botiguers” de la droga, que es más discreto y queda mucho más de aquí.

Hereu, mira, amortizado Saura, has apuntado a Rubalcaba, no te quedaba otra, y veo que hasta Zapatero te ha soltado una colleja. Yo de ti pondría a trabajar a la pandilla de inútiles que conforman la Guardia Urbana y asume que los Mossos, como dicen que no tienen competencias, no pondrán mucho interés.

Y cuidado con lo de llamar a Madrid, Hereu, que se cabrean y te dicen que te apañes tú solito y luego toca agachar la testuz y meter el rabo entre las piernas, y con el rabo no se juega, bien que lo sabes.

Conociéndote, Hereu, me parece que no vas a hacer nada y dejarás pasar el tiempo hasta que amaine el temporal, que en esto eres un especialista, jodío.

Si sale bien, que saldrá, podremos seguir dormitando unos añitos más.


(Escrito por Barley)

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20 septiembre 2009
Estupidez. Ceguera.
Parábola de los ciegos -  Pieter  Brueghel - artelista.com


Mucho se ha escrito pero poco se sabe, en verdad, de Francesc Pujols, poeta y filósofo catalán, que debe su relativa celebridad a la Penya del Ateneu Barcelonés, tertulia por la que pasaron significados intelectuales catalanes de principios del siglo XX. El pensamiento de Pujols es poco conocido, por no haber sido publicado, y su fama se debe más a sus anécdotas y máximas que a sus libros. Lo más exacto se encuentra, seguramente, en la biografía que Pla escribió de él, en la que lo retrata como un agudo pensador y, sobretodo, gran conversador.

Se suele identificar a Francesc Pujols con cierto anarquismo catalanista. Catalanista lo era, pero, como dice Pla, Pujols era en esencia un conservador.


Precisamente, Pla da cuenta en su biografía de una reveladora conversación entre Pujols y el president Companys. La escena tuvo lugar en mayo de 1936, a raíz de los trámites para la aprobación de la ley catalana que debía regular la rabassa morta (una especie de alquiler de tierra para el cultivo de viña). Pujols había confeccionado un dictamen al respecto y del mismo quiso hablar con Companys. El diálogo, presenciado por Pla, es el siguiente (y traduzco del catalán):


“–Es un documento indispensable... pero tiene un pequeño defecto: es demasiado jurídico. Es tal vez este el punto que Vd. descuida. El momento actual no es jurídico, es político y concretamente revolucionario. Es esto lo que debería de ver. Todo lo demás es secundario.

–¿Me permite un momento? –contestó Pujols, desapasionado, hablando lentamente– ¿Cree Vd. que el momento es revolucionario? Muy bien. Lo acepto. ¿Sería posible, no obstante, darle un consejo?

–Encantado…–dijo el Presidente con una sonrisa.

–¿Quiere dar curso a la revolución? Magnífico. No seré yo quien me oponga. Si considera que el momento es revolucionario, he de suponer que piensa consolidar la revolución. Ahora bien: para consolidar una revolución sólo hay un camino: evitar la contrarrevolución. ¿He pensado en ello? Y el consejo que yo me atrevería a darle es este: piense en ello, no se descuide! Todo esto que digo es vulgarísimo y es la historia misma de los países de nuestra cultura y de nuestra manera de vivir. La política, como todas las cosas de la vida, actúa por la ley de la acción y de la reacción. Cuanto más fuerte es una acción, más peligrosa y considerable es la acción contraria…

–La contrarrevolución no es nada… nuestra fuerza es inmensa.

–La contrarrevolución está a la vista. Sólo hay que tener ojos en la cara para verlo. Es, además, ineluctable…

–¿Ineluctable? ¿Y por qué?

–Porque cualquier ataque a la pasión de la propiedad ha producido en los países romanizados reacciones terribles.

–Lo que Vd. diga… –dijo el presidente en un tono ligeramente irónico alzándose de la silla. Y mientras alcanzábamos la puerta–: Hemos de ir a cenar. No podemos hacer esperar a estos amigos. Véngame a ver cualquier día.


La cena fue muy agradable, efusiva, ruidosa y optimista. Cuando llegamos a Barcelona hacía mucho rato que el sol había salido. En el viaje de regreso, Pujols me dijo:
–Ha sido como si viera aquel terrible cuadro de Brueghel llamado Los ciegos…”.


