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29 febrero 2008
La cabellera de René
Soy Chinaski en el hipódromo, es mediodía y apenas necesito mirar el programa, en diagonal, para elegir caballo. Me siento y veo la carrera. Si gana mi apuesta iré al bar a por unas copas. Si pierde, también.

La acción que se emprende sin duda, independientemente del resultado, es una rara virtud. La supervivencia de determinados sistemas sociales y económicos ha requerido de diversos estupefacientes para anestesiar la posibilidad de duda individual. Desde la impermeabilización de occidente en los regímenes comunistas al vasto entretenimiento y marketing del capitalismo actual. La tecnificación no sabe de paradas y no descartes que la rebelión de las máquinas sobrevenga porque ellas no tienen inscrita la indecisión en su binaria genética. El hombre sometido por un automatismo no dubitativo. La banda sonora sería inorgánica.

La duda es la antítesis del dogma, que la combate con Fe, pero tiene un funcionamiento más ambivalente que nosotros mismos. Estorba en la toma de decisiones pero contribuye a que éstas sean las adecuadas; y ralentiza acciones que, por tamaña pérdida de tiempo, pueden resultar funestas. Un juego siniestro para el que a menudo recurrimos al azar. Imaginen a esa madre en la disyuntiva de poder salvar uno solo de sus hijos. Posiblemente imperará la lógica de la supervivencia del más fuerte, aunque quizás no siempre, por efecto de las coordenadas sentimentales. La naturaleza dubitativa es, en suma, un fascinante material para esos instantes que deciden vidas enteras. Y en las películas, la elección de un color de cable para desactivar la gran bomba.

Soy Eloy Olalla y estoy a 40 grados en Puebla. Como se lleva chutar fuerte, lo haré colocado. Elijo la izquierda pero a medida que me aproximo veo más hueco en la derecha. Si marco habré cumplido; si me lo adivina el portero precipitaré 20 millones de lágrimas. Será mejor que tire a la izquierda.

A mayor conocimiento menor duda y mejor desempeño. Así se guió el sabio hasta que evidenció que no resolvería la ecuación tan fácilmente. Porque si se me permite una cita, Aristóteles expuso que los grandes conocimientos engendran grandes dudas. Y todavía no había llegado Cristo. Mi casamiento estaba decidido y estipulado hasta que en la víspera me crucé con una mirada azul, como un cielo polinesio.

La vida es sucesión de decisiones, la duda contribuye a decantar o desestimarlas. Paralizante emoción, fomenta también el inmovilismo, que para Sarkozy es el infierno. La amoralidad, la irresponsabilidad y la despreocupación son conductas asociadas a la minimización de la duda. La rectitud, la diligencia y los principios, también.

No ha cundido el estilo publicitario de emplear a un icono fallecido para el anuncio un producto. Donde mucha gente ve irreverencia, yo observo una práctica divertida y con potencial infinito. Incluso una función didáctica en la propaganda, que es instrumento engañoso por definición. Imaginen a Carrero promocionando colchones; a Descartes anunciando un producto capilar que optimiza el brillo; a Gila en rojo Vodafone; a Matusalén con pomadas antienvejecimiento; a Marilyn con el Cicatral. Las posibilidades son infinitas. Quien mejor que un figurín del pasado para instruirnos sobre lo que nos conviene poseer. Necesitamos gurús, amplificados por el don de la resucitación, porque este mercado se nos hace demasiado ancho y elegir nos quiebra los sueños.

Me llamo Martín Deciso y estoy deshojando la margarita que dejó viva el cerdo. Formo parte de la marea que, según afirman los entendidos, dará salud o perdición a todo un modelo de vida. Son muy interesantes las recomendaciones, desde Dios a la intelectualidad, pero se contradicen y sólo coinciden en un punto: vote a quien vote seré demonio. Votaré, en cualquier caso, y si mi elección se compadece con el ganador respingaré de alegría. Si no coincide, tampoco.

Decididamente, a menudo no queda otra que bailar.

(Escrito por Sickofitall)

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[0] Editado por Protactínio a las 8:16:00 | Todos los comentarios 430 comentarios // Año IV
28 febrero 2008
¡Cómo está el servicio!
Comida de Domingo en el RESTAURANTE CUARTO y MITAD, restaurante con solera, especializado en carnes, situado en la calle Bolivia de Madrid, semiesquina con Alberto Alcócer. Reserva telefónica para dos en el que la dueña del restaurante me asegura que le queda una mesa. Me toma nombre, apellido y número de teléfono. Reserva en firme. Parece. Al llegar no tenemos mesa. Finalmente la "mesa" que nos asignan a las tres y diez de la tarde, después de esperar de pie un buen rato, está situada en la puerta del restaurante y tapando la salida a uno de los salones, el de no fumadores, de tal modo, que estando tomando el vino de aperitivo, nos hacen levantarnos varias veces para mover la mesa y dejar pasar a los comensales que quieren salir del ¿restaurante?. Protesto. Nos cambian a una mesa no tan de paso. El producto del local es honesto, especialmente las carnes. Pedimos un postre y un pudding.

Han transcurrido sesenta minutos sesenta desde que nos hemos sentado. En ese tiempo dos personas hemos ingerido una tortilla de patatas, un revuelto de trigueros, un entrecot de 250 gramos a la plancha y otro entrecot, éste de 600 gramos con patatas fritas, mas un pudding casero y un té. Más un Marques de Riscal 2003 servido en esas copas minúsculas de vino que perpetran algunos restaurantes. Pues bien, transcurridos esos escasos sesenta minutos, y con medio pudding por terminar, la dueña del restaurante nos manda la cuenta del restaurante. ¡Sin haberla pedido! ¡Después de tan sólo sesenta minutos sentados a la mesa!

Lo más gracioso es que, es tal el descontrol en el restaurante, que la cuenta-no-solicitada, que en cualquier restaurante del mundo es una invitación a terminar la comida en la calle, asciende a sólo siete euros.Sólo nos cobran el pudding. Le comento a mi acompañante que este gesto es el colmo. Que paguemos (los siete euros) y que nos vayamos. Ella me pide que no lo haga.

Acudo a hablar a la caja con la dueña para que me explique primero que porqué nos han traído la cuenta sin haberla pedido y segundo comentarle que tienen un elevado descontrol. En cualquier restaurante del resto del mundo, el dueño hubiera dicho: "Señor, ha sido un error, le pedimos disculpas. Le agradecemos que no se haya ido pagando sólo el postre. La casa le invita a los mismos. ¿Los señores desean tomarse una copa gentileza de la casa?"

Sin embargo, la "señora" que "gestiona" CUARTO y MITAD me responde con mirada desafiante y con voz destemplada, respuesta que por respeto a este foro no voy a reproducir. Le solicito la hoja de reclamaciones y acudo -eso si elevando la voz- a mi mesa. Desde mi mesa oigo como la "señora" dice a gritos "No sé que le pasa a este señor. Esto nunca nos había pasado".

Al salir he aprendido, para siempre, que: 1- Tengo mala suerte en la elección de restaurantes 2- En España el cliente ya no tiene la razón 3- En España el servicio en hostelería es una mierda con M mayúscula.

• • •

En España tenemos un muy serio deficit de calidad en el servicio de casi toda la hostelería española. Tanto en hoteles, como en restaurantes. Revisen las ediciones británica y américana de la revista de viajes más prestigiosa del mundo, especializada en hoteles, la CONDE NAST TRAVELLER. Anualmente publican una lista de los mejores hoteles del mundo, es la GOLD LIST, clasificados por situación, servicio, comida, localización, etc.

