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30 junio 2007
Elogio de la música disco
(o aprovechando que el EurOrgullo pasa por Madrid)

Pariente pobre del Soul, el Funky, el Rhythm and Blues, la música disco siempre ha sido poco valorada debido en parte a sus comienzos como fenómeno underground.

Música para gays, negros y... ¡mujeres trabajadoras! (en fin, en fin, no entraré a opinar sobre esto último porque me salgo del tema de la entrada). Esta percepción hizo que los muy elitistas críticos musicales rechazaran este estilo de primeras, tachándolo de poco serio, repetitivo y fabricado en serie. A la mala fama contribuyó, hay que decirlo, Europa, donde se montaban grupos como Boney M, dándole una pátina de vulgaridad y superficialidad que todavía hoy en día genera prejuicios.

Studio 54, la sala de baile más famosa del mundo, fue la Catedral de un nuevo concepto de discoteca. Hasta finales de los sesenta existía la idea, nacida en la posguerra, de que eran lugares elegantes donde la jet-set podía tomar una copa. Pero las minorías marginadas comenzaron a organizarse y hacerse oír. Dentro de ellas había hippies, poetas, músicos, actores y otros artistas. Afroamericanos, latinos y caucásicos de clase media. Aunque en ciertas ocasiones se mezclaban, por regla general solían acudir a diferentes salas de baile, en función de su orientación sexual. Los heterosexuales iban a clubs como Electric Circus o Zodiac y los homosexuales preferían los clubs de barrios como Harlem o el Upper West Side. El primer local gay urbano que convirtió a las discotecas en lugares “morbosos” fue The Sanctuary, en Manhattan. Modelo de otras discotecas gays y cuna del primer DJ transformado en estrella del pop: Francis Grasso.

Fue en 1977 cuando abrió ese laboratorio experimental en el que la aristocracia neoyorkina adoptaba el modo de vida de las subculturas marginales. Los gays, se decía, tenían menos complejos y disfrutaban más. Traspasar la puerta dependía del capricho de unos todopoderosos porteros que dejaban entrar a los habituales (Andy Warhol, David Bowie, Woody Allen, Gloria Gaynor, Paul y Linda McCartney) a la vez que disfrutaban humillando a otros tan ricos y famosos, obligados a guardar interminables colas junto a cientos de candidatos anónimos. Un bellezón impresionante o un estilismo espectacular podían servir para ablandar el corazón del portero con mayor facilidad que una cartera repleta de billetes de mil dólares El secreto del éxito estaba en la mezcla equilibrada de celebridades y ciudadanos del montón, que coexistían en un clima de absoluta tolerancia en el interior de la discoteca. Drogas, alcohol, sexo y baile por doquier. El decorado del local era un guiño a los consumidores de estupefacientes. Los camellos gozaban de acceso libre... Sodoma y Gomorra en una Torre de Babel a 45 r.p.m.

Sin embargo, fue curiosamente una película la que popularizó mundialmente la costumbre de ir a bailar a las discotecas: Fiebre del Sábado Noche. Y si la película tuvo un antológico éxito, convirtiéndose en el film musical más taquillero de todos los tiempos, su banda sonora –Bee Gees, Kool & The Gang, KC and The Sunshine Band, etc.- no se quedó atrás. Al poco de su publicación, el disco llegó a lo más alto de las listas de éxitos americanas y europeas, convirtiéndose igualmente en el album más vendido de todos los tiempos (hasta que apareció Michael Jackson con Thriller).

Miles de émulos de Travolta tomaron las pistas de baile y las calles. Su peinado y su manera de vestir fueron imitados hasta la saciedad por una juventud que se sentía reflejada en la historia de Tony Manero. Pero otros se sintieron intimidados por esa moda que rendía tanto culto al cuerpo y a la indumentaria, así como por su carga sexual. Igualmente, esa identificación de lo Disco con gays, negros y mujeres ‘liberadas’, provocó una reacción de intolerancia machista y racista en Gran Bretaña y EEUU que se llamó ‘Disco sucks’ (el disco apesta). Una campaña en contra de la liberación gay y el orgullo negro. Los blancos rockeros reclamaban esa hegemonía que veían en peligro. Un periódico inglés llegó a advertir a sus lectores de la necesidad de luchar contra este estilo de música y su pseudo-filosofía, a no ser que se quisiera que las calles de Gran Bretaña se llenaran de ‘negros y maricones’. El 12 de julio de 1979 se celebró en Chicago la llamada ‘Disco demolition night’, en la que cientos de fans del rock quemaron vinilos al grito de ‘disco sucks!!!’

Además de este tipo de ceremonias multitudinarias donde se destrozaron montañas de vinilos de música disco, el SIDA comenzó a hacer estragos. Sin estar aún identificado, se rumoreaba que el ‘cáncer gay’ afectaba a los noctámbulos promiscuos en lo sexual y en lo farmacológico. El mercado de música disco empezaba a dar muestras de estar saturado. Tal situación fue provocada por los productores que creyeron haber encontrado su Maná y se convirtieron en fabricantes a destajo de vinilos. Por otro lado, comenzaron a surgir nuevos estilos (Rap, Hip-Hop, New Wave) que contribuyeron a su declive. Y por último, nuevos vientos conservadores habían llegado a la política estadounidense, culminando con la entrada de Ronald Reagan en la Casa Blanca. Las discotecas más libidinosas languidecieron o fueron clausuradas utilizando el ‘método Al Capone’, como ocurrió con los dueños de Studio 54.

Aún así, la música-disco sobrevivió algún tiempo, transformándose en los estudios de grabación en lo que sería el estilo Dance de los 80. En los años 90 se produjo un leve conato de resurrección del género gracias a artistas como U2 o las Spice Girls. Incluso en España, ya a finales de la década, con la Fundación Tony Manero.

A pesar de esto y aunque podemos encontrar ligeras influencias en temas actuales, la música disco se considera ya historia.

Historia de la historia, quizá, pero presente para los que la valoramos y creemos que los prejuicios (a la música disco le pasa como a la televisión: antes muertos que reconocer que no sólo vemos los documentales de ‘La 2’) han impedido que se le conceda el crédito y prestigio que merece.

¿Pero cuándo mejor que un sábado para iniciarse (o retrotraerse, dependiendo de la edad de cada nick) a esta música que alegra el espíritu?

Los más bailones pueden aprender o refrescar sus pasos aquí (el profesor es finlandés y la música alemana, pero pueden hacerse una idea) y después acercarse a esta web en la que he colgado algunos de los mayores éxitos de esa época.

Que lo disfruten.

(Escrito por Selma)

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[0] Editado por Bartleby a las 8:20:00 | Todos los comentarios 351 comentarios // Año IV
29 junio 2007
No es una idea científica

Lo ha dicho Nature y el NYT lo ratifica: la idea de que la mente humana es un mero producto de la evolución, es un hecho inatacable (sic). Pero hay más, sí, sí, sí: Con todo el respeto hacia las creencias religiosas, la idea de que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios puede, con seguridad, dejarse de lado. Y, como si del calentamiento global se tratase, se certifica como verdad. Nature y Science son los actuales notarios de la verdad científica: la única, la incuestionable, la inatacable (sic) verdad científica. Da igual que hablemos de la fusión de los polos (“casquetes polares” se llamaban antiguamente, en hermosísima, sugerente y casi oximorónica expresión: ¿cómo será un casquete –caliente por naturaleza– “polar”?) o de la existencia del alma: Roma locuta, causa finita.