(Escrito por Desierto Polaco)

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19 septiembre 2009
La evidente superioridad de los argentinos
Algo que me ha sorprendido en mis viajes a España es, justamente, que muchos niegan la evidente superioridad de los argentinos pese a que hacemos denodados esfuerzos para disimular a fin de no humillar a nadie.

Hace treinta años atrás los argentinos que viajábamos a España, por ejemplo, comprobábamos con asombro que allí se ejercía el Edipo sin enmascaramiento alguno. En Argentina los padres habían aprendido a disimular y rechazaban los pretendientes de sus hijas con racionalizaciones: “no tiene futuro el muchacho”, “me parece medio atorrante”, etc. En España, por el contrario, echaban al candidato con cajas destempladas: “mi hija aún no está en edad de merecer y tiene que cuidar a sus padres en la ancianidad”.

Ese atraso psicológico se entiende al saber que en España nunca se benefició, como la Argentina, de contar con una nutrida fauna psicoanalítica freudiana.

Pero eso no solamente ocurrió en la psicología. En un arte curativo tan pedestre como la odontología hay que recordar que hasta hace pocos años no se conocía esa profesión en España, que era ejercida por simples médicos. Los dentistas argentinos hicieron fortuna al ocupar un nicho ecológico vacío.

Algo similar ocurrió en el ámbito de la cultura. Mientras en Argentina hallaron cabida todas las corrientes modernas del arte en España con Franco se retrocedió al academicismo. En Argentina no hubo pintor que en algún momento no representara la nariz de frente y de perfil simultáneamente, tal como hacía Picasso en su exilio parisino. Vean, por ejemplo este cuadro de Raquel Forner pintado en 1975:



En cambio en España durante todo el franquismo “existieron movimientos artísticos acoplados al poder político que impusieron una iconicidad regresiva, vinculada a un tradicionalismo exaltador de los valores de la raza, de lo nacional-católico, de lo popular y de lo heroico” (1) y que se opusieron “a que se diera entrada al arte vanguardista, al que venían acusando de extranjerizante y disolvente” (2).

Los pintores vinculados al franquismo nunca hubieran puestos dos ojos de un lado de la cara y hasta el pastor más zafio podía entender sus cuadros.

En la literatura es indiscutible que el gran escritor del siglo XX en lengua española fue un argentino, Borges. Hasta Lorca parece un poeta menor a su lado. Confieso por mi parte que admiro a Jaime Gil de Biedma.

¿Las mujeres argentinas? Son las más bellas del mundo. Nada hay como tomar unos mates en bombilla acompañados con facturas. No se consigue en ningún país del mundo comer un asado a la parrilla como aquí. Y el dulce de leche no tiene comparación con nada. No hubo ni habrá jugador de fútbol como Maradona. El único que se le acerca es otro argentino: Ángel Distéfano.

Los millones de españoles (e italianos, alemanes, eslavos, árabes, etc.) que emigraron a la Argentina cien años atrás vinieron atraídos por la cultura y la posibilidad de una vida mejor que había aquí. La Argentina estaba entre los seis países de mayor nivel de vida del mundo. Y desde entonces hemos seguido progresando.

Ante tan contundentes pruebas de superioridad no les quedó a los españoles otro recurso que inventar presuntas humoradas tales como “El mejor negocio es comprar a un argentino por lo que vale y venderlo por lo que cree valer”. Y otros chistes crueles por el estilo: “¿En qué se parece Superman a un argentino humilde? En que ninguno de los dos existe.”, “En Argentina hay muchos casos de sietemesinos porque ni las madres los aguantan nueve meses”. “Cada vez que hay un relámpago, los argentinos miran al cielo porque creen que Dios les está sacando una foto”.

Envidia. Pura envidia.
______
(1) José Alberto López – El arte y la política – Revista Internacional de Arte nº 228 – Diciembre 2006.
(2) Cabañas Bravo, Miguel - Los artistas académicos de la España de Franco frente a la reorientación de la vida artística nacional.