Les desafío a que encuentren más allá de un par de hoteles en España entre los CIEN MEJORES DEL MUNDO EN SERVICIO. ¿No les dice nada? Un país en el que ha fallado la pata de la construcción como motor de la economía(el profesor Calaza y otro nick mantuvieron hace unas semanas una economicista y compleja discusión sobre la relación entre ambas variables -la construcción y el turismo-), y que se ha encomendado al turismo como tabla de salvación de la economía está destinado al desastre, porque en España el servicio es una mierda con M mayúscula.

Los españoles, comodones por naturaleza, raramente tenemos la exigencia del resto del mundo. Véase el caso de que a pesar de estar gobernados por un necio, a la par que mentiroso compulsivo, el psoe conserva un voto de cerca del 40%. Aqui nadie protesta por nada, te cobren un euro u ochenta.

Pero los extranjeros no son tontos, y por mucho sol que tengamos, dejarán de venir.


¿Pero es que nadie se ha dado cuenta de cuál es uno de los factores -intereses económicos aparte de Michelín como empresa de neumáticos- que explica que Tokio rebose de estrellas Michelín(191) y Madrid no cuente con ningún restaurante con 3 estrellas y sólo 2 biestrellados (LA BROCHE, SANT CELONI)? ¿No tendrá algo que ver la proverbial eficacia y servicialidad de los japoneses?

Lamentablemente parece que los restauradores madrileños no han aprendido la lección de 1993.


(Escrito por Pangloss)





Al parecer hay una nueva (in)utilidad de blogger. Paginación. Como en el antiguo nickjournal. De momento estamos capeando el temporal. Veremos mañana. De momento enlaces

1 a 200
201 a 400
401 a 600
601 a 800

Seguiremos informando. Los problemas no están relacionados con las nuevas utildades del nickjournal.

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27 febrero 2008
Sólo el recuerdo no cambia
Llevaba años sin verlo, de ésos que se deforman a fuerza de amontonarse y ya no se cuentan. Me lo encontré en su bar de siempre, ahora llamado El Rey de Oros, frente a la estación y la plaza de toros, uno que cambiaba de dueños, aspecto, nombre y clientes cada dos por tres. Mario era el único parroquiano superviviente del local, más que del bar, y estaba varado en su esquina habitual de la barra, con su flanco derecho atrincherado por una máquina de premio y el izquierdo cubierto por su mirada de reojo indiferente, cerrando el paso al asalto de cualquier desconocido. Con la hosquedad siempre en guardia, pues aquel lugar se había convertido en un tráfico incesante de viajeros, inmigrantes, trileros y policías municipales, todos de consumo rápido y expulsados por la insípida hostilidad del local. A retaguardia tenía la sección de máquinas de premio, tras una doble puerta batiente que amparaba a amas de casa y jubilados jugándose el vacío y moros y parados el jornal.

Contaba poco de su vida. Había hecho la mili en la campaña de Ifni, enviado en un pelotón de castigo por haber protestado por la comida en el regimiento de regulares de Melilla que le había tocado en desgracia. Decía que la sed sabe a hierro y es espesa como una bola de pescado seco y que su principal recuerdo era el sonido sordo que hacían las ampollas de los pies al reventarlas. Que iban con alpargatas y a los moros les llamaban pacos por el ruido –paa-cum, gesticulaba con parsimonia- de sus máuser al disparar. Que se tuvo que parapetar tras los cadáveres de dos de ellos durante un día entero porque el fuego cruzado no les dejaba enterrarlos ni huir a Sidi Ifni desde el puesto fronterizo en el que los habían olvidado. Que eran cinco en la loma y tuvieron que huir por la noche entre los matorrales, con uno de ellos y el pánico de todos a cuestas, hasta un aduar que no sabían en manos de quién estaba. Que olía a miseria. Que los oficiales parecían unos caballeros pero comían aparte y tres veces al día, los de artillería en mesas plegables. Que su sargento era una bestia inhumana y robaba lo que podía. Que le costó treinta años saber qué hacían defendiendo esa tierra ajena, áspera e ingrata y lo dio por bien empleado. Con esta exposición de motivos, las cuatro reglas y una recomendación se presentó a unas pruebas para trabajar de casillero en el canódromo al licenciarse.

Ahí le conocí. Se dedicaba a recoger apuestas con una visera de plato recortada por él mismo que le daba una jerarquía soñada. Completaba los cuatro duros del sueldo trapicheando whisky y latas de caviar cuando caía la suerte de algún decomiso y vendiendo botellas de coñac y puros en timbas de poca monta por los alrededores. Sacaba más con la reventa de entradas para la lucha libre y el catch a cuatro, que las de los toros tenían baranda y éste no se andaba con repartos. Se había hecho una pequeña trastienda al fondo de la casilla que parecía la casa de muñecas de un supermercado. De la lucha libre sacó una felicidad de aficionado, el ansia del jugador y una novia que lo volvió loco, una jaquetona espléndida, simpática y sentimental que le dejó al poco tiempo por alguien con más posibles y menos imposibles.

Lo pillo haciendo rayas en el cerco que ha dejado el vaso de cerveza vacío, fundido a la barra y con el periódico en ristre. Me ve entrar, le sale un destello de pasmo en la cara que controla enseguida y me tiende la mano. La emoción se funde en negro, por supuesto.

(…)
- ¿Qué se hizo de Julio-el-herrero?, le pregunto.
- Te lo puedes imaginar. Murió hace años pero dio señales de vida antes de morir. Preguntó por ti y le amargaba que hubieras desaparecido sin decir nada. Lo sintió como una jubilación de golpe, un tajo seco en las historias de la guerra que te contaba. Pero por encima de eso le había llegado al alma que fueras el primero y el último del pueblo en llamar señora a su compañera. Y Aurora te disculpaba. Y le agradecía que hubiera renunciado al nombre de Germinal por no perjudicarla, con lo convencido de la causa que era. Siempre le hizo gracia que ella pudiera jugar a los dos bandos con su nombre. Al principio los nuestros no le perdonaban la cesión, que también era una galantería sin querer, y menos que dejara de ser vegetariano pero el tiempo y el carácter de Julio les fue ganando.
- Y su mala leche.
- La sacaba para defenderse, sólo cuando tenía miedo. Era como un perro, olfateaba al vecino y si le sentía más miedo que a él mismo lo dominaba pero lo respetaba. Pero cuando era al revés se revolvía. Ya sabes que le tocó llevar una vida furtiva pero nunca se escondió de sus obligaciones, aunque a veces soldara sus fallos como las malas herraduras que colocaba.
- No le saquemos más virtudes de muerto que en vida, que algunas gordas ya tenía.
- Nunca faltó a su palabra, dice Mario con la seriedad del cereal que suele.
- Pero si no tenía memoria.
- Por eso protegía su palabra con la lealtad.
(…)

- Y ¿qué es lo que ves desde ese taburete?
- Que los tiempos ya no corren tanto. La estación sigue escupiendo gente pero ahora es más igual y va más de prisa. Creo que van sólo a cambiar de moda.