Tuve (mejor sería: gocé) como profesor de Bioquímica y director de tesina a don Ángel Martín Municio. Cuando comenzaba la clase a propósito de la biosíntesis de proteínas, ponía una diapositiva sacada del hiperinflado y sobrevalorado “Molecular biology of the gene” del ínclito James D. Watson: exactamente la que correspondía al (so-called) central dogma of molecular biology, un inventillo de su colega de correrías y robos a Rosalind Franklin, el señor Crick, cuando ambos se dedicaban ya a cuestiones más aburridas (¡aunque económicamente más productivas!) que tomar pintas de bitter en el Eagle de Cambridge. Dicho “dogma central” (el flujo de información es, única e irreversiblemente, DNA-RNA-Proteína) se vino abajo, por ejemplo, al descubrirse más tarde los virus RNA. Pues bien, cuando eso se desconocía, don Ángel, solemne, decía: Observen esto. Hasta un premio Nóbel puede escribir tonterías. ¿Cómo que “dogmas” en la ciencia? Eso es, simplemente, lo que, a día de hoy, se cree. Pero ¿dogma…?, y nos miraba desde detrás de su nariz, inequívocamente holmesiana, mientras esbozaba un casi amago de sonrisa de los que gastaba no más de tres por curso académico.

Pues eso: que discutir (¡quiá discutir!: afirmar inatacablemente) a propósito del alma y negar por acientífico el cartesiano cogito ergo sum en base a la raíz exclusivamente neurológica de “la moral” (sea eso, la moral, lo que sea) es, peor aún que bizantino, estúpido. Y, en el fondo, está fuera del dominio de la ciencia. Yo soy materialista (es decir: creo que no hay nada más allá de la materia, sus relaciones e interacciones) y agnóstico (es decir: la existencia o no de Dios no modifica mi vida. Me da igual Dios). Además de –se supone–, científico (es decir: me gano la vida ejerciendo una actividad científica, investigando y transmitiendo los resultados de dicha investigación y de la de muchísimos otros anteriores a mí). Sin embargo, lo afirme Nature o su porquero Dawkins, creo firmemente que la ciencia ni nos conduce a Dios ni nos aparta de él. Variables separadas. Compartimentos estanco. Vías metabólicas diferenciadas. En Dios, se cree o no; en la ciencia, se hipotetiza, se experimenta y se comprueba o no. Nada que ver. El hecho de que todos y cada uno de mis pensamientos, emociones, sentimientos o manías se deba, exclusivamente, al interjuego de una serie de pequeñas moléculas y sus receptores de membrana, no significa nada: ni positivo ni negativo. Nada. Es así. Como la energía cinética, el crecimiento de la entropía o las órbitas planetarias. La aparente maravilla del equilibrio, de la homeostasis, de la autorregulación celular, ¿significa que un Dios lo diseñó, porque de otra manera no se entiende? No. Y, mutatis mutandis, que lo que yo creía mi forma de ser, mi timidez o mi (falta de) carácter sean un mero efecto de la dopamina, la serotonina o el ácido gamma-aminobutírico, ¿niega la existencia del alma, ergo de Dios? Tampoco. Sostener, con mayor o menor audiencia, lo contrario es, en mi opinión, un estéril ejercicio de apostolado. Como el que practicaba Theilard de Chardin en un sentido o practican Nature y sus voceros en el otro.

La opinión más sensata del artículo citado, está en el párrafo final: As a scientist, I have nothing to say about the soul. It’s not a scientific idea. La pronuncia, por cierto, un creyente.

(Escrito por Protactínio)

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[0] Editado por Protactínio a las 8:27:00 | Todos los comentarios 547 comentarios // Año IV
28 junio 2007
sin tonías
. . . . . . . . . .



lacónico
& verse

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[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 10:32:00 | Todos los comentarios // Año IV
26 junio 2007
Sin noticias de Marx
Saben Vds., porque ya me encargué de airearlo adecuadamente, que viajé hace poco a Chequia. Visité Praga y Brno. Lo que más me sorprendió del viaje fue lo poco sorprendente: cada vez es más difícil ir al extranjero. De Praga puede decirse prácticamente lo mismo que de Madrid o Barcelona, de Londres, de Roma o de Berlín: es una ciudad (cuatro casas y un río, según la definición canónica de Casale) llena de gente, de tiendas y de coches. Hay menos tráfico que en Madrid, es más limpia que Roma, es más pequeña que Londres; pero son diferencias de cantidad, sin que sea fácil encontrar en tres días una esencia praguense que les pueda describir. El Museo del comunismo está en un palacio decimonónico de los que allí abundan; en los bajos, el McDonalds (así se orienta al turista en los planos: 'junto al McDonalds'), y un casino ocupando el resto del palacio. Sus calles son Benetton, Seat, Bata, Zara, pizzerías, Coca-Cola, Vodafone, kebab house. Supongo que me entienden.

Hagan juego, camaradas

Brno añade una tranquilidad silenciosa al mismo esquema urbano. Muchas tiendas, como aquí, muchas terrazas, como aquí. Nos vestimos igual, tenemos los mismos coches, usamos los mismos teléfonos móviles, comemos lo mismo. Durante más de cuarenta años, Francia, Italia, España, Polonia y Chequia crecieron bajo regímenes políticos diferentes que no sólo aspiraban a crear un modelo económico e ideológico, sino a impregnar de distintas filosofías vitales a sus sociedades. En los casos checo y polaco, los totalitarismos comunistas no dejaron muchos resquicios a la iniciativa individual, a la imaginación al margen del sistema. Bueno, pues da lo mismo: dieciocho años de mercado bastan para que un burgués capitalista irredento se sienta como en casa -si dejamos a un lado el idioma, poco amable con quienes hablamos lenguas romances.

Me cisco en los cabrones de Babel

Hay diferencias, claro: los tranvías, un modelo agradable y poco ruidoso de imposible importación en las ridículas calles españolas; o el 'estilo' no tanto arquitectónico como urbanístico, sin ese amontonamiento tan nuestro, con espacios incluso entre los edificios más modernos de las barriadas. Pero me inclino a pensar que esas dos originalidades provienen de un pasado más remoto que el comunista y se deben, exclusivamente, al respeto a un trazado más amplio, heredado del XVIII y el XIX. Sentí lo mismo en Berlín, en ambos berlines. En mi limitada experiencia, la 'Europa del este' ya no existe; el concepto de 'occidental' ha vuelto a tragarse el Elba.

Sorprendente homenaje en Brno a los Cuatro Webmasters


(Escrito por Mercutio)

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[0] Editado por Protactínio a las 8:43:00 | Todos los comentarios 582 comentarios // Año IV
25 junio 2007
La construcción de la moral occidental
“Habéis oído que se dijo: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: no toméis represalias contra el malvado; y si alguien te pega en la mejilla derecha, preséntale también la otra” (Mateo 5, 38-40).

La base hermenéutica de las teorías del pensador francés René Girard tiene que ver básicamente con el contenido de los Evangelios, de los que hace más una lectura antropológica que teológica (ésta vino con posterioridad), lo que le permite descubrir un conocimiento insólito sobre la naturaleza humana. Girard sostiene que este texto partido en cuatro versiones es el primero que históricamente habla desde el punto de vista de las víctimas y en contra de los verdugos (o al menos el primero que lo hace de manera tan decidida). Mientras que en los mitos de infinidad de culturas o, por poner un ejemplo más cercano, en las tragedias del mundo griego (la de Edipo, por ejemplo) la colectividad agresiva siempre tiene razón en su lucha contra el individuo desprotegido y culpabilizado (en el caso de Edipo él mismo reconoce la culpabilidad que le endosa la comunidad de Tebas), en los Evangelios es la víctima sacrificada la que representa y ostenta la verdad. Por tanto, aquello que los mitos justifican es negado en los Evangelios. Aunque se hayan hecho interpretaciones sacrificiales de la muerte de Jesús, en los Evangelios su inocencia es clara, mientras que de la culpabilidad de los otros actores de la Pasión, aunque con diferente incidencia y nivel, tampoco puede dudarse.