(Escrito por Hércor)

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18 septiembre 2009
Una cota de malla ensangrentada






Hemos jugado a los acertijos de la isla de los caballeros veraces, los escuderos mentirosos y los frailes ambiguos, y la conversación ha derivado a las cualidades de los caballeros reales. Está visto que el verano es una época difícil para centrar las conversaciones, y que el retozar en tramos de románico andariego acaba poniendo en la cabeza imágenes de paladines en eterno reposo, frailes bullangueros y vaqueras de faldas levadizas, goliardos tabernarios, hombres buenos administrando el consolamentum y mucha gente huyendo de un lado a otro. Y volvemos a la discusión de si se mataba mas o menos que ahora, de si hemos avanzado algo o seguimos siendo una banda de monos cabreados tirándonos piedras e intentando robar los retoños del grupo de enfrente para comérnoslos

- De momento hay consenso en esto: la primera parte de la edad media fue una anarquía feudal en la cual el que tenía la maza mas pesada mandaba a los demás.

- Bueno, había sus normas mas o menos explícitas. Por lo menos entre nobles y caballeros se seguían ciertas reglas

-Ya, pero eso era cosa de una élite bastante limitada. Y de todos modos los reyes eran mas respetados cuantas mas salvajadas cometían. Lo de andar ordenando degollinas al por mayor les daba fama y hasta puntuaba para la santidad, y como de ellos se esperaba que fueran garantes e impositores de la paz del Reino de puertas adentro, cuanto mas brutales los castigos y mas dura la mano contra los criminales mejor vistos eran. La prevención de la delincuencia se asociaba a mantener ocupados patíbulos y horcas, desproporcionando el castigo con respecto a la ofensa, aunque esto solo afectaba a los laboratores: muy gorda la tenía que hacer un fraile o un noble para que tuviera que sudar delante de un tribunal o rendir cuentas a un superior.

-Eso cuando no era el propio rey el que andaba metido en gresca. No es que les importara al parecer caer en contradicciones, ya que aunque presumían de piadosos et amantíssimus filius Eclessia, a la que se les calentaban los cascos saqueaban con entusiasmos en abadías, iglesias, conventos y monasterios del vecino para apoderarse de los bienes (imágenes y objetos de culto, pero también víveres, ganado y materiales de uso doméstico) y de paso demostrar que su protector era un débil, incapaz de proteger a los suyos. Si no se detenían ante la Iglesia, imaginaos lo que podían llegar a hacer a los campesinos y burgueses que podían pillar.

Desde el S VIII la sociedad era menos militarizada y los especialistas necesitaban asimismo mayores inversiones en material y preparación. No podían dedicarse a sembrar trigo y al tiempo ejercitarse en las armas, domar sus caballos de guerra... así que se terminan convirtiendo en un sector aparte que es alimentado de grado o de fuerza por los productores de alimentos. Pueden ser aceptados como cómites/comptes/condes, o dedicarse a vagar como salteadores/mercenarios. Lo que está claro es que los tipos armados eran “depredadores violentos” que tienen un concepto mágico y mítico de la violencia heredada de las culturas orientales esteparias, y que consideran a los pauperi como presa legítima


-Un equipaje completo de caballero debía valer un dineral... el caballo de guerra o Great Horse, cuyos mejores ejemplares provenían de castilla, aragón y navarra... o los ágiles Hobbies irlandeses, o enormes caballos frisones, bien entrenados para soportar el ruido y el horror de la batalla, capaces de aguantar su propia armadura y a un jinete cubierto en hierro mandando una carga contra una muralla de lanzas, revolviéndose en un palmo de terreno y moviéndose de forma autónoma ayudando al jinete en la batalla, atacando a su vez a los contrincantes humanos o equinos con coces y mordiscos... ese caballo podía enfermar y morir, o simplemente cumplir años y tener que ser sustituido... además de otros caballos de correo, de tiro de los carros y máquinas de guerra, de cabalgadas, quizás yeguas y un semental para ir reponiendo los ejemplares...-