- ¿Qué andabas leyendo cuando te he encontrado?
- Esto, un cuento de la serie Historias Ejemplares que trae el periódico, sobre el sitio de una ciudad alemana hace muchos siglos: “El emperador Conrado III había puesto cerco a Güelfo, duque de Baviera, y pese a las viles y cobardes compensaciones que se le ofrecieron, no quiso transigir a otras condiciones más suaves que permitir la salida de las mujeres que permanecían asediadas junto al duque, con el honor salvo, a pie y llevando encima lo que pudieran. A éstas se les ocurrió, con magnánimo corazón, cargar a hombros a maridos e hijos, y al duque mismo. El emperador, muy complacido al ver la nobleza de su ánimo, lloró de satisfacción y mitigó la violencia de la enemistad mortal y suprema que había profesado contra el duque; y a partir de entonces los trató humanamente, a él y los suyos.” (1)

- Entretenido, le digo.
- Más que eso -le chispean los ojos por primera vez-, una buena manera de salir a hombros. Se nota que el duque estaba bien puesto en el escalafón, pero nunca he visto a un maletilla salir por la puerta grande por buenos pases que hubiera dado. Y menos a la chepa de su madre.



- Ya me has decorado la biografía. ¿Qué tengo yo que ver con esa gorda? (2)
- Que ambos derrocháis vida como manirrotos y que os habéis mojado mucho.
- Ya, pues sácame de la imprenta y devuélveme al bar.

-------------
(1) Jean Bodin o Bodino, Método para la fácil comprensión de la historia, 1566, citado por Montaigne, Ensayos (Capítulo I: Puede lograrse el fin con distintos medios. Si lo hubiera sabido Mario), Ed. Acantilado, pág. 10.

(2) Fragmento del vídeo de Bill Viola, Océano sin orillas.

(Escrito por Bartleby)

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[0] Editado por Bartleby a las 8:10:00 | Todos los comentarios 442 comentarios // Año IV
26 febrero 2008
El sueño de Goslum: (REM y Supertramp)


Estoy flotando… puedo volar… Qué bien, ¿no? Menudo silencio. Esto parece otro mundo--zzz--No, no, el nombre está bien. Juega con la escasa actividad del grupo musical y su nula puntualidad mañanera para la cosa de los ensayos…”Los sobandeños”—zzz--El odio viene a ser como el amor: un sentimiento lindo cuando es correspondido—zzz--¡Ostia, he acertado una de de Quincey!—zzz--María Antonia Iglesias, benefactora. Se prestará a probar un medicamento contra la mala leche. Si funciona, la empresa farmacéutica piensa emplearlo definitivamente con perritos pekineses—zzz--Nokia, Connecticut people--zzz--¿Qué te parece ese nombre para la cría, Patxi? No sé… quizáskun--zzz—Días grises y plomizos… los ideales para los miembros de la Asociación Nacional del Rifle--zzz—Es lo que siempre había soñado, sentirme arropado por unos brazos femeninos. Y qué mejor que los brazos de María Sharapova--zzz—Hoy se celebra el “Día Mundial de la Inflación--zzz—El futuro, paradójicamente, en demasiadas ocasiones juega malas pasadas--zzz—Ah, la vida. La vida no es como nos la contaron nuestros padres... es muchísimo más cara--zzz--Tengo una cabeza... nunca me da tiempo de enamorarme para poder celebrar San Valentín. A ver si el año que viene…--zzz--No me mires así que me inti-Midas, rey--zzz--¿Qué era aquello que valía más que mil palabras?... Ah, sí, un beso, eso es, un beso vale más que mil palabras--zzz—Amor mío, puedo inventarme las mentiras más hermosas… solo para ti--zzz—Tras el éxito con el negocio de las ondas, la Conferencia Episcopal se lanza al mercado de los sanitarios para baño con la marca “Dios-Mamparas”--zzz--Se puede engañar con el tiempo a muchos, se puede engañar con el tiempo a algunos, pero no se puede engañar a todos con el tiempo todo el tiempo, le dije en cierta ocasión a un meteorólogo--zzz--Dejar embarazada a una mujer no significa que debamos amarla durante nueve meses--zzz--Aquellos galeotes ganaron un premio realmente paradójico: una visita a la ciudad de San Remo--zzz—¿Una amiga extranjera puede considerarse una amiga de importación?--zzz--Posee velocistas y corredores de medio fondo, pero carece de corredores de maratón. Es que es un país muy pequeño y sólo tiene 40 kilómetros de largo--zzz-- La ladilla se mató tras despeñarse por el precipucio--zzz—Venga, aprovecha, ahora que estás en youtube. Puedes hacerle la pregunta a Zapatero… ¿En serio?... Venga… Señor Zapatero, ¿se considera usted el eslabón perdido entre el hombre y el progresista?—zzz---Irrumpió en el salón con la escopeta y se puso a disparar contra los canapés. Ni contra las croquetas ni contra los pinchos de tortilla, contra los canapés… Una vez en comisaría se justificó diciendo que le habían asegurado que los canapés eran abatibles--zzz--Una instalación sencilla. No necesitan mantenimiento ni cuidado. No se dañan si llueve o si nieva. Años y años de paciente espera. Pero casi siempre realizan su macabro trabajo. Y cuando eso sucede, como mal menor, alguien se verá obligado a dormir a pierna suelta. ¡Booom! ¡Joder, una mina antipersona! ¡O el despertador!




(Escrito por Goslum)

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[0] Editado por Tsevanrabtan a las 8:30:00 | Todos los comentarios 571 comentarios // Año IV
25 febrero 2008
Lletraferits
Capítulo I

Sospecho conocer el arcano secreto de la escritura de Goslum. Es probado que se ha dedicado, con precisión de parapsicólogo, al análisis del nacimiento del humor en el lenguaje escrito a fuerza de desmenuzar chanzas y poner la gracia bajo el microscopio, pero, principal y singularmente, su secreto es una característica de una fuerza fabulosa: el autor ha conocido la lengua catalana.


Fui iniciado en estos misterios del humor leyendo el artículo El ironista catalán, escrito en el 2007 por Ucelay-da Cal (que es un Enric) para Revista de Libros y, que al hilo de una recensión que acometía sobre un libro de Pla, colaba de matute la afirmación indiscutible de ciertas peculiaridades ‘catalanas’ y ‘ampurdanesas’ apreciables de las letras del terruño; signos inapelables que le llevaba a husmear concetos sublimes, como el ‘humor catalán’, el ‘articulista catalán’, el ‘punto de vista catalán’, el “malicioso estilo catalán
de conversación”, el ‘catalán profesional’, el ‘espíritu burlón del catalán’… a más a más.

Y con esta sucesión de tipismos no es extraño que nos saliera el hombre con la socorrida comparación catalana, o ‘momento arcadi’ al hablar de la escritura de Pla: “siempre con el genio de la lengua, que se vuelve, cual cola de escorpión y pica, una y otra vez”. Quiá! el movimiento escorpionista catalán llamando a las
puertas de nuestro querido ironista. Porque, señores, este genio de la lengua no es otro que el genio propio que habita dentro del idioma catalán (¡y el derecho al genio propio!). Y el ‘genio de la lengua catalana’ que el autor destapa es una suerte de cualidades generadas por las propias palabras, descubrimiento que debería llenar de gozo a todos sus hilarantes usuarios. Y es que vivir en Cataluña debe ser un no parar de reír, a la vista de las afirmaciones del Ucelay, pues el la lengua catalana portadora de una propensión extraordinaria al sarcasmo -“el gusto por la befa irónica surge de cada símil o metáfora”- y ello merced a que “la lengua goza de una aguda precisión descriptiva, que la predispone a redondear cualquier tipo de narración, sea creativa o analítica: comparen, si no, la diferencia entre ser ‘leído’ y ser lletraferit." Bueno, el desbarre alcanza otras cotas magníficas, pero hasta aquí quería llegar.