Girard descubre en la Biblia una construcción progresiva de una idea de moralidad y de justicia que es la que está en la base del mundo occidental; aunque en ocasiones eso no se haya plasmado a nivel práctico, esta moralidad no ha abandonado su posición preeminente en los últimos tiempos. Hoy en día nos puede parecer la defensa de las víctimas algo normal y lógico, pero históricamente no ha sido así, ya que toda sociedad tiende a ocultar sus crímenes y a justificarlos indirectamente mediante una interpretación mítica absolutoria. Y aunque en occidente ese pathos también ha estado (y sigue estando) presente, es cierto también que las bases morales y éticas de los Evangelios se han desarrollado con mayor fuerza.

Pero el contenido de los Evangelios ha sido sometido históricamente a no pocas adulteraciones, primero por parte de la Iglesia y después por cierta izquierda occidental. En el primer caso, no hay duda de que el cristianismo histórico se ha servido de su propio mensaje originario para, en ocasiones, legitimar precisamente a lo que este mensaje se opone: las violencias de origen comunitario, la clausura de los sistemas de sentido, el pathos sacrificial, etc. De esta manera, la revelación evangélica del mecanismo del chivo expiatorio se ha acabado interpretando en clave sacrificial: de la condena de los sacrificios dictaminada por el propio Jesús (“no quiero sacrificios, sino misericordia”, Mt 9, 13) se pasó a la justificación de los mismos (teorías expiatorias de la muerte de Cristo, interpretada como ‘entrega’ que libera al hombre de sus pecados) y a la necesidad de los principios éticos y morales que tienen que ver con ellos. En el fondo se produce de facto cierta negación del Pecado Original, desviando la responsabilidad humana de sus propias violencias hacia la figura ambivalente (por demonizada y divinizada) del Dios que entrega a su hijo para salvar al hombre. Girard censura esta línea interpretativa muy presente en el cristianismo histórico para hacer hincapié en la responsabilidad exclusivamente humana de su parte maldita.

Por lo que respecta a cierta izquierda de origen rusoniano, todo empieza cuando, a partir de la obra del propio Rousseau, se desplaza el principio de culpa del individuo hacia una idea de colectividad abstracta. La violencia ya no se define como algo connatural a la naturaleza humana, sino que se interpreta como un producto de las relaciones sociales. Es decir, que para esta visión la violencia más destructiva puede justificarse porque detrás de ella siempre podrá encontrarse una razón (social, de clase, ideológica, etc.) que la pondrá en marcha. Desaparece cualquier elemento de contención moral (a la ley moral se opone lo que podríamos llamar una ‘mística de la transgresión’) y todo se abandona a las necesidades de la ideología; las culpas ya no afectan a los sujetos violentos sino que son atribuibles, mediante elecciones sacrificiales, a otros sujetos ajenos al propio acto agresivo. Paradójicamente, la tesis rusoniana que defiende la bondad natural del hombre ha acabado legitimando innumerables crímenes. Y es que hoy en día se ha asumido el lenguaje evangélico de las víctimas como una forma muy efectiva para legitimar la acción de los verdugos; se culpabiliza en nombre de la justicia, a partir de una idea de no-culpabilidad; se persigue en nombre de la tolerancia. El mecanismo sacrificial sigue buscando víctimas y ahora lo hace con la Declaración Universal de los Derechos Humanos bajo el brazo. La clave: las nuevas formas de victimización se desarrollan a partir de los instrumentos destinados a suprimirlos; su objetivo es, en realidad, erradicar esos instrumentos. No es otra cosa lo que intentan cierta izquierda defensora del islamismo terrorista y los nacionalismos etnicistas: bajo la máscara del victimismo se pretende volver a formas de sociedad homogéneas y excluyentes en los que la violencia organizada y sistemática contra sectores determinados sea tolerada y estimulada. Se trata, en suma, en este proyecto rusoniano, de acabar con la base evangélica de la moralidad occidental partiendo de la radicalización (y sobre todo manipulación) de sus planteamientos.


(Escrito por Horrach)

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[0] Editado por Bartleby a las 9:07:00 | Todos los comentarios 462 comentarios // Año IV
24 junio 2007
Pregúntale a Perroantonio. I. ¿Qué es España?

¿Qué es España?

España, o Todoelestado, es una nación de nacioncitas unida a África por el Estrecho de Gibraltar y separada de Europa por los Pirineos, la Revolución Industrial y la Ilustración. Ocupa cinco sextas partes del territorio de la península Ibérica, siendo ocupada la parte restante, o sexta parte, por una zona en blanco. Su territorio incluye también archipiélagos, habitados por tribus isleñas y hordas germánicas, y diversas islas, islotes, peñascos y peñones, además de dos ciudades africanas. Ocupa 504.645 km² y la habitan 45 millones de seres humanos o así. Su capital es Madrid; la envidia se reparte por las periferias.


Origen del nombre

La palabra España proviene del nombre latino Hispania adoptado de la denominación fenicia I-shphanim, tierra de damanes. Los fenicios llamaron damanes a los conejos por la misma razón que los españoles llamaron plátanos a los bananos y tigres a los jaguares: por ignorancia. Los romanos prefirieron conservar el nombre de Hispania, en vez de corregirlo por el de Cuniculia (Conejia o Coñosa), por evitar los chistes y no disparar la emigración. Dicen que fue el polígloto Samuel Bochart, quien rastreó la etimología fenicia basándose en el poema XXXVII de Catulo, que aquí dispongo para ilustración y solaz de damas y caballeros.

Vosotros, parroquianos de esta puta taberna
sita a nueve columnas del templo de los Dioscuros,
¿pensáis tal vez que sólo vosotros tenéis polla
y que podéis follar con la joven que os plazca
haciéndonos pasar al resto por cabrones?,
¿que porque estáis ahí sentados como estúpidos,
cien o quizá doscientos, vais a ser incapaces
de chuparme la polla los doscientos a un tiempo?
Pues creedlo, maricas, llenaré la fachada
de esta puta taberna con dibujos de pollas.
Aquella a quien amé como a ninguna otra
y por quien disputé las mayores batallas
huyendo de mi abrazo se sienta entre vosotros.
Aquí todos la amáis, los buenos y dichosos,
pero también, qué asco, los cagones y chulos;
y entre todos, tú, príncipe de los seres velludos,
hijo hirsuto de la conejienta Celtiberia,
Egnatio, casi guapo por tu barba cerrada
y tus dientes fregados con meados de Iberia.


Historia

La historia de España es tan vasta que no basta con intentar una basta aproximación: ignorémosla. Las enciclopedias dicen que principia con íberos varios, con celtas y con fenicios. De lo que no hay duda es de que finaliza con los ofidios.


Organización político sexual

España es una monarquía constitucional hereditaria patrilineal. Lo que se hereda es la monarquía, aunque hay esperanzas de que pueda heredarse también la Constitución.

El poder ejecutivo lo ostenta el Gobierno, formado por un Consejo de Ministros y Ministras y un Jefe de Gobierno que son elegidos en unas elecciones generales.

El poder legislativo está en manos de un Parlamento formado por dos cámaras, el Congreso de Diputados, que hace las leyes, y el Senado, que se encarga de pasarlas a limpio. En el Senado, cuya elección es territorial, no están representados los órganos de gobierno territoriales por la misma razón que la Guardia Civil es un cuerpo militar.