-Entre treinta y cuarenta ejemplares podía necesitar un rey o un caballero de cierta categoría. Imaginaos lo que comen esos bichos y los cuidados que necesitan. Aparte de los arreos y gastos varios. Añadamos el equipamiento del propio caballero. Armadura, espadas, lanzas, daga, estandartes, escudo, cota de mallas, espuelas, peto... y la tienda de dormir y sus muebles portátiles... eso contando con que el único escudero que pagara durmiera en el suelo delante de la puerta, que era bastante corriente... y que se acogiera a los reales edictos de Monzón, que dejaban que cualquiera pudiera llamarse caballero sin necesidad de justificar una renta (como los equites romanos) si se dedicaba a combatir al enemigo por cuenta del rey. Pero es que un caballero sin caballo en la Edad Media era un caballero muerto. Un caballo proporcionaba no solo categoría social sino capacidad militar en la batalla, ya que aportaba fuerza, velocidad y altura. Temibles, temidos y sin embargo respetadísimos caballos, hasta bien entrado el siglo XIII se consideraba “mala guerra” lesionarlos en el combate, y era mejor visto apuntillar con la daga de misericordia al jinete que desjarretar a su montura. Una de las acusaciones de “salvajes” que se lanzaban contra los almogávares era que estos no tenían melindres en desbarrigarlos o romperles las patas para derribarlos

Precisamente esa era una de las cuestiones que motivaron el que se organizaran de alguna manera ciertos acuerdos y pactos: el coste de las armas y entrenamientos. Al fin y al cabo, los caballeros eran una élite en la que se invertían enormes recursos de tiempo y dinero para convertirlos en perfectas máquinas de matar capaces de autoprotegerse. Encima, las continuas alianzas y rupturas hacían que enemigos de ayer hoy pelearan codo con codo y mañana se buscaran las costillas con la punta de la daga y pasado matrimoniaran a sus vástagos. Esa es otra, que muchos de los caballeros estaban unidos por lazos de sangre, toda la Europa Feudal andaba colocada de las ramas de los árboles familiares que me río yo de la globalización, con las hijas casaderas pateando los caminos para matrimoniar con quien hubiera aportado mejores prendas. Así que entre las eficaces armaduras, los buenos entrenamientos y lo que une la familia, la supervivencia en un campo de batalla para un caballero era mucho mas probable que en un banquete navideño con un cocinero pachucho tosiendo encima del espetón. Unos capturan a a los otros (todos se trataban de primos pero es que en muchos casos lo eran), y cada cierto tiempo se juntan los jefes de familia con los notarios genoveses y ajustan cuentas de sumas y restas de los pagarés de los rescates. Los plebeyos no, los plebeyos no valían nada, así que o morían durante la batalla o eran perseguidos por la caballería para ser espanzurrados o se masacraban al terminar. Las raras ocasiones en que se hacían prisioneros eran para emplearlos como esclavos en tareas horrendas. Y eso en las batallas, que eran los únicos episodios en los cuales digamos que se libraba la población no combatiente, porque en asedios y asaltos las degollinas y matanzas eran inevitables y rentables. Rentables como sistemas “purificadores” de los “malos cristianos” que por voluntad divina habían sido derrotados, rentables porque permitían el saqueo sin estorbos y rentables como propaganda desalentadora de futuros asedios (“sus rendís a la primera o sus escabechinamos”). Ejemplos de caballería y modelos para sus contemporáneos fueron Enrique V, que era alabado como gran príncipe y al tiempo fue un despiadado estratega. O Guillermo el Conquistador, que no se privó de genocidar daneses y cuantos se le pusieron por delante en la conquista de Inglaterra.

- Oiga, y la Iglesia que hacía...aparte de echar responsos y mandar penitencias y excomuniones, o poner a los penitentes de camino a Santiago a ver si se les enfriaba la sangre...

- Pues había curas para todo. Obispos y sacerdotes entraban en batalla con ardor guerrero, aunque los eclesiásticos tenían prohibido verter sangre cristiana, así que usaban mazas y clavas. Como si el puré de sesos fuera menos mortal.