Pla, el mejor discípulo moderno de Montaigne, según Felix de Azúa, seguramente no habría pasado por alto el ejemplo de Ucelay, pues es lógico suponer que habría leído el párrafo de los Ensayos que les voy a transcribir a continuación. Tengo que avisar que este párrafo se encuentra, en alguna oscura traducción, en el capítulo XXIV, libro I, con el título, adrede, Del pedantismo, mientras que en la edición de Cátedra B. Aúrea habrá que buscarlo en el capítulo XXV que lleva el título de Del Magisterio.
A saber capítulo y título en la nueva edición de Acantilado y cómo diablos ha quedado el texto. Aventuremos que incluso es posible una solución transaccional, a la vista de este ejemplar de la primera edición de 1580. Pero, a lo que vamos, que el texto guardará algún parecido con éste:

«El sencillo habitante del Perigord llama con mucha gracia lettreferits a esos sabios de pacotilla, algo así como si dijerais lettre-ferus, es decir, aquellos a los que las letras han dado un martillazo. En verdad que a menudo parece que han perdido hasta el sentido común. Pues al campesino y el zapatero los vemos seguir sencilla e ingenuamente su camino, hablando de lo que conocen; aquéllos por querer elevarse y armarse de ese saber que sobrenada en la superficie de su cerebro, enrédanse embrollándose sin cesar. Se les escapan hermosas palabras, mas que las ordene otro. Conocen bien a Galeno, mas no al enfermo. Os llenan la cabeza de leyes, cuando no han entendido el meollo de la cuestión. Saben la teoría de todo; buscad al que la ponga en práctica.»

Y uno con estas cosas al fin descubre el Mediterráneo, que ya estaba todo dicho y advertido, para variar.

Por cierto, la edición de Acantilado –todo a un clic de google, por supuesto- con “el magnífico prólogo de Antoine Compagnon” (les sonará Compagnon, sí, el amigo de los Nuños) que dice Quiñonero, se basa en un texto que, como nos cuentan aquí (pág. 33), y ya se venía observando desde el siglo XVIII, no reproducía con exactitud la obra de Montaigne. Sorprendentemente, parece que en los últimos diez años los editores han cambiado la opinión sostenida desde hace unos siglillos, cuando se sospechaba que debía ser la última corrección de la obra realizada por Montaigne, con sus tachaduras y acotaciones manuscritas al margen, el texto de referencia. Según nos explicaba Otilia López el problema con este texto, llamado Ejemplar de Burdeos, es insoluble. Al parecer está incompleto en algunos fragmentos y se han perdido frases y palabras. Lo que no obsta a que en Internet encontremos trabajos espectaculares, como el proyecto emprendido por la Universidad de Chicago, donde se examinan varias de sus ediciones junto con las correcciones del autor, trabajos que nos auguran un ansia infinita de ediciones definitivas para los próximos milenios. Y eso sin meternos en la salsa de las traducciones, claro.


(Escrito por Melò Cucurbitaciet)

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23 febrero 2008
Chili con Carne

Existen en Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte al menos una docena de pubs llamados The Fighting Cocks. Sólo dos, sin embargo, emplean el singular: no Los Gallos de Pelea, sino El Gallo de Pelea. De ellos, uno es imaginario y aparece en el relato de Conan Doyle “El Colegio Priory”, incluido en “El regreso de Sherlock Holmes”; el otro, real, se encuentra en Bradford, West Yorkshire. Debo decir que, a partir de aquí, este palimpsesto pierde por completo la objetividad y la distancia ya que “The Fighting Cock”, en Preston Street, es uno de los lugares donde he sido feliz.

El día que lo visité por primera vez, en Febrero de 1994, nevaba de forma inmisericorde. A la hora del lunch, trajeados ejecutivos de la industria de confección lanera se arrimaban a la barra, codo con codo con enormes, colorados representantes de la más genuina
working class inglesa; al mismo tiempo, algunos miembros del claustro universitario, tópicamente vestidos con chaquetas de tweed, descoloridos jerseys y corbatas con los colores de Oxford, Durham o el King’s College, bebían su pinta de Black Sheep, Director’s o Double Diamond. El meódromo del Fighting merecería una instantánea: como en muchos otros pubs, carece de tazas individuales y dispone, en cambio, de un corrido, largo artefacto de aluminio, con chorritos de agua a cada yarda, donde los caballeros se alivian sin posibilidad alguna de intimidad o protección visual de los respectivos aparatos. Y allí verás, sacudiéndosela con cuidado, a toda la variegata tribu de pobladores que hacen del pub una plaza pública, un ágora infinita mareando sobre las mejores corrientes cerveceras del Reino Unido. La decoración interior, austera, la componen fotografías de hermosos Golden y Labrador Retrievers que han ganado diversos premios como perros-guía para ciegos. Los propietarios del pub patrocinan a una asociación de criadores y entrenadores de tan beatíficos animales y conceden todo tipo de galardones: al más listo, al más dócil, al más rápido…

Tras la sinuosa barra, tres o cuatro bartenders se afanan en servir y cobrar lo más rápidamente posible. Si deseas comer algo (white or brown bread?), te dan un papelito con el número correspondiente a tu comanda y, luego, aparece Doreen con varios platos y cuencos en sus poderosos brazos, tan pelirrojamente pecosos como sólo pueden serlo los brazos de una yorkish de varias generaciones, literalmente gritando el número correspondiente en un inglés que no se aprende en ninguna Escuela Oficial de Idiomas. Y, entonces, desaparece el frío y no queda más remedio que pedir una segunda pinta, ya que la primera se habrá consumido en la espera. Allí está. En un cuenco gris granito, con un hermoso color anaranjado, el Chili con Carne.

Para elaborar este plato con el secreto de Doreen, dispondrás de buena carne de cordero (de cordero, sí, no de vacuno: ahí está el fet diferencial, la madre del susodicho ovino) que habrás picado –con la inestimable colaboración del robot o de la miniprimer– un momento antes. Sofríe media cebolla cortada por lo menudo y, cuando comience a hacerse, añade el cordero picado. Dale una vueltecilla y, así que el color rojo comienza a desaparecer, pon en la cacerola un majado de ajo, orégano (poquito) y cayena. Sofríe un poco más, mezcla bien, y cúbrelo con tomate natural triturado. Entonces, pon unas judías pintas que hagan un fifty-fifty con el resto. Estas judías pintas pueden ser (¡son, de hecho!) de bote. Evitarás así largas cocciones, que arruinarían el cordero y, sobre todo, postprandiales males mayores en forma de gases infectos. Mezclado bien todo el guiso, añade un poco de agua y una generosa ración de salsa Worcester de Lea & Perrins. En unos quince minutos de ebullición a fuego lento estará listo el quitafríos. Para acompañar, cerveza. Inglesa, a poder ser. Se encuentra fácilmente en cualquier lado. Yo suelo comprar Boddington’s (The cream of Manchester) que viene en latas de una pinta dotadas de un dispositivo interno (un pequeño depósito de nitrógeno gaseoso) para darle la característica espuma permanente de la hand-pulled beer. No es lo mismo, claro, pero lo parece.