El poder judicial está formado por Juzgados y Tribunales y ejercido por jueces y magistrados. Los jueces juzgan en los juzgados y los magistrados magistran en las magistraturas. Hay también fiscales, abogados, procuradores y especies diversas de colegiados que se colegian en sus respectivos colegios, ejercen en juzgados y tribunales, y cobran en sus despachos; a sus remuneraciones las llaman minutas, para despistar.

El poder monárquico lo ostenta el Rey de España, que es el Jefe del Estado. Sus funciones más destacadas son representar a España en cenas, bodas, bautizos y funerales, y ejercer la Capítanía General de los Ejércitos, para lo cual el Estado le surte de una amplia colección de uniformes, gorras, insignias y viseras. La función simbólica del Monarca se redistribuye en partes alícuotas entre los miembros de su familia, que siempre es numerosa. El monarca monarquea en invierno y mallorquea en verano, mientras que su familia ramonea durante todo el año.

El poder militar lo ostenta el Ejército Español, cuya fidelidad a la Corona y al Estado sólo ponen en duda los mezquinos, los anarquistas y los historiadores bien informados.

De estos poderes, el ejecutivo y el legislativo se reparten sexualmente por ley en un proporción que, en su desviación máxima, sólo puede alcanzar el 60/40. Los sexos válidos son macho, hembra y gallináceas. Al resto de los poderes se accede:
a) por méritos
b) por cojones (o mérito militar)


Lenguas

En España se hablan muchas lenguas: en Euskadi el vasco, en Cataluña el catalán, en Galicia el gallego, en Asturias el bable, en Andalucía el andaluz y en Canarias el silbo gomero. El castellano se habla en las zonas deshabitadas del interior y en las casas cuartel de la Guardia Civil. Es también el idioma del Ejército Español, que está formado por moros y ecuatorianos. Los políticos hablan una lengua incomprensible para la población, como los curas.

[Contra lo que pudiera o pudiese parecerle a usted, inculto lector, este texto está escrito en castellano. Frente al español, idioma imperial, dominante e invasor, el castellano es lengua subterránea y biodegradable; puede ser tachada de la cartelería sin riesgo y sus hablantes sólo la utilizan en la intimidad de sus conversaciones, escritos y comunicaciones. Carece de Academia.]


Religión

España es un estado aconfesional de religión católica no practicante. Principalmente no se practican los siguientes mandamientos: primero, segundo, tercero, quinto (especialmente ignorado en el territorio autónomo de Euskadi), sexto, séptimo, octavo, noveno y décimo. Actualmente está aumentando el parque de geriátricos para dejar de practicar también el cuarto.

Los católicos practicantes están en regresión, como el lince ibérico y los peluqueros heterosexuales.

Existen otras minorías religiosas, pero la única que molesta es la islámica.


Curtura

Torrencial. Produce secuelas.

Véase también Titiriteros.

(Escrito por Perroantonio)

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[0] Editado por Protactínio a las 9:33:00 | Todos los comentarios 215 comentarios // Año IV
23 junio 2007
Retorno a los columpios


Perspectiva elegíaca: los recuerdos como rasguños, esas costras que a los niños les encanta andar hurgando.

Sabemos, por Philip K. Dick, que aquello en lo que ciframos nuestra identidad es un conjunto de signos. Debidamente comprimidos, podrían caber en un lápiz de memoria, oficial o pirata, y ser diseñados y aplicados conforme a demanda. Podríamos elegir paquetes de recuerdos, y con ellos las identidades correspondientes.

Hay sitio para las paradojas. Alguien sin oído podría recordarse Mozart, pero la música no recibiría gran beneficio de ello. Borges, siempre pionero, escribió un cuento sobre el tema, La memoria de Shakespeare. El protagonista recibe los recuerdos de William, pero no su talento. Puede, quizá, entender mejor que nadie lo que apunta en los sonetos del genio a vivencias y personas concretas, pero eso no le capacita para tallar un endecasílabo. La memoria de Shakespeare no podía revelarme otra cosa que las circunstancias de Shakespeare. Es evidente que éstas no constituyen la singularidad del poeta; lo que importa es la obra que ejecutó con ese material deleznable. Cabría objetar que una versión más completa del sofware, Shakespeare Vista, podría incluir también el material que constituye «la sensibilidad» o «el entendimiento» de Shakespeare —si alguien está pensando en el alma, considere que con los medios adecuados (y la tradición ha ensayado ya varios) no costaría demasiado incluirla también, a modo de bonus track.

Con todas esas salvedades (que nada salvan; como mucho, un espacio en blanco), uno mira (diría hacia atrás o hacia dentro, pero es otro engaño: nos cabe cambiar de posición, pero no ver otra cosa que lo en cada momento tenemos enfrente, cualquiera que sea su situación previa). Más que hacer memoria, se deja visitar por ella. De vez en cuando, echa la red para intentar atrapar una sensación, una imagen. Y esto es lo que queda: palabras con vínculos dudosos; redes con sabor a pescado.


Novela familiar

Mi infancia fue cayéndose a pedazos.
Yo los sostengo. Y ellos a mí.

*

Tus manos son inmensas, mi corazón pequeño;
y siento sin embargo que desbordo tus manos.

*
Mi hermano siempre lleva dinero en los bolsillos.
Lo busco ahora en ellos
y encuentro entre pelusas
este enorme agujero.


*
Mi padre, que no cocinaba,

buscaba la receta de un pan incorruptible.


*
No cabían.

Mis secretos se hicieron mayores
y acabaron echándonos del cuarto.

*

Aventuro mi mano en la noche
y la baña un aliento cercano,

una lengua de lija. Es el gato,
familiar en la muerte. Mi gato.


*
Los amigos que vienen a verme
no saludan a nadie. Nos une

lo que no estaba escrito: el momento.

*
En la huella (imposible)

mis dedos tocan mis dedos.


*
No tengas miedo

Sólo vendrá cuando pienses en él

—y se pondrá donde no puedas verlo.

*

El agua que se escapa de la herida,
un segundo más cerca de volver a ser lluvia.

*

En brazos de mi padre,
como un cuchillo clavado en su árbol.


*
No te fuiste. Un amor por abrir,

caducado,

y una puerta que espera escapar
(morirá si lo logra)
del marco.


(Escrito por Al59)

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[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 8:28:00 | Todos los comentarios 164 comentarios // Año IV
22 junio 2007
Busco a Paula Gardoqui (I)
Llega un día en la vida en el que un niño te dice:

"-Señor ¿Me puede pasar la pelota?"

¿Señor? En ese momento te das cuenta que eres de otra generación. Pero no de una generación cualquiera, sino de la mejor generación que ha habido en este país desde su creación. Nos llamaban la generación L por el tema de la talla, pero lo hacían para confundir. Somos los nacidos del 65 al 74. En la decadencia del franquismo, y el anuncio de la democracia.

Para empezar los de esta generación somos un huevo de gente. Como no había tele, o directamente porque nuestros padres estaban más salidos que el pico de una plancha, éramos una plaga de niños y niñas ¡Cuarenta por clase y escuelas con dos y tres grupos! Empezabas a las 9 y no acababas hasta las 5, sin contar con las extraescolares (los que podían hacer mecanografía, que “tenía futuro”) y el rato de jugueteo con los vecinos (en la calle).