- Ya veo que aquí no hay mucho creyente en el espíritu de la caballería. Seréis capaces de negar hasta el rescate de Blondel

Ni amante canoro de castillo en castillo ni fiel servidor de la reina madre. El rescate de Ricardo fue una maniobra política compleja que implicaba luchas de poder dentro de la propia Inglaterra. Ricardo Corazón de León, otro ejemplo de caballero que podía ser terrible y cruel y que vivó con el descuadre mental de comprender y tener mejor relación con su enemigo Saladino que con su propia familia, versión primitiva de la Familia Addams. Reservamos el papel de Fétido para Felipe II de Francia reconvertido en ex despechado, y Enrique II como Gómez, orinando con toda su cachaza en la chimenea donde se esconde el amante de Leonor de Aquitania y dejándolo empapado de real pis (es que estos colegas estaban llenos de amor pero todo muy mal dirigido, cachis...)

De todos modos y contra viento y marea la sociedad estaba saliendo de la autarquía y volvían a abrirse rutas comerciales, así que a finales del siglo X la Iglesia insiste con sus doctrinas de paz. Como mal menor, mentes preclaras deciden encauzar la agresividad de los bellatores y amparan la creación de órdenes de caballería, que imprime sobre la tradición guerrera germánica y pagana de la sociedad feudal un sello místico y sacralizado de fuertes principios cristiano y éticos, embridando a los bravos y llegando a la cima con el libro del orden de caballería de Raimundo Llull. Muchos autores atribuyen el éxito en la maniobra al auge de las clases emergentes sociales urbanas, en las cuales se produce la idealización de un mundo que sin embargo ya está transformado. Los caballeros aprenden en los Espejos y Tratados, y sobre todos en las Novelas de caballerías como el Caballero Zifar o el Amadís de Gaula la manera de comportase, pero su mundo ya no es ese territorio de condes de medio sueldo que viven en torres de vigilancia compartiendo yacija de paja con su esposa, sus mesnadas y un tropel de chinches, y con el caballo preparado en el dormitorio para salir a pelear en cualquier momento que el vigía gritara ¡Al Arma, al Arma!. Estos caballeros que leen (¡en romance y en latín!) los libros son mucho mas sofisticados que sus abuelos, sus horizontes son mas avanzados, y se dejan espiojar con elegancia por sus damas mientras debaten sobre la agudeza de la querella de Christine de Pisan.

- Aun así no todas las órdenes de caballería son vistas con buenos ojos: “El Papa Urbano II en su discurso de Clermont considera reprobables las costumbres de la Caballería y el propio San Bernardo en su apología de los Templarios, a los que trata de asegurar las bondades de su actuación caballeresca en función de la misión reconquistadora de la Tierra Santa y de la lucha contra los no cristianos, distinguió entre la noble militia y la perversa malitia, cuyo único beneficio es la muerte y el crimen, graves pecados que cometen quienes matan y quienes mueren por ello, por lo cual perecerán para la eternidad.”. O sea, si vais a portaros como bestias sanguinarias matad a diestro y siniestro pero matad lejos y matad a los no cristianos, que Dios os lo premiará.

- Pues entre batallas debían intercambiar algo mas que recetas de cocina, remedios sanitarios y tratados de ajedrez durante las cruzadas, porque se trajeron de los musulmanes unos cuantos conceptos que convenientemente camufladas e integradas a la idiosincrasia europea dieron bastante juego

-A saber quien copió a quien. O tal vez hubo conceptos que evolucionaron en cada zona de forma convergente. Como el código Bushido de la caballería nipona, que ya me contaréis si es que algún samurai despistado se había perdido en Jerusalén en aquellos días... porque los códigos de honor se parecen bastante, sobre todo en lo de proteger al débil y tal...

Scriptorium


http://www.heraldaria.com/caballeros.php

The War Horse. 1250-1600. A. Hyland. Sutton Publishing, 1998

A hierro y fuego. Las atrocidades de la guerra de la Edad Media. Sean McGlynn. Ed. Crítica, 2009

(Escrito por Mandarin Goose)

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17 septiembre 2009
Teoría de la propina

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Debo a mi conciudadano y amigo Xavier Pericay haber descubierto la 'teoría de la propina' de Josep Pla, muy práctica en tiempos como estos, podridos por el 'optimismo antropológico' del Líder que dirige nuestros caminos. En las memorias de Pericay, Filologia catalana, se incluye la definición que daba Pla (extraída de la obra Humor honesto y vago) a esta concepción sencilla pero inteligente de la vida:

”El hombre que consciente o inconscientemente suponga o crea que éste es el mejor de los mundos posibles vivirá rabioso y frenético. El que por el contrario parta de la idea que esto es un valle de lágrimas corregido por un sistema de propinas, vivirá resignado y tranquilo”.