(Escrito por Protactínio)

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[0] Editado por Protactínio a las 9:38:00 | Todos los comentarios 461 comentarios // Año IV
22 febrero 2008
El paso de los años no nos ahorra ninguna indignidad
Con tiempo, para cuando alguna cadena televisiva decida intercalarla entre sus espacios de publicidad, quiero recomendarles una serie de la ya legendaria cadena HBO: Deadwood. Lleva, por ahora, tres temporadas.

Deadwood, como sabrán los más mitómanos, es el nombre del poblachón estadounidense en el que fue asesinado en plena partida de póquer Wild Bill Hickock (cuando llevaba dos ases y dos ochos, la mano del muerto, y no un full, como se menciona incorrectamente en la serie). Era un campamento minero situado en las Black Hills, tierra de nadie durante algunos años ya que se consideró territorio indio hasta que la matanza de Custer y los suyos en Little Bighorn frente a las tropas de Caballo Loco, Toro Sentado y el jefe Gall vino a embarullar su estatus, río revuelto que aprovecharon los colonos y buscadores de oro para establecerse por allí y ciscarse en los acuerdos con los nativos.

La serie comienza en esa época, hacia 1870 si no recuerdo mal, cuando la ciudad es un simple campamento, sin ley ni instituciones u hombres que la apliquen. Con el paso de los capítulos aparecerán personajes reales, como el mencionado Hickock y sus compañeros Charlie Utter y Calamity Jane Canary, se mencionan otros y, supongo, se inventan los más. No he querido saber demasiado sobre ellos a la hora de preparar esta entrada; poco importa que Bullock o Alma Garret o Jewel, la coja sarcástica, hayan existido en la realidad, pues uno de los puntos fuertes de esta serie es la compleja caracterización de sus personajes, todos llenos de atractivo, con las miserias y los brillos propios de los seres de carne y hueso, con sus querencias y antipatías.

No menos de veinte de estos caracteres ocupan la acción. Se trata, por lo tanto, de una serie coral, como se ha dado en llamar a este tipo de obras, que en este sentido puede compararse, por ejemplo, con la magnífica Los Soprano, tanto en la cantidad como en la calidad: cada uno de ellos es un complicado manojo de intereses y sentimientos, tan previsibles o imprevisibles como personas 'de verdad'.

En el centro de todos ellos, Al Swearengen: un tipo cruel, inteligente, tan ambicioso de poder personal como preocupado por el crecimiento del pueblo. Swearengen es el dueño de The Gem, uno de los tugurios en los que transcurre el ocio de los buscadores -alcohol, juego y putas- y que también es su centro de operaciones como cacique local y verdadero eje de la vida social y política. A su alrededor, Bullock, un sheriff de origen canadiense; E.B. Farnum, rata cotilla y servil que posee un hotel cercano; Dan Dority, el hombre de acción de Swearengen; Trixie, una puta lista, fumadora y con muy mala hostia; la borracha Jane; el discreto, amable Charlie Utter -cuya timidez no le impide llevar, y usar, su correspondiente Colt Single Action Army-; el periodista-director del Deadwood Pioneer, diario local; un médico cascarrabias y entregado; un herrero de raza negra y su contrapunto humorístico y buscavidas, el Negro General... La lista es enorme, y puede consultarse por ahí, con grave riesgo de descubrir parte de las tramas. No lo recomiendo, pero dejo en enlace para los curiosos.

Además de la magnífica exposición de personajes, destaco otras dos notas que hacen de esta serie una de las buenas: por un lado, nos cuenta mucho sobre nosotros mismos. Desde la ficción -más o menos 'basada en hechos reales'- muestra una vida ajena al Estado protector, al uso legítimo de la violencia; al orden social, en fin, como lo entendemos -y que no ha existido siempre, como fingimos creer. No estamos a más de dos o tres generaciones de distancia; la vida era así hace muy poco tiempo también aquí. Por otra parte, el tono general del texto, en un inglés grandilocuente y hermoso, y también el tratamiento de determinadas situaciones es, sin exageración alguna, puramente shakespeareano. Hay soliloquios teatrales dignos de ser memorizados y recitados en los bares, monólogos en los que la cabeza de un jefe indio, metida en una caja, replica la calavera de Yorick en las manos de Hamlet, parejas cómicas inmersas en duelos de ingenio mientras pasean por las calles embarradas, frases rotundas y bellas casi en cada escena... El título de esta entrada es una sentencia dejada caer sin mayor trascendencia por uno de los personajes, no recuerdo quién. Después de Los Soprano y Deadwood sabemos con certeza que el inglés de Stratford quizás hoy no sería inmortal, pero mientras estuviese vivo no pasaría hambre como guionista de la HBO.

Termino con una jodida recomendación adicional: busquen los jodidos deuvedés y, joder, si pueden, disfrútenlos en el jodido idioma original. Si no, olviden los jodidos subtítulos: el doblaje es jodidamente bueno y mucho más fiel que los jodidos letreritos; estos se olvidaron de tres jodidas cuartas partes de los jodidos 'fuck', 'cunt' y 'cocksucker'. Que en el jodido idioma inglés pueden, joder, ponerse en cualquier jodida parte de la jodida frase, como en el jodido español. ¿Creen que exagero?






Lo enlacé ayer en la sábana. Como me encanta, repito: Mercy, de Duffy.




(Escrito por Mercutio)

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21 febrero 2008
Nos guste o no
El Acuerdo con la Santa Sede fue firmado el 3 de enero de 1979, siendo presidente del gobierno don Adolfo Suárez González y ocupándose de nuestros Exteriores don Marcelino Oreja Aguirre. En dicho Acuerdo (bueno es leerlo o releerlo, allá cada cual) se establece que se protegerá, por parte del Estado español y de la jerarquía eclesiástica, la libertad real y efectiva de los padres a elegir la educación moral y religiosa de sus hijos (sí, no es malo recordar de vez en cuando que los hijos no son ganado propiedad del Estado sino responsabilidad directa de los padres). Curiosamente, en su artículo primero se establece una cláusula también interesante y desde luego repetidamente vulnerada; la educación que se imparta desde los centros públicos habrá de ser respetuosa con la ética cristiana (¿qué pasará con la de los centros privados?).

En su siguiente artículo, el Acuerdo establece la obligatoriedad para el Estado español de garantizar el derecho de todos los padres a que sus hijos cursen la asignatura de religión católica de forma análoga al resto de las demás asignaturas, dejando al albur de los padres decidir por sus hijos acerca de si estos han de cursarla o no. En el tercero de sus artículos, el Acuerdo señala que será la Autoridad Académica la que elija el profesorado de la asignatura en función de los candidatos presentados o aprobados por el Ordinario Diocesano (ojo, lo dice clarito, por el obispo). En su artículo sexto, el Estado Español y el Vaticano acuerdan que será de la Conferencia Episcopal española la competencia en dictaminar cuales habrán de ser los contenidos o materia de dicha enseñanza y los libros de texto que sirvan para impartirla.