Al pediatra lo visitabas una vez al año y pasamos las paperas, la rubeola, el sarampión y la varicela. Si te resfriabas más de una vez al año te quitaban las amígdalas (a algunos, con poca anestesia), lo cual te condenaba a unas faringitis de caballo de por vida. Se pasaban a los extremos, o pasamontañas en invierno, o pantalones supercortos en verano.

¿Y qué decir del verano? Tres meses de vacaciones, pero sin “casals d’estiu” ni nada por el estilo. Esperar la piscina o la playa cuando el padre tenía vacaciones en agosto. Es decir, finales de junio y todo julio agobiado en tu casa porque en la calle hacía un calor de tres pares de narices. Sin aire acondicionado, sin tele que empezaba a las dos de la tarde y sin ningún tipo de consola, o artefacto alguno. Bueno, tirábamos de los libros de “Los Cinco”, y pensábamos qué vacaciones tan buenas tenían los niños ingleses.

Los sábados por la mañana nos daban en televisión programas de Torrebruno, Maria Luisa Seco (e.p.d ambos) y Paula Gardoqui (¿dónde andará esta muchacha?). El resto de la semana, hasta la tarde (la hora de salir), no había nada. Recuerdo un amigo que decía tener un filtro que transformaba la televisión en blanco y negro (con sus dos canales VHF y UHF) ¡Era un plástico de tres colores! Creo que se anunciaba en el “Teleprograma” junto a unas gafas rayos X (que te prometían ver las bragas de las vecinas). En esos años, las niñas eran muy feas, y sus madres unas horteras ¡Cómo han cambiado las cuarentonas! Como éramos un montón, los columpios (puras trampas de hierro forjado) siempre estaban llenos de niños.

En casa teníamos un 124 familiar (y otras muchas familias también). Éramos 7 y nos rifábamos quién llevaba en la falda al hermano pequeño, que siempre se mareaba el muy cabrón. La cosa se ponía peor cuando teníamos que ir a la playa. Los de los “Valleses”, teníamos la manía de ir a Ocata o a Caldetas, sin rondas, ni autopistas de peaje ¡Una hora de camino para dos de chapuzón! Como mi madre era una ONG, siempre tenía alguna tía que se apuntaba al paseo porque el médico le decía que era bueno para las varices “el romper de las olas”. O sea, 7 más la tía abuela de turno.

Bocata, sombrilla y toalla. Lo de la crema de protección algunos lo descubrimos años después que lo anunciara Ramón Sánchez Ocaña en “Más vale prevenir” (lo mismo que descubrimos que el tío no era médico). Como mucho te ponían “Nivea”, lo que acentuaba las quemadas que te pegabas. Un año, me pusieron una crema que decían era muy buena y que se llamaba “de la vaca” o algo así. Tuve un sarpullido durante una semana. Cuando te ponías colorado como un tomate siempre había alguna vecina “chamán” que te recetaba vinagre, con el resultado que cualquiera puede imaginar. Eso sí, lo de las dos horas siempre nos lo pasábamos por ahí ¡Cualquiera aguantaba la solajera fuera del agua!


Muchos de mi generación éramos niños raritos. Sería porque el verano se te hacía más largo que un domingo sin dinero y te entretenías en cosas poco mundanas, pero estábamos deseando que llegara el colegio y empezar el curso escolar. Insisto, muy raritos. Pasábamos la tarde comentando los capítulos de “Cosmos” de Carl Sagan y “Mundo Submarino” de Cousteau.

Visto con perspectiva hay que decir que en esto hemos avanzado un poco, y que el maltrato institucionalizado y sistemático que sufríamos se ha superado. Aunque presiento que en la fase adolescente teníamos un pelín más de margen. Refrescaré mi memoria con un pelotazo de Macallan.





Como ésto se echa en viernes y en Escocia hace un frío de cojones…



Versión en directo




Una fusión generacional



Versión sinfónica






Para variar de tema




Una de las colaboraciones de Warhol con la música popular





(Escrito por Cateto de Pacifistán)

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[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:21:00 | Todos los comentarios 380 comentarios // Año IV
21 junio 2007
sin fianza
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lacónico & verse

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[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:15:00 | Todos los comentarios // Año IV
20 junio 2007
A pecho descubierto [III]
[Aquí aparezco a pecho descubierto,
hoy inerme sin el broquel y sin la espada]



Poesía y versos:

*
[Dice el poético poeta]:
'La poesía tiene sus derechos.
Lo sé.
Soy el primero en sudar tinta

delante del papel'.

[Y un hacedor de versos]:
¿Destilando sudor se harían versos?
No sé.
Sudándolos sí que aparece

tinta sobre el papel.


[Solo]

*
Como el lobo solitario
[sin manada el lobo]
solo.

I
Ni de secta o de pandilla o de convento
ni troyano ni soy tirio;

ellos a lo suyo, yo voy a lo mío.
[Como el lobo,

solo]

II
Nunca busco para el viaje compañeros
ni los quiero en el camino;
ellos a lo suyo, yo voy a lo mío.
[Como el lobo,
solo]

III
Oigo con despego ese desespero
si aúllo es que existo;

ellos a lo suyo, yo voy a lo mío.

[Como el lobo, solo]

IV
Uno mira estrellas en lustroso cielo

hoza el otro en lodo fino;
ellos a lo suyo, yo voy a lo mío.
[Como el lobo, solo]

V

Al provecho inmenso corre el rico presto
y a lo mísero el mendigo;
ellos a lo suyo, yo voy a lo mío.
[Como el lobo,
solo]

VI
Siguen por colgado a ese del madero

por maldecido al maldito;

ellos a lo suyo, yo voy a lo mío.

[Como el lobo, solo]

VII
El que en ello cree sueña un algo eterno

y la nada el descreído;
ellos a lo suyo, yo voy a lo mío.

[Como el lobo, solo]

[Es un ir tremendo este ir tan mío
solo como el lobo solo;
siempre yendo siempre, a ese mismo sitio]



Tras la máscara del nick.
[por lo que digo los conoceréis]

8.
[HIPÓDROMO]

Contiene el mote gloria y mucha muerte

con prez para señores y vasallos;
hipódromo fue cuna de su suerte
cuando corrió la sangre por caballos
y la sorbía esa del brazo fuerte.

9.
[CUCHILLO]
Días fueron otoño en su cabello
y al naipe que le alzaron con navaja.
En Nickjournal son rubros y es su sello
esos posts de cuchillo que baraja

entrando en los contrarios a degüello.

10.
[DEMASÍA]
¿Qué es escribir ese agua y esa arena
de duna y ola en tanta demasía?
[Océano y desierto sin cadena,

simún y el aquilón del viento orgía

y llueven la gacela y la sirena].

11.
[CAZA]

Disímil la traílla en lo celeste

y exiguo elogio a julio bien pagado

pues nepote segó cabeza al este;

estilo cesariano, si mostrado

Orión de caza aquí se manifieste.

12.
[REPICAR]
¡Ay, campanita de plata

con badajillo de oro;
y un repicar que me mata
a suspiros, risa y lloro!

13.
[CORTESÍA]
Tomóme firme de la mano un día
para labrar mis versos
en su predio, solar de cortesía.

14.
[AQUÍ]
Aquí poeta y medio, más España;

uno completo, el medio sin entraña.