[aprovecho que se acaba de publicar, hace un par de meses, la traducción en castellano de las memorias de Pericay para dejar aquí la crítica del libro que realicé para Kiliedro hace dos años.]

(Escrito por Horrach)

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16 septiembre 2009
¡Horror, la inmortalidad!
No hace muchos días, a raíz de un artículo sobre el deshielo del Ártico, se me ocurrió comentar que no deberíamos extrañarnos ni asustarnos ante la posibilidad de que un día la especie humana desaparezca de la faz de la tierra. Esto no es ni bueno ni malo, es simplemente un hecho natural. Las especies tienden a extinguirse.

Puede que se deba a que soy mortal, y no quiero dejar de serlo. Sólo desde la conciencia de finitud, el hombre es capaz de hacer cosas. Hay quienes argumentan que si existen instituciones sociales, las debemos a que las personas sabemos que no vamos a vivir para siempre pero sin embargo buscamos perpetuar nuestro modo de vida. Así, la literatura o el arte, pero también la política. Siempre me he preguntado si haríamos algo de sabernos inmortales, si el saber que disponemos de todo el tiempo del mundo no nos sumiría en la mayor pereza. ¿Para qué iba yo a hacer nada si mañana o pasado o al otro, o dentro de tres millones de años podría hacerlo igualmente? La única excepción sería, entiendo yo, el deporte, que exige de todas las fuerzas de la juventud.

Una de mis pesadillas recurrentes ha sido la idea de que podríamos no morirnos nunca, de que no se nos permitiría descansar nunca y de que nunca dejaríamos de abrir los ojos cada mañana, y ver siempre a los mismos, más los que se van añadiendo. Para mí la inmortalidad es una especie de condena perpetua. Me salvaba el saber que era solo una pesadilla, recurrente, pero una simple imaginación mía.

No hace mucho, sin embargo, he leído varias entrevistas a Juan Carlos Izpisúa, director del laboratorio de investigación de células madre más reconocido del mundo, el Salk Institute de California (EEUU), y del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona. Nos amenaza con la posibilidad de alargar la vida indefinidamente. Mediante la reprogramación de células madre de nuestro organismo en células específicas se puede conseguir que la vida se extienda indefinidamente mediante trasplantes periódicos. Ispizúa niega que exista una limitación temporal intrínseca en la división celular. Si es cierto lo que supone, si el organismo puede dividirse indefinidamente, entonces podemos esquivar la muerte. Hoy en día se piensa que la división celular no es indefinida, sino que se colapsa al legar a un número determinado de divisiones. Ispizúa y otros piensan que no es así y que el problema reside en la degeneración de las células. Si tiene razón, pronto veremos cómo nuestra vida se va alargando. Es cierto que no es nada nuevo, que si comparamos la media de vida en los siglos XVIII, en el XIX y en el XX, observamos un progresivo aumento de la edad de fallecimiento. Ahora, por lo visto, nos dicen que podemos llegar a los 120, los 150 o incluso a la eternidad biológica. (Falta aún pulir esa reprogramación de células madre, porque hasta ahora una vez reprogramadas tienden a convertirse en células cancerígenas; pero todo llegará, segurísimo).

A raíz de saber esto, mi antigua pesadilla ha regresado. Al fin y al cabo no sé qué hay de interesante en eso de alejarse, en mentalidad, cada vez más de las nuevas generaciones, ni tampoco qué interés existe en vivir muchísimos más años si eso supondría tener que alargar la vida laboral, si cada vez habría más pensionistas, o si por mucho que lo intentasen el cuerpo iría fallando, pero despacito, muy despacito, para acabar en una cama incapaz de movernos, aquejados de infinidad de pequeñas dolencias, incapaces de valernos por nosotros mismos. Por otro lado, lo de la reprogramación supondría un coste sanitario impresionante, que la gran mayoría aceptaría encantada porque a nadie le apetece morirse.

Me temo que se acerca el día en que será demasiado temprano para todo pero que en realidad será ya demasiado tarde para todos.


(Escrito por Garven)

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