Y esto, concurrido público, es Derecho positivo y vinculante, tanto o más que la Ley de Aguas o el Código Civil vigentes. No hay tu tía. Si no se cumplen estas cláusulas, se burla (por decirlo suave) un tratado internacional. No es que la Educación para la Ciudadanía sea un ataque directo contra dicho Acuerdo, pero es un instrumento peligrosísimo en manos de un gobierno y un sistema público decididamente anticatólicos contra el que atacar lo convenido con otro Estado. Me hacen gracia aquellos que señalan que el Estado del Vaticano es el único Estado del mundo teocrático. Coño, como que es el único Estado del mundo cuya única aspiración en este valle de lágrimas es la de dirigir almas hacia la salvación y la gracia, sean ambas lo que sean. Los mismos lo atacan por su falta de democracia callando como putas con respecto a otros ejemplos más “incómodos” para ellos (sin ir más lejos, la democracia cubana debe rivalizar en fortaleza y asentamiento con la de la Santa Sede). Tan Estado es el Vaticano como España, Cuba, China o Indonesia. Bueno, si habláramos de antigüedad, más de uno no resistía la comparación. Igual que el Estado español no tiene derecho a ocupar Gibraltar o las bases militares norteamericanas por muy legitimado que se crea para ello (legitimidad que comparto), tampoco lo tiene para saltarse las reglas acordadas con la Iglesia Católica.

Es decir, que si un profesor de religión incumple con los mandamientos de la religión católica (otro tanto habría que decir con los de la Santa Madre Iglesia), establecidos según se dice por la CEE versión Diocesano Ordinario (difícil estar a la altura de semejante título), dicho señor, esto es, el obispo, cuenta en su haber con la potestad de poner al profesor de patitas en la calle, por mucho que les pese a algunos y se mesen los cabellos otros. Ya sé que esto suena a chino (y ni siquiera mandarino), pero así son las cosas y así se las cuento. Cierto que el tratado firmado con la Santa Sede no está por encima de la Sagrada, Santa y en su Espíritu Muy Violada Constitución española, pero también es cierto que constituye derecho supranacional (o internacional, como decíamos toda la vida) y que a cualquier ley interna española se la mea por do quiera.

Repito y reafirmo algunas cosas para que sepamos con qué nos jugamos los cuartos. Tan legítimo era el gobierno de Suárez como el actual (e incomparablemente mucho más digno), y si aceptamos de mala gana las pésimas negociaciones comunitarias del PSOE, un poner, habremos de tragarnos los “posibles sapos” de anteriores gobiernos.

Yo, que me cuento entre los más radicales de ustedes, estoy en franco (ups, se me escapó) desacuerdo con el tenor del dichoso Acuerdo, aunque sea por motivos bien distintos. Yo creo que la Santa Sede está por encima de cualquier contingencia con respecto a los Estados temporales, con lo que entiendo que no se debe mezclar/manchar con cuestiones tan mundanas (de algo hay que comer me dirá alguno, pero en los Evangelios la preocupación por la comida es algo que deja bastante que desear). Y estoy de acuerdo con que para el levantisco sector comecuras patrio, el llegar a pactos con los hijos de la Caverna y del Oscurantismo es delito de lesa Racionalidad.

Todo eso está muy bien, pero lo que a ustedes y a mí nos parezca del asunto es poco menos que mierda de pavo. Leído el Programa Electoral del PSOE (no, no me compadezcan, sólo he leído lo que me interesaba, más bien poco), constato que apenas se dice nada al respecto. Las encuestas internas que manejan en el PSOE dicen que en torno al 75% de los votantes socialistas se definen como cristianos (un poco menor al de los que votan al PP, un 85%), por lo que les debe resultar un tanto incómodo a los gerifaltes del puño y la rosa ponerse a lo que en verdad les pide el cuerpo, ni más ni menos que denunciar (así se dice en el argot) el Acuerdo con la Santa Sede. Aunque muy esclarecedor resulta reseñar que si bien en las últimas elecciones generales unos ocho millones y medio de católicos (ocho millones y medio de católicos muy despistados, por otra parte) votaron al PSOE, la federación de Cristianos Socialistas (¿?) apenas llega a los quinientos afiliados.

Pero todo esto no es más que hojarasca. El Acuerdo con la Santa Sede, firmados (para los que se la cogen con papel de fumar) por un gobierno tan constitucional o más que el presente, es normativa en pleno vigor y dice lo que dice y no lo que a algunos les gustaría que dijese. Y dice y exhibe el derecho que tiene cualquier padre a elegir para sus hijos formación religiosa católica en cualquier centro público, y asimismo el derecho que tiene cualquier padre a exigir que si no se cumple, se haga cumplir.

Igual que tuvimos en el pasado una Cruzada de dudoso gusto, ahora disfrutamos de la Laizada de don Fernando Savater (en el papel de Bouillon), de Zerolo (de Ricardo Corazón de León (por motivo de determinadas y muy compartidas inclinaciones)) y de Pepiño Blanco en plan San Luis rey de Francia. Si Dios existe o no (cuestión ya dilucidada desque Perroantonio y Mercutio se pronunciaron al respecto), al Estado español le importa un pito, pimiento, huevo o higa, como prefieran. Y si un profesor (docente los llaman) gusta del tracto anal, se ha divorciado seis veces, se declara abortista y defiende el consumo de drogas, el Acuerdo sancionado por el Estado legitima al señor obispo a ponerlo en la puta calle. Nos guste o no (así es la ley, que obliga).

(Escrito por Edgardo de Gloucester)

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20 febrero 2008
La nueva eternidad
Abundan en la especie humana los ejemplares que no han logrado adaptarse a las condiciones, muy exigentes, no lo dudo, del pensamiento vacío; son reliquias evolutivas, peces humanos incapaces de sobrevivir si no es en un medio de creencia y compromiso. Sobre ellos no diré nada: no me interesan. Hay otros, fáciles de ser confundidos con los anteriores por un ojo no entrenado, que quieren escapar de la ingravidez doctrinal precisamente por su afinidad con la misma. De ellos hablaré.

Suelen deambular por ámbitos mal iluminados, en una búsqueda incesante de religiones con las que atarse –a tal extremo llega su perversión- a un fundamento ancestral, legendario, olvidado. Vano empeño: esa curiosidad por lo sagrado, esa cata de absolutos, también es un juego libertino, un cosquilleo del alma, un ademán irónico. Hoy, además, incluso las religiones aburren en seguida; la misma eternidad apenas dura.

Pero vayamos al principio de esta historia, cuando unos gamberros magníficos, de temperamento expansivo, imperial, descubrieron oro, indios, pumas, cacao… Eso tuvo mucho mérito. Pero lo que aún causa admiración y espanto fue la osadía de aquéllos que, sin necesidad de salir de casa, descubrieron el propio descubrimiento. Me refiero a los que creyeron –sus motivos tendrían- que lo mejor que podía hacerse en esta vida era descubrir cosas. No importaba tanto el valor de lo descubierto como el hecho de descubrirlo; tampoco importaba que, para descubrirlas, antes había que ignorarlas. Lo que a ellos les excitaba no era saber sino investigar. En su retiro, arrastrados por una inquietud desconocida hasta entonces, hablaron del gozo de la sorpresa, del placer de lo insólito, de la alegría del vuelo. Más aún: creyeron que todo deleite, por intenso que sea, dura poco si le falta el concurso de la mudanza. Por ello identificaron la vida con el cambio y el reposo con la muerte.

Los viejos del lugar, amantes de una elegancia lenta, ática, ósea, no podían entender ese frenesí, ese rabioso desbordamiento causado –pensaron- por un predominio de la bilis negra, de la melancolía de la que se nutre toda desazón, extravagancia y genialidad. A ellos, más que descubrir, les gustaba repasar, convencidos de que todo lo que importa está dicho. A pesar de sus advertencias se difundió el morbo, que pronto recibió un nombre: modernidad.