***
[Escrito por belaborda]

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[0] Editado por Mel ha desaparecido a las 9:28:00 | Todos los comentarios 604 comentarios // Año IV
19 junio 2007
Dos paseos, dos dioses (dos Américas)
Tras un par de carambolas, amanezco con varias horas por delante en Salt Lake City, capital del Estado de Utah (EEUU) y centro de un particular universo: el de la secta de los mormones. De hecho, la ciudad se construyó en torno a la casa de uno de sus profetas y su centro lo ocupa la Manzana del Templo, donde están casi todos sus edificios clave. Basta tener algo de tiempo libre y mostrar cierta curiosidad para encontrar a un par de “hermanas” mormonas dispuestas a guiarte en un recorrido turístico por tan particular enclave. Disponiendo de ambas cosas (y con un vago deseo de hacer de reportero para el Nickjournal) decido lanzarme a la aventura y me integro en un grupo de turistas para explorar la zona.
(Temple Square; el NJ estuvo aquí, al vuelo de esa falda)

Como preveíamos, dos guías voluntarias nos salen al paso. Rondarán los veinte años; visten rebeca, falda larga y zapato cerrado pero no parecen sufrir los rigores del sol, que pega fuerte a esas horas. Comienza el paseo. El lugar transmite la sensación de poderío económico y de buena organización: fuentes, jardines y esculturas (algo kitsch) se alternan con imponentes edificios religiosos y de oficinas. Durante el trayecto las jóvenes nos narran, sin sombra de duda en sus rosados rostros, las maravillas de pertenecer a la secta entre las cuales (más vale prevenir a posibles interesados) no está el derecho a la poligamia, suspendido desde hace años. Dos detalles captan mi atención en medio de su azucarado y confuso discurso, que probablemente sean dos claves del éxito de esta joven secta. Para empezar, su líder es considerado un profeta que ha de regir los destinos de su Iglesia a través de la revelación: así, los fieles no están muy lejos de tener “línea directa” con Dios. Por otro lado, su religión asegura que los primeros pobladores americanos son de origen israelí, y también recibieron la visita y las enseñanzas de Jesús. Sin embargo, su testimonio se perdió hasta que el fundador de la secta, Joseph Smith, lo recuperó y lo plasmó en su otro libro sagrado, “The book of mormon”. Imagino que esta historia sirve para dar una dosis extra de legitimidad a este culto frente a los del viejo mundo. Tras visitar varios de los puntos más conocidos de la plaza, el “tour” concluye en una galería llena de cuadros y esculturas con imágenes bíblicas, entre las que destaca una horrenda escultura de Adán y Eva, que aparecen cubiertos de los pies a la cabeza (y con cierto aire setentero) con el Paraíso al fondo. Las guías no dudan en situar en torno a esta imagen el origen del universo. Vuelvo para el hotel pensando que es difícil encontrar una síntesis mejor de los principales rasgos de esta secta que esta obra (y lo que representa).

Pasado algo de tiempo, no puedo evitar comparar las impresiones de este paseo con las que me causó el primero que di por uno de los parques más conocidos de EEUU: el National Mall, en Washington D.C. Este parque, construido en torno a una enorme franja verde que une el Capitolio con el monumento que contiene la famosa estatua de Abraham Lincoln es, sin duda, el lugar desde el cual la nación americana se muestra al mundo tal y como se ve a sí misma. Como no podía ser de otro modo en este país, abundan aquí los monumentos patrióticos: junto al ya citado Lincoln Memorial está el imponente obelisco homenaje a George Washington, y varios monumentos que recuerdan a los caídos en la Segunda Guerra Mundial, en Vietnam y en Corea, entre otros. Pero lo realmente hermoso del Mall es que no sólo hay lugar para la este tipo de efervescencia patriótica. Porque junto a todos estos monumentos también se puede encontrar una veintena de museos, todos ellos magníficos y totalmente gratuitos: algunos dedicados a la Historia, otros al Arte y, cómo no, algunos también están consagrados a exponer didácticamente algunos de los más grandes hallazgos de la Ciencia y la Ingeniería.

Decir que este lugar, donde paseando se pueden conocer muchos de los mejores productos del intelecto humano, es producto del racionalismo laico y que los que contribuyeron a su edificación no estaban motivados por espíritu religioso alguno es mucho decir en el país del In God We Trust. Sin embargo, si por el National Mall planea algún Dios, estoy convencido que éste no tiene mucho que ver con el retrógrado Dios del que me hablaron en mi paseo por Salt Lake City, que condena a sus fieles a la ignorancia, sino uno que deja a sus criaturas investigar sin trabas sobre el universo que les rodea y sobre los mejores modos de obtener la felicidad. Un Dios que probablemente no sea muy distinto del Dios newtoniano al que, según cuentan, rendía discreto culto el anticlerical Voltaire.

(Escrito por Jacobiano)

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[0] Editado por Bartleby a las 8:47:00 | Todos los comentarios 669 comentarios // Año IV
18 junio 2007
Estilo colombino
Un dramaturgo en ciernes y de temperamento nihilista escribió una primera obra macerada en tragedia. Cuál no sería su estupefacción la noche del estreno cuando el público prorrumpió de forma progresiva en un coro de carcajadas a medida que los personajes se hundían irremediablemente en la miseria.

La convención sostiene que no hay empresa de ficción más difícil que la de hacer reír. Es un tópico dirigido quizás a la élite; o no pensado para España, factoría del humor de fabricación simple y éxito rotundo.

Pero lo que aquí nos ocupa no es la creación intencionada, sino el humor accidental. La gracia potenciada por la ausencia de expectativa. Los ejemplos, afortunadamente, nos abruman desde la acera matinal a la orilla nocturna. Y si no, en los escaparates: el presidente ensayando a Cantinflas.



Como quiera que fascinó a las mentes pensantes, la proyección de Un Perro Andaluz suscitó en su época una cascada de sesudas interpretaciones que fueron zanjadas con desprecio por su creador: “Nada en la película simboliza ninguna cosa”. No importa la cita, una cuota de la fascinación que ejerce la película sigue residiendo en buscarle recovecos de lógica. Y a todo esto se me ocurre que no hay mayor distancia que la que separaría la expectación colectiva previa a cualquier nueva crónica de Tom Wolfe del virginal placer que acompaña la compra de un desconocido libro por la portada.

La ilusión, tan intangible como rentable. Los filósofos obsesionados con la verificación de nuestra percepción sensorial se lo pasarían en grande analizando el juicio positivo y placer que genera en un comprador el sello del producto. Un artículo que su ojo no captaría sin ese certificado de marca.

Recientemente, en las últimas jornadas de campaña electoral, analistas de uno y otro bando coincidieron en señalar que ciertas estrategias de los partidos reportarían votos al contrario. Así, un alcaldable socialista habría hundido un poco más su tumba al sugerir un adulterio del rival. Y con su ardor, un ex presidente habría espoleado a miles de votantes socialistas a mover la muñeca. Si diéramos por cierta la especulación de los expertos y le consiguiéramos rango universal, los partidos desistirían de hacer campaña al comprender que su incontinencia alimenta la bolsa de votos ajena. Y a todo esto, ¿tienen formación académico-política nuestros candidatos?

Las carreras electorales se libran en una territorial bañera de estiércol que se desborda por el espacio público a medida que los políticos introducen sus discursos. Efectivamente, es una versión libre del principio de Arquímedes, aquel descubrimiento casual cuyo autor, según cuenta la historia, salió corriendo de la bañera, desnudo de ropa pero eufórico con su descubrimiento y gritando eureka. Visualiza uno la escena y la importancia del hallazgo se escapa por el sumidero, cruelmente derrotada por la comicidad del despelotado Arquímedes, que seguro resbaló y se jodió el cóccix.