Esta nueva y dinámica forma de gozar –hay que decirlo ya- llevaba programada su aniquilación. En un mundo acelerado tenía que cansar la incesante y repetida sucesión de novedades. Era inevitable, y hasta puede que razonable, que eso ocurriera. El deleite producido por la súbita aparición de lo nuevo sólo es posible sobre un fondo estable, si emerge de un océano de tedio. La sorpresa sólo puede ser el domingo de la existencia.

Lejos de aprender la sabia y tediosa lección, el dinamismo moderno ha vuelto a extraviarse. Si la mudanza –es su razonamiento- ha resultado ser un estado, si el futuro ya nos lo sabemos, debe intentarse el único cambio que ahora es posible. Debe reivindicarse el viejo y buen círculo, el tiempo cíclico, el espacio de los mitos. No es deseable proyectarse hacia la innovación y hacia el futuro; por el contrario, hay que quebrar esa línea tan falazmente abierta como estérilmente libre; y eso sólo puede lograrse por medio de la mirada piadosa al pasado. No conviene ir sino volver.

Así, se ha despertado en los espíritus intoxicados de ese modernismo que en su furor se ha revuelto contra sí un gusto por una antigüedad más o menos fantástica, en cuya decoración no escasean los motivos sacros. No es raro toparse con discursos a los que envuelve un aura provocativa y antigua, un coqueto manto de lejanía y hermetismo. La densidad de lo sagrado, las habitaciones simbólicas cerradas para siempre, una graciosa terribilidad del espíritu: eso está de moda (por supuesto, despojado de toda hojarasca de positividad eclesiástica, tirando más bien a un difuso neopaganismo estético).

La prodigiosa y bestial edad de los dioses ha seducido a la mirada moderna por su condición de último grito; la vieja eternidad es una chuchería cultural más, un producto del diseño espiritual más salvaje, una provocación fascinante porque produce una ilusión de ruptura con la actualidad. La huida hacia atrás, la propuesta conmemorativa, la piedad monumental, la exaltación de la memoria: todo ello ha sido la más reciente pirueta de la cultura futurista, la última innovación que el dogma del cambio ha sabido promover haciendo pasar por retorno lo que era un proyecto.

Pero la moda, ya se sabe, es efímera. Empieza a fatigar tanto espesor telúrico, tanta oscuridad sacra; cansa ya tanta lejanía.

Así que corra usted: que se acaba la eternidad

(Escrito por Gengis Kant)

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19 febrero 2008
Seis más uno

Extraído de la Enciclopedia Libre Universal en Español:


Tradicionalmente, se distinguen seis artes mayores: arquitectura, danza, escultura, declamación (incluye literatura y teatro), música y pintura. Escultura y pintura se consideran artes plásticas. Se consideraban artes menores, aquéllas que se apreciaban por los sentidos que requerían contacto físico con el objeto. Para el gusto sería la gastronomía, para el olfato la perfumería, y para el tacto, algo que podría llamarse la cariciería.

En el siglo XX, otras disciplinas han pretendido la consideración de artes mayores para prestigiarse: La cinematografía, que ha recibido el calificativo de séptimo arte, la fotografía, la historieta, etc.


Tomando lo dicho como guía, formulo mi canon. Un canon arbitrario y frívolo. Ahí va:

1.- Arquitectura

“El pabellón Mies Van de Roe”
Mies Van de Roe
1929



2.- Danza

“Moonwalk”
Michael Jackson
1983




Y, por qué no, esto:


3.- Escultura

El Pórtico de la Gloria
Inicio: Año 1180
Fin: Año 1200
Autor: Maestro Mateo



4.- Declamación: Literatura y Teatro


- Literatura:
“Crimen y Castigo”


Fiodor Mijaïlovich Dostoievskiï
1866

Fragmento:

“La puerta se abrió formando una estrecha rendija, como la otra vez, y de nuevo dos ojos inquisidores y desconfiados se clavaron en él desde la oscuridad. En este momento Raskólnikov se desconcertó y cometió un grave error.”


- Teatro:


“Esperando a Godot”

Samuel Beckett
1952

Fragmento:

“–¿Y si nos arrepintiéramos?

–¿De qué?

–Hombre! No hace falta entrar en detalles.

–¿De haber nacido?...”.


5.- Música.


- Música clásica:

“Sinfonía nº 9 en mi menor, del Nuevo Mundo, opus 95”

Antonín Dvorák
1895


- Música Moderna:

Una canción: Stairway to Heaven (Led Zeppelín, 1971, incluida en LP “Led Zeppelín IV”, Atlantic Records).

Un LP: “Harvest” (Neil Young, 1972, Reprise).



6.- Pintura.

“Muerte de Marat”

David, Jacques-Louis
1793
Óleo sobre lienzo 165 x 128.3 cm
Musees Royaux des Beaux-Arts de Belgique


Para acabar, y por aquello del séptimo arte:

“El Apartamento”

Billy Wilder
1960

FICHA TÉCNICA:
Título original: The Apartment
Nacionalidad: EEUU
Año: 1960
Dirección: Billy Wilder
Guión: I.A.L. Diamond, Billy Wilder
Producción: Billy Wilder
Dirección de Fotografía: Joseph La Shelle
Montaje: Daniel Mandell
Dirección Artística: Alexander Trauner
Música: Adolph Deutsch
Reparto: Jack Lemmon (C.C. Baxter), Shirley MacLaine (Fran Kubelik), Fred MacMurray (J.D. Sheldrake), Ray Walston (Sr. Dobisch), David Le- wis (Sr. Kirkeby), Jack Kruschen (Dr. Dreyfuss), Joan Shawlee (Sylvia), Edie Adams (Miss Olsen), Hope Holiday (Margie MacDougall), Johnny Seven (Karl Matuschka)
Duración: 125 min.
(B/N)
Estudio: United Artists


(Escrito por Desierto Polaco)

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18 febrero 2008
Bolero

Crece la flor de la noche:
la sembraron en lo hondo del cieno
nadie sabe quién;
sus raíces como pámpanos ciegos,
blancas, blancas de puro no ver,
las entrañas de la tierra atraviesan,
¿quién sabrá para qué?;
ya va abriendo sus vías secretas
a través de la roca, a través
de tus carnes dormidas:
¡déjala, déjala crecer!;
ya, ya rompe la costra, y al aire
su tallo cristalino se alza,
que nadie lo ve,
y echa ramas y hojas de sombra,
y se abre por el mundo la flor
de la falta de fe:
déjala, déjala, déjala
crecer la flor:
es la flor de la noche, la flor
de la desilusión:
ella cubre la tierra y las almas
en un puro frío amor;
ella esparce por doquier un aroma
donde se muere todo olor,
y que tiene la virtud de que todos los nombres
los sume en olvido,
y va borrando las cosas
de todo color,
desliendo las ciudades y montes
y las casas de la luna y el sol,
y todo trasparente lo vuelve
la maravilla de la flor,
y desnudo va dejando el globo del mundo,
y desnudo tu corazón,
desnudo a lo de fuera, a la herida
del no de que no,
abriéndonos y perdiéndonos
ni en sueño ni en vela,
más allá que las estrellas y el agua celeste
y que sombra ni luz de Dios,
desnudos a lo sin fin, desnudos
a la verdad de lo que no se sabe,
a la verdad de lo que no.

(Agustín García Calvo, Pasión. Farsa trágica)


Los alumnos de un instituto de Fuenlabrada (y con ellos, sin duda, un profesor de los que no quedan) están en representar esta obra recientísima del maestro. Me pregunta una amiga si podríamos ponerle música al coro central de la obra. Y bien: gracias a Luli, que le ha dado voz, allá va (con homenaje a Carlos Santana).




(Al59)

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17 febrero 2008
Un juego fútil

(por Errabundo)

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16 febrero 2008
Peixe bacalao
En esta ocasión para que no se me tilde de preambulista cavernaria, amanuense del fárrago y/o destiladora de tedios voy a limitarme a transcribiros un documento procedente del Real Monasterio de Guadalupe que llegó a mis manos procedente de Budapest donde el Mariscal Soult lo puso a buen recaudo al igual que otros frutos de sus saqueos durante la guerra de la Independencia.


"De cómo aviar el peixe bacalao
al modo de Alcántara terra de nosso Senhor"

En habiendo començado la quaresma,
tempo de descanso de sartenes e calderas,
ollas, copas e otras del cuerpo goçaderas,
riyendo están perdizes e carneros,
capones e gayinas,
gimiendo están los posaderos
e yorando las dueñas en sus cozinas.

Tempos estos de comer yerbas e pescado
e otros frutos del trabajo del ome de la reja e el arado,
tupamos con ellos nossas lorigas,
hartemos nossas barrigas
pues pueden pequeñas cossas e de poca valía,
fazer mucho provecho e dar gran alegría.

E por aquestas mesmas raçones,
e por no fazer compariciones:
"todo ome nascido es fecho de tal massa:
lo que más le prohiben, aquello antes passa",
quiero fazeros llegar un documento
que intitulado tiene por título
"de cómo aviar el peixe bacalao
al modo de Alcántara terra de nostro Senhor",
pues os tengo por pecadores
poco amigos de ayunos e de templanzas,
que como diz la fabla:
el fuego siempre quiere estar en la çeniza,
comoquier que más arde quanto más se atiza.

Que gentes tan amantes de yantares
non vi yo en parte alguna,
e para apartarlas de la tentaçion e del pecado,
quiero yo apartar de vuestras mentes faixanes,
paveznos, porcos, gayinas, venados,
cabritos, pichones, e otras carnes preziadas
e tentaros con yerbas e pescado.

Vuesas mercedes habrán de mercar
dos o tres buenas taxadas o pedazos
del peixe bacalao salado,
habrán de bañarlo en aguas frescas
en un bacín bien sobrado
e de eça manera revelar
e descubrir el grande manjar
que se esconde e arrebuja tras las sales,
que tiempos vendrán
en que lo que hay en el huevo volará,
porque lo que por oculto no es cognoscido,
malamente podrá ser querido.

E fazed aquesto del modo
en que sea costumbre de vuesas merçedes,
e sabed que todos son dedos en la mano,
pero no todos parejos,
e que el monte tiene blancos,
pintos, pardos, pero todos son conexos,
e que cada agua es como es,
e unas son duras e otras son blandas
e todas son aguas e habrá de cambiarse cosa ni mucha ni poca.
Busquen vuesas mercedes que la sabor sea buena,
e por si de ayuda sirviere,
cúmpleme decir que en el pueblo de mis mayores
son menester no menos de cuatro aguas
en dos días completos con sus correspondientes noches.

Pelen vuesas mercedes dos patatas gordas,
que aunque comida de bestias sea,
sirva ello de sacrificio y penitença,
cortenlas en rodaxas como de a medio dedo
e pongan a cozer en azeites de azeitunas
una a una separadas,
que más tarde serán bien aprovechadas.

Limpien bien dos o tres manoxos de la yerba espinaca
quitándoles rabos e rabizas,
e escaldense en agua erviente,
tan sólo unos momentos
pues yerran en demassía
quienes mucho demoran las coçedurías,
que pequenhos corderos
en dos años o veyntipocos meses se fazen carneros,
después escurranse las yerbas en unas mallas,
mas no en demassía,
que han de quedar jugosas,
sueltas y bien parescidas.

Tomen vuesas mercedes
las tajadas del peixe
e poned a cozer con axos en azeites de azeitunas
en fuego que non consuma leña,
que non arrebate el azeite
y no fagan humos
que no harían bien alguno
a viandas tan sabrosas como delicadas
que el fuego muy vivo es a ellas
como la mala holganza,
que impide que exuden los zumos,
tanto los peixes como las damas,
que todo tiene su tempo,
su cadença e su compás,
que la vida no es más que danza.

E si bien lo fizierais en no mucho tempo veredis
escurrir como gotas blancas de la esenzia del peixe,
non olvidáreis templar el fuego,
e agora debreis jugar con el caldero
un juego temblón e continuo
e veredis cambiar la color del azeite del verde al amarillo,
e aqueste se espesa, e toma un gustillo
de axo e de peixe digno de frayles,
de condes, de duques y reyes, gustillo divino.

Non falta quien relaxa su celo en el asunto del juego
e usa secretas formulas como de alquimia,
e con un cedaço faze en pocos momentos lo mesmo,

En caldero distinto cozeréis una cebolla certeramente picada,
mais non en manteca ni otras pringues más bastas,
en azeites de azeituna, que non os acontezca
lo que al sacristán: que en caridad le fablaban
mas non se la fazían; e esperad con paziencia, e con templanza
que la cebolla pierda la color blanca,
e sea como agua. Añadid en este tienpo
una medida de farina de trigos,
que las de çenteno son bastas,
e non más de una cuchara,
remuevan vuesas mercedes sin freno,
que de terras duras non salen buenas frutas.

E con una jarra de leche de vacas,
fazereis mezcolança:
bendecid poco a poco e avivad el fuego,
e que crepiten las brasas,
e que se alegre el caldero,
e obtendreis unas cremas blancas,
suaves y ligeras como natillas claras,
huid de los grumos, possos e lías,
e si es preciso coladlas.

Retirad las taxadas de peixe bacalao
e desmigarlo en lascas
e revolved con las yerbas espinacas,
ungidlos en la esenzia de peixe,
e con un cazillo de natas,
mas tratad con cariño,
con muchos doñeos,
e buenas armas, con mimos e carizias e cuitados,
que buenos tratamientos
e buenos alimentos
fizieron siempre buenos guisados.

En cazuela panda de barros
situad una capa de las patatas,
cubridla con la mezconlança de natas,
azeites, peixe e espinaca,
dispensen vuesas mercedes la mixtura
de modo que cobije a las papas,
e faganlo con buena maña
que non rompan, non fagan montones,
ni hacinen, que bien quede dispersa la mezcolança
de modo que la crema al conxunto unge
e por entero baña.

Dispongan vuesas mercedes
unos piñones de pino e unas hebras de
axafrán a modo de ornamentos e perifollos,
que con arte e arrumacos
quiébranse los coraçones más duros,
e obra bien cumplida es bien agradezida.
Ubiquen el pote en el forno bien caliente,
que tuesten piñones, axafranes e natas.

Llevad a la mesa e comprobad que por mágica alquimia,
de tan probes viandas se oficia vianda divina,
que Dios nosso senhor,
fizo un milagro para que no caigamos en tentaçión
de la gula, e de tan probe pitanza
fizo manjares sin caza o matança,
e por añadidura,
e por su grande trabaxo e difiçil compostura,
tambien nos aparta de la holganza,
e recordad que se os verá en la panza
si non yantárais con mesura.

(Escrito por Tía Concha)

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