En 1992 se disputó una Eurocopa de fútbol. Las rondas clasificatorias encumbraron a una generación de jóvenes yugoslavos, pero las cuitas segregacionistas les impidieron concurrir a la fase definitiva. En su lugar fueron convocados los segundos de aquel grupo, la selección de Dinamarca. Clase media del fútbol continental, buena parte de aquel combinado había reservado ya sus vacaciones. Y el seleccionador andaba peleado con el mejor jugador del país, que no fue llamado. Sin preparación, los daneses cambiaron el viaje de placer, llegaron a Suecia, saltaron a los estadios y se llevaron el concurso. Patrocinó Calsberg.

Es jodido, sí. Se empeña uno en escenificar una emocionante intrepidez en un campamento terrorista y una audiencia se pitorrea de risa. La comedia involuntaria, al alcance de casi cualquiera (basta proponerse un resultado diametralmente opuesto) desmiente a Pasteur, que para matizar la casualidad de su hallazgo de la penicilina dijo esto: “En los campos de la observación, el azar favorece sólo a la mente preparada”. Aplíquese la cita al descubrimiento del velcro, vacunas varias, los rayos x y, por exagerar un poco, toda la arqueología moderna. Finalmente, las búsquedas de información y archivos en Internet ha confirmado a la serendipia en el panteón de los métodos eficaces. Y es que hay quien ha construido toda una carrera literaria fundamentando cada obra en la temática del azar. Cabe preguntarse si ésa fue su intención original.

La imagen de Dios con un cubilete es poco seductora, pero gana enteros si la ampliamos a la condición de timba: una humeante partida con Baco y Pan. Las mitologías consisten, precisamente, en explicar los devaneos del destino humano en base a caprichos y culebrones librados en el monte alto y los cielos. Así nos pasa cuando jugamos a la creación, que el final del camino se parece bien poco a la puerta que buscábamos. Ojos de serpiente: lo grande es que a menudo merece la pena. Los medios justifican el fin.



(Escrito por Sickofitall)

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[0] Editado por Protactínio a las 8:09:00 | Todos los comentarios 664 comentarios // Año IV
17 junio 2007
Imnofedario
Visitamos bares de la ciudad y del extrarradio. Una terraza, un garito o un local moderno. Cocina selecta, ambiente tranquilo y prohibido preocuparse. Comemos complacidos, bebemos con moderación, no falta el chocolate de un heladería. Al pagar no hay discusión: le gusta que la inviten, me gusta invitarla.

Un día transita la afición por escribir y hablo del nickjournal [perdonen la autorreferencia, ¿notan la reverberación digital?]. Es un riesgo; hubo un tiempo cuando se podía aconsejar. Abrir la ventana y luego abrir la boca era un secuencia común. Fue hace ya mucho y es inútil lamentarse o visitar la hemeroteca.

Ella entra, pulsa en comentarios y el puto canguro cibernético [nótese, de nuevo, la reverberación] la advierte y expulsa. Una señal.

Hoy termina una liga de fútbol apasionante. Permítanme que les hable del Sevilla FC y les recuerde sus años en tierra de nadie. Una gran afición hodierna es comparar el año 2007 con el 1997. No se reconocen: explosión demográfica, económica, expansión, Europa, progreso, tren, vida y esperanza... y también desesperanza. El fútbol, dominado por los inevitables Real Madrid CF y Barcelona FC, ha asistido un año aquí y otro allá a temporadas gloriosas de la Real Sociedad de F, el Athletic Club, el Real Zaragoza, el Atlético de Madrid, el Valencia CF, el Real CD de La Coruña, el Real Sporing de Gijón, el Real Valladolid CF, el Reial CD Espanyol, el Real Club Recreativo de Huelva, el Real Mallorca, el Club Atlético Osasuna, el Real Club Celta de Vigo, el Villareal CF, el Deportivo Alavés, la Unión Deportiva Las Palmas o, incluso, el RMCastilla y el Real Betis B. 'Temporada gloriosa' es un triunfo ---Liga, Copa o en Europa---; una final descarriada o, simplemente, una excelente temporada. Junto a esa gloria, todos ellos ---salvo dos--- han compartido el sufrimiento de un descenso. El Sevilla FC conoció las mieles amargas de la desgracia, la sopa de la medianía y hasta ayer no supo saborear el triunfo. Fue, con el Getafe FC, el último en incorporarase al tren del progreso. Hasta antes de ayer, lo más relevante había sido ganar un partido a la Real Sociedad de F, truncar una racha histórica y quitarle un título. Hoy termina una liga, hoy disputa la liga. Y la semana que viene más.

Pero el fútbol es un ciclo y por debajo llama la atención el Athletic Club y la Real Sociedad de F. Los dos de antes. Obviando al Real Madrid CF y al Barcelona FC, todos los equipos de primera división han ascendido de segunda a primera(*) en este periodo canónico... todos salvo ellos dos. El Athletic Club, que nunca se ha visto en una igual, y la Real Sociedad de F, el club que más tiempo hace que logró su último ascenso. Hay que remontarse, José Pardines Arcay aún vivía.


(*) perdonen el circunloquio pero el Getafe CF aún no ha descendido nunca de primera división.


Física recreativa

Pasa un limpiabotas. Me dicen: 'Hay que ver lo bien que quedan los zapatos cuando los limpia un limpiabotas. Para todo hay que saber. Ni punto de comparación, oye, lo que yo te diga'. Inevitablemente suelto: 'Ya pueden dejar las botas relucientes. Ya. Pero que compartan el mérito, por favor. La limpieza es una aplicación de las leyes de Newton y viene por la acción del limpiabotas tanto como por la reacción del limpiado. Sin la firmeza de su pie no habría nada que hacer. Dadme un punto de apoyo y limpiaré una bota.'

La decadencia musical y espiritual hispana transita por el berenjenal del nuevo viejo deporte: afanarse en dotar de letra a una marcha de tambor y pífano. Este petit asunto de las himnovaciones (petit hommage a Les Luthiers, ahora con imagen y sonido) admite una lectura comparada. Dos de las home nations se las han visto (o ven) con esta cosa del himno. La aproximación insular es diferente de la peninsular. Tienen donde elegir: los aficionados se pasan el día cantando y cantando a pleno pulmón como si fueran una coral donostiarra. Y el himno llega de abajo a arriba, por aclamación popular. Por ejemplo Escocia con su flor, una canción reciente de bellos acordes e incierta letra, elevada por el pueblo cibernético.

Homeward, Inglaterra aún no sabe cómo soltar el muy británico God save the king/queen, canción de bellos acordes y letra serena (y nunca oficial). Pero la discusión está en el parlamento[1], incluso con postillas curiosas[2][3][4]. Suenan: Rule Britannia (extracto), Land of Hope and Glory (extracto), Jerusalem o I Vow to Thee, My Country. Canciones de grada ---y de Royal Albert Hall--- pero con pequeños problemas de ultracorreción política.

Aquí, un erial. La comparanza asusta. La basta cultura musical apañola hace cantar al pueblo como si la lluvia dependiera del canto. La música y letra de la más profunda canción patriótica de grada es simple: bombo y grito. 'Bom, bom Apaña, Apaña'. Antes, nuestro ejército rojo ha formado intranquilo por no saber qué hacer durante tres minutos: 'Lo peor no es no poder cantar... lo peor es la cara de gilipollas que se te queda', parecen decir. Aunque los himnos no siempre se cantan.

Otro camino lo ha marcado, perdonen de nuevo, el Sevilla FC. Una canción facilona y vulgar se ha vuelto popular por el método de la repetición constante. En ello la pelotita, los triunfos, ha despempeñado un papel estelar. Ahora se canta en estadios, coches, bodas y bautizos. Jarta una jartá.

Oslo decimos por última vez: acudan al mundial con una cancioncilla pegadiza ---asserrín asserrán, pero no de Georgie Dann---; gánenlo; después hablamos, perdón, cantamos.
Correspondencias / poytq


Las grandes encíclicas, Rerum novarum, Pacem in Terris, Humanae Vitae, Solicitudo rei socialis, Deus charitas est. Ahora se une Cum essere vox populi.

(Escrito por qtyop)

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[0] Editado por Tsevanrabtan a las 9:11:00 | Todos los comentarios 296 comentarios // Año IV
16 junio 2007
Obesos, gangosos y alopécicos a la luz del Levítico
17. Dile a Aarón, ninguno de tus descendientes en cualquiera de sus generaciones, si tiene un defecto corporal, podrá acercarse a ofrecer el alimento de su Dios. 18. Pues ningún hombre que tenga defecto corporal, ha de acercarse: ni ciego, ni cojo, ni deforme, ni monstruoso. 19. Ni el que tenga roto el pie o la mano. 20. Ni jorobado, ni raquítico, ni enfermo de los ojos, ni el que padezca sarna o tina, ni el eunuco. 21. Ningún descendiente de Aarón, que tenga defecto corporal puede acercarse a ofrecer los manjares que se abrasan en honor de Yavéh... (Levítico XXI.)

Gran parte del Levítico se ocupa en enunciar la perfección física que se requiere de las cosas presentadas en el templo y de las personas que se acercan a él. Los animales que se ofrecen en sacrificio tienen que estar sin mancha, las mujeres han de purificarse después del parto, los leprosos deben ser separados y ritualmente purificados antes de que se les permita acercarse al templo cuando ya hayan sanado. Todas las secreciones físicas son profanadoras y hacen imposible cualquier acercamiento al templo. Los sacerdotes sólo pueden entrar en contacto con la muerte cuando muere su próxima parentela. Pero el sumo sacerdote jamás ha de entrar en contacto con la muerte.

En otras palabras, ha de ser perfecto como hombre, si es que ha de ser sacerdote. Esta idea tan reiterada de la perfección física también funciona en la esfera social y especialmente en el campamento del guerrero. La cultura de los israelitas llegó a su apogeo cuando rezaban y cuando combatían.


El ejército no podía vencer sin la bendición, y para mantener la bendición sobre el campamento tenían que ser especialmente santos. Por lo tanto, el campamento había de preservarse de la profanación tanto como el Templo. Aquí igualmente toda secreción física descalificaba a un hombre para entrar al campamento, del mismo modo que descalificaba a un adorador para acercarse al altar. Un guerrero que hubiese tenido una polución nocturna debía mantenerse fuera del campamento durante todo el día y regresar tan sólo después del atardecer, tras haberse lavado.

Las funciones naturales que producían desperdicios corporales tenían que desempeñarse fuera del campamento (Deuteronomio XXIII, 10-13). En breves palabras, la idea de la santidad recibió una expresión externa y física en la perfección del cuerpo considerado como recipiente perfecto. La perfección también se extiende hasta significar el cumplimiento dentro de un contexto social. Una empresa importante, una vez comenzada, no debe dejarse incompleta. Si esto sucediera el hombre quedaría descalificado para el combate. Antes de una batalla los capitanes proclamarán:

5, ¿Quién ha edificado una nueva casa y no la ha estrenado todavía? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y otro hombre la estrene.
6, ¿Quién ha plantado una viña y no la ha disfrutado todavía? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y la disfrute otro.
7. ¿Quién se ha desposado con una mujer y no la ha tomado todavía? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y otro hombre la tome. (Deuteronomio XX.)

(Escrito por Fedeguico)

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[0] Editado por Bartleby a las 10:49:00 | Todos los comentarios 194 comentarios // Año IV
15 junio 2007
Placeres discretos de Bucarest (y II)
Las terrazas de verano del Dado en Militari. Spaghetti rumano, sensual y machacón en la radio a toda pastilla. Pletóricas chicas de barrio – fete de cartier. Las últimas luces encendidas en los viejos y precarios bloques comunistas. Los taxis amarillos entrando en el túnel a toda velocidad.



Grozavesti, de noche. Dejar atrás la residencia de las
chicas – fetele -, R, A y C, seguir el río camino del centro, pararse en la orilla, volver la vista atrás y contemplar cómo se cruzan y difuminan las luces del Carrefour, del Night Club Bilda, y de las tienditas de refrescos y comida. Asomarse al agua y ver cómo refleja el raquítico cauce el magnífico espectáculo de luces. Pasa de la una pero en las residencias muy pocas luces están apagadas. Otra noche de diversión, supongo.



La pista de atletismo junto al Lia Manoliu, estadio nacio
nal. Tartán viejo y castigado, baches y pliegues peligrosísimos. En el centro hierba mal cortada y dos porterías. Al fondo los enormes focos del campo de fútbol. Corriendo algunas atletas jóvenes y guapas, un vagabundo con su perro y dos obesos con bermudas de colores y la gorra al revés.



Vama Veche, en la costa rumana. Un pequeño pueblo j
unto al mar Negro, antiguo centro de reunión extrañamente tolerado por los Ceausescu de hippies, punks y demás avanzados. El agua heladísima, purificante. La chimenea del barco hundido apuntando diagonal al cielo. La noche eufórica bailando sobre la arena y el precioso amanecer: el azul del agua lleno de tonos naranja. Un paseo por la orilla hasta la frontera búlgara: un bidón rojo con un alambre atado hasta la roca y un policía hablando con un amigo sentado sobre una piedra. La levedad de esta frontera: todo un símbolo de los nuevos tiempos, que son también mejores.



Los mítines de Basescu. Aquel primero, en la plaza de la Universidad. Nu va da-ti demisia, gritábamos todos. Un político decente y populista, simpatiquísimo y carismático. Un sol espléndido, llena la explanada frente al Teatro Nac
ional. Basescu se abre paso entre la multitud, sube al estrado, saluda y habla. Le acaba de suspender el parlamento y todos le aplauden. Se despide, ondea la bandera rumana con el agujero revolucionario y se va por donde ha venido repartiendo besos y abrazos.


El día del referéndum. Las prisas para contarlo para El Mundo. Cierta agonía, supongo que muy periodística. La emoción de vivir la historia de alguna manera. La carrera desde casa hasta la Universidad. Basescu saludando desde la tarima a los pies del Hotel Intercontinental. Las banderas rumanas y los hombres vestidos de naranja. Una vez más los gritos de siempre: Jos parlamentul, Jos Tariceanu. Hemos ganado. Basescu habla, y manda un mensaje conciliador y optimista: este voto supone un sí a mis proyectos de regeneración. Su calva brilla en la noche debajo de una farola. Abajo todos nos sonreímos cómplices, con una gran sonrisa dibujada en la cara. El presidente se despide agitando con energía el brazo derecho. La policía para un instante el tráfico y Basescu cruza el bulevar a la carrera, rodeado de guardaespaldas.




En la salida hacia Pitesti, un parque. Es después de comer, el sol cae implacable y está vacío. Todo está pintado con los colores de la bandera rumana: las vallas, los bancos y los columpios. De mucho. Son ya un amarillo de papel viejo, un rojo muy apagado y un azul casi celeste.



Es en Rahova. Unos niños uniformados, chaleco azul y negro, camisa blanca y pantalones negros, largos. Pasan de las tres y parece que salen del colegio.


- Uite picioarele mele sexy (mira mis piernas sexis), dice un niño levantándose la pernera del pantalón.


- Du-te de aici cu picioarele tale sexy (vete de aquí con tus piernas sexis), le contesta la niña.

Historias de Bucarest

(Escrito por Happel)

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